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Carta Encíclica DILECTISSIMA NOBIS

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La Iglesia ante los retos de la historia

Sobre la injusta situaci√≥n creada a la Iglesia Cat√≥lica por el Gobierno de la Rep√ļblica Espa√Īola

Carta Encíclica DILECTISSIMA NOBIS

Escrita por el Sant√≠simo Se√Īor P√≠o XI

A√Īo 1933

Como segunda entrega en l√≠nea con la difusi√≥n de las palabras de la Iglesia a lo largo de la historia nos centramos en los a√Īos de la Rep√ļblica Espa√Īola, m√°s concretamente en la publicaci√≥n de diferentes leyes que se consideraron injustas por parte del clero espa√Īol obligando a la intervenci√≥n del papa P√≠o XI por medio de la enc√≠clica ‚ÄėDilectissima Nobis‚Äô.

Pocos comentarios les vamos a hacer ya que el inter√©s no es dar nuestra opini√≥n sino difundir las palabras de la Iglesia en aquellos momentos claves de la Historia del Mundo, en este caso de la Historia de Espa√Īa, tanto para su conocimiento como para su an√°lisis por todos aquellos de ustedes que consideren de inter√©s su lectura.

¬°Solo un apunte!

Aunque esta enc√≠clica se public√≥ en 1933 hay ciertas partes del texto que, con muy ligeros ajustes, se podr√≠an trasladar sin gran dificultad a acontecimientos recientes que se han venido produciendo a lo largo de estas dos d√©cadas del siglo XXI en Espa√Īa, pero por favor l√©anla y‚Ķ

¬°Juzguen ustedes!

En esta segunda entrega continuamos con la metodolog√≠a ya empleada en la ‚ÄėRERUM NOVARUM‚Äô.

Para todos aquellos que deseen leerla detenidamente les proporcionamos el siguiente enlace.

DILECTISSIMA NOBIS P√ćO XI – VATICAN.VA

Para aquellos otros que no tengan el tiempo requerido para su lectura o por cualquier otra dificultad, les facilitamos el poder escucharla accediendo al enlace del canal IVOOX de Enraizados.

DILECTISSIMA NOBIS P√ćO XI – IVOOX ENRAIZADOS

Y, por √ļltimo, como ya hicimos la vez anterior extraemos del texto de la enc√≠clica aquellas frases que hemos considerado de mayor relevancia.

¡Disfruten de las palabras del Papa Pío XI!

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En defensa de la tradici√≥n y fe cat√≥lica de los espa√Īoles

‚Äúpresenciar las deplorables tentativas, que, de un tiempo a esta parte, se est√°n reiterando para arrancar a esta Naci√≥n a Nos tan querida, con la fe tradicional, los m√°s bellos t√≠tulos de nacional grandeza‚ÄĚ

‚Äúhiriendo el alma del pueblo en sus m√°s profundos y caros sentimientos, como se consigue aquella concordia de los esp√≠ritus, que es indispensable para la prosperidad de una Naci√≥n‚ÄĚ

En defensa de las √ďrdenes y la Libertad Religiosas

‚Äúno podemos menos de levantar de nuevo nuestra voz contra la ley, recientemente aprobada, referente a las Confesiones y Congregaciones Religiosas, ya que √©sta constituye una nueva y m√°s grave ofensa, no s√≥lo a la religi√≥n y a la Iglesia, sino tambi√©n a los decantados principios de libertad civil, sobre los cuales declara basarse el nuevo r√©gimen espa√Īol‚ÄĚ

‚Äúse arroja sobre ellas la injuriosa sospecha de que puedan ejercer una actividad pol√≠tica peligrosa para la seguridad del Estado, y con esto se estimulan las pasiones hostiles de la plebe a toda suerte de denuncias y persecuciones: v√≠a f√°cil y expedita para perseguirlas de nuevo con odiosas vejaciones‚ÄĚ

‚Äúexpresi√≥n de un √°nimo profundamente hostil a la Religi√≥n Cat√≥lica el haber disuelto aquellas √ďrdenes Religiosas que hacen voto de obediencia a una Autoridad diferente de la leg√≠tima del Estado‚ÄĚ

