Somos una voz católica en la vida pública. Enraizados es una asociación fundada en 2012 que trabaja día a día para conseguir el bien común en la sociedad, aportando una visión cristiana.

16-MAR Visión

Misión

Trabajar por la consecución del bien común nacional y mundial desde una visión cristiana de la vida haciendo presente la importancia de la fe para conseguir ese bien común nacional y mundial movilizando a los católicos, a los creyentes y a las personas de buena voluntad.

Visión

  • Ser una plataforma de referencia entre los creyentes que hace presente a Dios en la vida pública y en los debates de los temas candentes de cada momento.
  • Conseguir que se aprecie la importancia de la fe para la consecución del bien común.
  • Fortalecer la identidad de los creyentes que entienden que la fe puede ser una importante aportación fundamental a la sociedad.
16-MAR VISION

Objetivos

  1. Hacer presente a Dios en la vida pública, en los temas importantes y relevantes en cada momento.
  2. Hacer presente que si construimos una sociedad sin Dios, la construimos contra el hombre.
  3. Mover a las personas católicas a hacer un apostolado en la vida pública.
  4. Defender y actualizar la herencia cristiana como fundamento de los derechos fundamentales de la persona humana.
  5. Ayudar a los miembros en su vida espiritual y formativa.
  6. Defender la Tradición Cristiana de España como fuente de su unidad y solidaridad.  (Mártires).
  7. Promoción de la Justicia Social desde la concepción cristiana.
  8. Aportar reflexiones hacia una nueva economía.
  9. Oración pública.

Valores

Nuestros valores son los principios y los valores de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), a los que añadimos la línea de acción de Libertad Religiosa:

16-MAR Cristocentrismo

Cristocentrismo:

Abrir a Jesús las puertas de la sociedad, poniéndolo a Él como centro.

En Jesucristo se cumple el acontecimiento decisivo de la historia de Dios con los hombres. La benevolencia y la misericordia, que inspiran el actuar de Dios y ofrecen su clave de interpretación, se vuelven tan cercanas al ser humano que asumen los rasgos del hombre Jesús, el Verbo hecho carne.

16-MAR Dignidad de la persona

Dignidad de la persona

Toda nuestra acción se desarrolla a partir del principio que afirma la inviolable dignidad de la persona humana.

Vemos en cada hombre la imagen viva de Dios mismo. A la persona humana pertenece la apertura a la trascendencia porque está abierta al infinito y a todos los seres creados.

16-MAR Subsidiariedad

Subsidiariedad

Ayuda económica, institucional, legislativa, ofrecida a las entidades sociales más pequeñas.

Como no se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, así tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos.

Bien común

Es el bien de «todos nosotros», formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social. El bien común es trabajar por conseguir aquellas condiciones en la vida social y política que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección.

Junto al bien individual, hay un bien relacionado con el vivir social de las personas: el bien común. No es un bien que se busca por sí mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad social, y que sólo en ella pueden conseguir su bien realmente y de modo más eficaz. Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad.

Trabajar por el bien común es cuidar, por un lado, y utilizar, por otro, ese conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que se configura así como pólis, como ciudad. Se ama al prójimo tanto más eficazmente, cuanto más se trabaja por un bien común que responda también a sus necesidades reales. Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis.

16-MAR Bién común

Participación

Se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece. La participación es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común.

16-MAR Solidaridad

Solidaridad

La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida.

16-MAR Justicia social y destino universal de los bienes

Justicia social y destino universal de los bienes

Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad.

16-MAR Verdad, libertad, justicia y caridad

Verdad, libertad, justicia y caridad

Los seres humanos tienen una especial obligación de tender continuamente hacia la verdad, respetarla y atestiguarla responsablemente. La libertad es, en el hombre, signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona humana. La justicia que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido.

16-MAR Libertad religiosa

Libertad Religiosa

Fuente y síntesis de los derechos es, en cierto sentido, la libertad religiosa, entendida como derecho a vivir en la verdad de la propia fe y en conformidad con la dignidad trascendente de la propia persona. La Iglesia y la comunidad política pueden desarrollar su servicio con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto mejor cultiven ambas entre sí una sana cooperación. Debe reconocerse lo que los creyentes en cuanto creyentes aportan al bien común.