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#31EneroTercios ‚ÄúSan Mateo, la roca flotante del Imperio espa√Īol‚ÄĚ

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batalla-escorial-k1fH--510x349Tras la anexi√≥n de Portugal al Imperio espa√Īol,¬†el Rey Felipe II¬†encarg√≥ al granadino¬†√Ālvaro de Baz√°n¬†que integrara en la flota hisp√°nica, enfocada m√°s para la lucha mediterr√°nea, las grandes carracas lusas que invernaban en el puerto de Lisboa.

Entre estas enormes embarcaciones se contaba un rocoso gale√≥n nombrado San Mateo, de 600 toneladas, que fue apresado por el propio Baz√°n en¬†los combates mar√≠timos en Set√ļbal que¬†precedieron a la toma de Lisboa.

En cuanto termin√≥ de acondicionar la nueva flota atl√°ntica, que los portugueses usaban en sus rutas comerciales, Baz√°n fue nombrado comandante de la campa√Īa para recuperar el Archipielago de las Azores, que el Prior Antonio, pretendiente al trono, hab√≠a rebelado contra Felipe II en su huida.

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La epopeya del San Mateo

Poco había escrito sobre la lucha entre grandes galeones cuando ambas escuadras se enfrentaron. Ni siquiera Bazán, héroe en Lepanto, conocía los pormenores de un tipo de combate donde la artillería se presumía protagonista.

Por si acaso, embarcó en sus barcos a otro de los protagonistas de Lepanto, al Tercio de Lope de Figueroa, a la espera de hacer valer la superioridad de su infantería llegado el caso de un abordaje masivo.

El 26 de julio de 1582,¬†las dos flotas se toparon frente a frente. Tras una serie de maniobras por hacerse con el viento a favor, los espa√Īoles se prepararon para lanzar una r√°faga artillera. No en vano, el viento y las mareas beneficiaban a los franceses. Y la cosa todav√≠a iba a complicarse m√°s para los intereses hispanos.

El galeón San Mateo, al mando de Lope de Figueroa, y donde iban embarcados los mejores soldados de la flota, se adelantó al resto y se dirigió en solitario al corazón enemigo.

Han asegurado muchos historiadores que se trató de una audaz iniciativa a cargo del maestre de campo Lope de Figueroa; tantos como los que sostienen que fue un error de navegación.

El hecho de que Alonso, hermano de Bazán, fuera el capitán de este galeón armado con 32 piezas de artillería sugiere que todo pudo ser parte de un plan concebido antes del combate.

No lo creyó así Strozzi, que se lanzó al abordaje de la nave aislada con cinco naves de gran potencia bajo su mando directo. En ese momento pensó que iba a ser una presa fácil.

El ataque llegó desde babor por parte del Saint Jean Baptiste, de Strozzi, y por la otra banda por el Brissac, mientras otros tres barcos más se situaban por los extremos de proa y popa.

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A pesar de sufrir dos horas de abordaje francés y recibir más de 500 proyectiles, los 250 soldados castellanos del San Mateo, arcabuceros y piqueros, aguantaron las acometidas hasta el punto de que la principal preocupación del maestre Figueroa pasó a ser que sus hombres no abandonaran el galeón para lanzarse éllos al abordaje enemigo.

El maestre de campo se vio obligado a prohibirles, bajo pena de muerte, saltar a los barcos enemigos.

En el momento de mayor presión, el San Mateo fue atacado por cuatro bajeles directamente, entre ellos la Almiranta y la Capitana, mientras otros cuatro barcos se ocupaban, como si de perros guardianes se tratara, de cerrar el paso a un posible socorro.

Las dos horas de lucha desigual permitieron la llegada de los refuerzos y la batalla se situ√≥ en la posici√≥n que Strozzi hab√≠a querido evitar: una mara√Īa de barcos luchando cuerpo a cuerpo. Ahora s√≠, la victoria espa√Īola quedaba servida. Ni siquiera hizo falta derramar mucha sangre: la flota enemiga se dispers√≥ en mil direcciones en cuanto muri√≥ Strozzi y se perdieron los mejores barcos.¬†Las bajas francesas rondaron los 2.000 muertos, siendo apresados¬†o hundidos diez buques del tama√Īo del San Mateo.