‚ÄúSe quiso de este modo quitar del medio a la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, que bien puede gloriarse de ser uno de los m√°s firmes auxiliares de la C√°tedra de Pedro, con la esperanza acaso de poder despu√©s derribar, con menor dificultad y en corto plazo, la fe y la moral cristianas del coraz√≥n de la Naci√≥n Espa√Īola que dio a la Iglesia la grande y gloriosa figura de Ignacio de Loyola‚ÄĚ

La Iglesia Cat√≥lica no est√° ligada a ning√ļn tipo de gobierno

‚Äúla Iglesia Cat√≥lica, no estando bajo ning√ļn respecto ligada a una forma de gobierno m√°s que a otra, con tal que queden a salvo los derechos de Dios y de la conciencia cristiana, no encuentra dificultad en avenirse con las diversas instituciones civiles sean mon√°rquicas, o republicanas, aristocr√°ticas o democr√°ticas‚ÄĚ

La Iglesia Católica siempre abierta al diálogo

‚Äú sabido siempre unir en fecundo acuerdo el principio de la leg√≠tima libertad con el de la autoridad, las exigencias de la justicia con el bien de la paz. Nada de esto ignoraba el Gobierno de la nueva Rep√ļblica Espa√Īola, pues estaba bien enterado de las buenas disposiciones tanto Nuestras como del Episcopado Espa√Īol para secundar el mantenimiento del orden y de la tranquilidad social‚ÄĚ

La Iglesia Católica contra la violencia

‚Äúlejos de actos de violencia y represalia, manteni√©ndose en la tranquila sujeci√≥n al poder constituido, sin dar lugar a des√≥rdenes, y mucho menos a guerras civiles‚ÄĚ

‚Äúlas turbulencias de los partidos y las pasiones de los revolucionarios se han esforzado por perturbar, empujando a la Naci√≥n hacia el abismo de la anarqu√≠a‚ÄĚ

‚Äúpara justificar los inicuos procedimientos contra la Iglesia, hayan aducido p√ļblicamente como raz√≥n la necesidad de defender la nueva Rep√ļblica‚ÄĚ

‚Äúlos templos ‚ÄĒy de nuevo Nos hemos de lamentar de que no pocos hayan sido presa de la criminal man√≠a incendiaria‚ÄĒ‚Äú

Actos violentos en Espa√Īa a imagen de los ocurridos en M√©jico y Rusia

‚Äúm√°s que a incomprensi√≥n de la fe cat√≥lica y de sus ben√©ficas instituciones, al odio que ¬ęcontra el Se√Īor y contra su Cristo¬Ľ fomentan sectas subversivas de todo orden religioso y social, como por desgracia vemos que sucede en M√©jico y en Rusia‚ÄĚ

Contra el alejamiento de la Naci√≥n Espa√Īola de Dios

‚Äúlaicismo o sea de la apostas√≠a de la sociedad moderna que pretende alejarse de Dios y de la Iglesia‚ÄĚ

‚Äúabsurda la pretensi√≥n de querer excluir de la vida p√ļblica a Dios Creador y pr√≥vido Gobernador de la misma sociedad, de un modo particular repugna tal exclusi√≥n de Dios y de la Iglesia de la vida de la Naci√≥n Espa√Īola‚ÄĚ

A favor de la educación religiosa

‚Äúda√Īo irreparable de la conciencia cristiana del pa√≠s, especialmente de la juventud a la que se quiere educar sin religi√≥n, y de la familia, profanada en sus m√°s sagrados principios‚ÄĚ

‚Äúcon la reciente ley, han querido asestar otro golpe grav√≠simo a todas las Ordenes y Congregaciones religiosas, prohibi√©ndoles la ense√Īanza. Con ello se ha consumado una obra de deplorable ingratitud y manifiesta injusticia‚ÄĚ

‚Äúapoder√°ndose de los edificios con el fin de crear escuelas laicas, o sea escuelas sin Dios,‚ÄĚ

‚Äúno es otro sino educar a las nuevas generaciones no ya en la indiferencia religiosa, sino con un esp√≠ritu abiertamente anticristiano, arrancar de las almas j√≥venes los tradicionales sentimientos cat√≥licos tan profundamente arraigados en el buen pueblo espa√Īol y secularizar as√≠ toda la ense√Īanza, inspirada hasta ahora en la religi√≥n y moral cristianas‚ÄĚ

Libertad de los padres de elegir la mejor educación para sus hijos

‚Äúla confianza de que gozaban para con los padres de familia, los cuales habiendo recibido de Dios el derecho y el deber de educar a sus propios hijos, tienen tambi√©n la sacrosanta libertad de escoger a los que deben ayudarles eficazmente en su obra educativa‚ÄĚ

Especial hostilidad contra la Religión Católica

‚Äúmientras todas las opiniones, aun las m√°s err√≥neas, tienen amplio campo para manifestarse, solo la religi√≥n cat√≥lica, religi√≥n de la casi totalidad de los ciudadanos, ve que se la vigila odiosamente en la ense√Īanza, y que se ponen trabas a las escuelas y otras instituciones suyas, tan benem√©ritas de la ciencia y de la cultura espa√Īola‚ÄĚ

‚Äúejercicio del culto cat√≥lico, aun en sus m√°s esenciales y tradicionales manifestaciones, no est√° exento de limitaciones, como la asistencia religiosa en los institutos dependientes del Estado; las procesiones religiosas, las cuales necesitar√°n autorizaci√≥n especial gubernativa en cada caso; la misma administraci√≥n de los Sacramentos a los moribundos, y los funerales a los difuntos‚ÄĚ

A favor del derecho de propiedad de la Iglesia Católica

‚ÄúLa Constituci√≥n reconoce a todos los ciudadanos la leg√≠tima facultad de poseer, y, como es propio de todas las legislaciones en pa√≠ses civilizados, garantiza y tutela el ejercicio de tan importante derecho emanado de la misma naturaleza. Pues a√ļn en este punto se ha querido crear una excepci√≥n en da√Īo de la Iglesia Cat√≥lica, despoj√°ndola con patente injusticia de todos sus bienes‚ÄĚ

‚Äúse llega a establecer que los tales edificios estar√°n sometidos a las tributaciones inherentes al uso de los mismos, obligando as√≠ a la Iglesia Cat√≥lica a pagar tributos por los bienes que le han sido quitados violentamente‚ÄĚ

‚Äúse erige el Estado laico en juez absoluto de cuanto se necesita para las funciones meramente espirituales; y as√≠ bien puede temerse que tal juicio estar√° en consonancia con el laicismo que intentan la ley y sus autores‚ÄĚ

‚Äúsolo al Estado, el poder de disponer de ellos para otros fines, sin limitaci√≥n alguna de objetos sagrados, aun de aquellos que por haber sido consagrados con rito especial est√°n substra√≠dos a todo uso profano‚ÄĚ

Defensa del Matrimonio Cristiano

‚Äúcon la delet√©rea introducci√≥n del divorcio, osa profanar el santuario de la familia, sembrando as√≠ ‚ÄĒjunto con la intentada disoluci√≥n de la sociedad dom√©stica‚ÄĒ los g√©rmenes de las m√°s dolorosas ruinas en la vida social‚ÄĚ

Llamada a todos los católicos a que se unan a la Acción Católica

‚ÄúAnte la amenaza de da√Īos tan enormes, recomendamos de nuevo y vivamente a todos los cat√≥licos de Espa√Īa, que, dejando a un lado lamentos y recriminaciones, y subordinando al bien com√ļn de la patria y de la religi√≥n todo otro ideal, se unan todos disciplinados para la defensa de la fe y para alejar los peligros que amenazan a la misma sociedad civil. De un modo especial invitamos a todos los fieles a que se unan en la Acci√≥n Cat√≥lica, tantas veces por Nos recomendada; la cual, aun sin constituir un partido, m√°s todav√≠a, debiendo estar fuera y por encima de todos los partidos pol√≠ticos, servir√° para formar la, conciencia de los cat√≥licos, ilumin√°ndola y fortaleci√©ndola en la defensa de la fe contra toda clase de insidias‚ÄĚ

Incumplimiento del Concordato

‚ÄúEl Clero ha sido ya privado de sus asignaciones con un acto totalmente contrario a la √≠ndole generosa del caballeresco pueblo espa√Īol, y con el cual se viola un compromiso adquirido con pacto concordatario, y se vulnera aun la m√°s estricta justicia, porque el Estado, que hab√≠a fijado las asignaciones, no lo hab√≠a hecho por concesi√≥n gratuita, sino a t√≠tulo de indemnizaci√≥n por bienes usurpados a la Iglesia‚ÄĚ

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Vicente Medina Prados

 

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