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El barco de la Armada que vendió cara su piel

El 6 de agosto de 1588, la escuadra recal√≥ en las proximidades de Calais con la intenci√≥n de permanecer all√≠ fondeada mientras su comandante escrib√≠a a Farnesio. Sin embargo, en la madrugada del 7 al 8 de agosto,¬†la Armada espa√Īola¬†recibi√≥ el ataque de ocho brulotes (barcos incendiarios), que rompieron por primera vez el orden de la flota y, en un momento de p√°nico, algunos capitanes soltaran las cadenas de sus anclas para salir cuanto antes de Calais. Aquella salida desordenada deriv√≥ en un intercambio de fuego con los ingleses, que causaron aver√≠as de gravedad en barcos principales como¬†el San Felipe, el San Mateo, el San Mart√≠n o el San Marcos.

En el legendario gale√≥n estaba embarcado Don Diego Pimentel, maestre de campo del tercio de Sicilia, que en Lisboa reclut√≥ a 277 hombres (repartidos entre las compa√Ī√≠as de √Āvalos, Pimentel y Francisco Marquez). El capit√°n del gale√≥n, por su parte, era¬†Don Juan I√Īiguez Maldonado. Todos ellos se propusieron vender cara la piel del San Mateo.

La columna inglesa al mando de Drake, con los barcos m√°s fuertes de la escuadra inglesa, castigaron a los espa√Īoles en su desordenada salida de Calais.

Hartos de la pasividad de la Armada, los galeones espa√Īoles con m√°s mordiente, el San Mateo, el San Mart√≠n y el San Felipe, entre otros, cubrieron la retaguardia para dar tiempo al resto de barcos a marcharse de aquella ratonera.

Este movimiento heroico rescat√≥ al San Juan de¬†Recalde, que m√°s retrasado estaba a pleno ca√Īonazo del enemigo.

Rodeado por el Ark Royal, el Golden Lion y el White bear, el San Mateo y el San Felipe combatieron contra al menos diez navíos durante varias horas.

Esa misma noche, el San Mateo y el San Felipe se echaron a la costa como animales heridos. 

Diego Pimentel¬†se neg√≥ a abandonar el barco a pesar de los graves da√Īos cuando¬†Medina-Sidonia¬†envi√≥ un socorro para que se trasladara la tripulaci√≥n del San Mateo. Al contrario, Pimentel rog√≥ al capit√°n general que le mandase ¬ęalg√ļn piloto para poder seguir navegando y un buzo para estancar el casco de la nave¬Ľ, lo cual le negaron por ser ¬ęya tarde y los mares muy grandes no pudieron llegar¬Ľ a nave.

El San Mateo encalló entre Ostende y Sluis. Dos buques holandeses, ayudados de tres bajeles británicos, se apoderaron de él.

La resistencia numantina le cost√≥ la vida a la mayor√≠a de sus tripulantes. Solo Diego Pimentel y un pu√Īado de hombres sobrevivieron a esta resistencia suicida, quedando presos de los holandeses durante un tiempo en Amsterdam.

En total, el gale√≥n recibi√≥ otros 350 impactos de ca√Ī√≥n. La nave fue saqueada hasta sus ra√≠ces. Aunque solo fue posible aprovechar la artiller√≠a debido al estado calamitoso del barco, el holand√©s¬†Pieter van der Does¬†llev√≥ a¬†Leiden¬†una gran fl√°mula del San Mateo para exponerlo a modo de trofeo en la iglesia Pieterschurch, donde permaneci√≥ tres siglos.

 

Fuente: ABC Historia

http://www.abc.es/historia/abci-san-mateo-roca-flotante-imperio-espanol-combatio-ocho-galeones-franceses-solitario-201801080404_noticia.html

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