Enraizados.org > Noticias > #Espa√ĪaEnLaHistoria. Contra la Leyenda Negra. Los jud√≠os (I)

#Espa√ĪaEnLaHistoria. Contra la Leyenda Negra. Los jud√≠os (I)

Si te gusta, comp√°rtelo

Para comprender la expulsión de los judíos de la Corona de Castilla y de Aragón por los Reyes Católicos hay que remontarse a bastantes siglos más atrás, aunque no se lo crean hay que retroceder hasta el siglo I y más en concreto al propio apostolado de San Pablo.

Si en alg√ļn caso hay que asegurarse de ‚Äėcambiar la gorra actual por la del siglo XV‚Äô para poder comprender lo ocurrido hace tantos siglos‚Ķ

¬°Este es el momento!

El tema que hoy tratamos nos pone cara a cara con los cambios en el pensamiento de la Humanidad a lo largo de todos estos siglos.

Pero, ¬°empecemos!

 

En el siglo I nos encontramos con un cristianismo que est√° creciendo y que se extiende r√°pidamente por los territorios romanos, ya en esos a√Īos de un cristianismo primitivo nos fijamos en una figura que luego se repetir√≠a tanto en la Espa√Īa Visigoda como posteriormente en la Espa√Īa de los Reyes Cat√≥licos, estamos hablando del ‚Äėjudaizante‚Äô.

Por judaizante debemos entender a los nuevos cristianos que formalmente siguen la nueva religi√≥n pero en sus tradiciones, comportamientos y liturgias siguen manteniendo parte de las antiguas leyes jud√≠as, en especial se destaca la pr√°ctica de la ‚Äėcircuncisi√≥n‚Äô, ya el propio ap√≥stol destaca este ‚Äėproblema‚Äô en la Carta a los G√°latas como bien nos resumen en la introducci√≥n a la carta de San Pablo en la web ‚Äėsanpablo.es‚Äô:

¬†‚Äú‚ĶLas comunidades de Galacia hab√≠an sido perturbadas por algunos predicadores cristianos venidos de Jerusal√©n. Estos, err√≥neamente, se consideraban respaldados por Santiago,¬†¬ęel hermano del Se√Īor¬Ľ¬†(1. 19), que era una de las¬†¬ęcolumnas de la Iglesia¬Ľ¬†junto con Pedro y Juan (2. 9). Seg√ļn ellos, los fieles convertidos del paganismo deb√≠an someterse a la Ley de Mois√©s y a la pr√°ctica de la circuncisi√≥n, para llegar a ser verdaderos hijos de Abraham y herederos de las promesas divinas. Al mismo tiempo, trataban de desacreditar la persona y la autoridad apost√≥lica de Pablo, mostr√°ndolo en desacuerdo con los dem√°s Ap√≥stoles. La crisis provocada por estos ¬ęjudaizantes¬Ľ en Galacia es una de las expresiones t√≠picas de la dificultad que tuvo la Iglesia para desvincularse cada vez m√°s del Juda√≠smo y adquirir su fisonom√≠a propia‚Ķ‚ÄĚ

[sanpablo.es]

Como se ha adelantado, esta misma figura de ‚Äėjudaizar‚Äô nos la volvemos a encontrar en la Espa√Īa Visigoda, en un inicio con bajo impacto mientras la minor√≠a goda se manten√≠a en el ‚Äėarrianismo‚Äô pero todo cambia con la adopci√≥n del ‚Äėcatolicismo‚Äô por parte de la poblaci√≥n visigoda en el reinado de Recaredo, III Concilio de Toledo.

Con su conversión se produce la confluencia del interés político y religioso, la decisión de abandonar el arrianismo por el catolicismo la adoptan los reyes visigodos más por interés político que por una motivación religiosa al considerarlo como la mejor forma de aproximarse a la mayoría católica formada por la población hispano-romana.

La conversión de la minoría visigoda al catolicismo incrementa los conflictos en una convivencia no exenta de cierta tensión entre cristianos y judíos promulgándose leyes contra estos segundos cada vez mas endurecidas especialmente en los siguientes tres aspectos clave:

  • Circuncisi√≥n de los esclavos cristianos
  • Prohibici√≥n de los matrimonios mixtos
  • Posesi√≥n de esclavos cristianos por parte de los jud√≠os.

 [Grupo Eleuterio Quintanilla]

Pero, ¬°demos un nuevo salto atr√°s en la Historia!

 

El conflicto entre jud√≠os y cristianos se produc√≠a desde el siglo I pero estalla de forma¬† generalizada con la libertad religiosa promulgada en el Imperio Romano por parte de Constantino con el edicto de Mil√°n del a√Īo 313.

En menos de dos a√Īos, en el 315, en Roma se inicia la promulgaci√≥n de leyes dentro del √°mbito religioso de la sociedad que ponen freno al proselitismo y al deseo expansionismo del juda√≠smo frente a otras religiones, muy en especial del cristianismo.

En la misma l√≠nea se contin√ļan promulgando leyes durante el gobierno de Teodosio I y Valentiniano II en el 388 endureci√©ndose en el 408 con Honorio y Teodosio II.

La consecuencia es la progresiva aproximaci√≥n de los jud√≠os hacia los pueblos barbaros por el simple hecho de ser los enemigos del Imperio, llegado a este punto se puede destacar alg√ļn acontecimiento que demuestre dicha colaboraci√≥n y nada mejor que la defensa de N√°poles por los jud√≠os frente a las tropas del emperador Justiniano en el 536.

A pesar de casos como el anterior, la actitud hacia los judíos fuera del Roma tampoco se puede considerar favorable generándose progresivamente mayores presiones para la conversión de los judíos por la fuerza, como se puede leer en el siguiente párrafo:

‚Äú‚ĶUna racha de antisemitismo general se aprecia en Europa en la primera mitad del siglo VII. El favor otorgado por los jud√≠os a los invasores persas de Siria, Palestina y Egipto (611-618), provocando matanzas en masa de cristianos y la demolici√≥n de sus templos y culminando con el traslado de la Santa Cruz a Ctesifonte, provocaron las iras imperiales contra los hebreos. Heraclio obligo a los jud√≠os del imperio a convertirse e invit√≥ a hacer lo mismo a los reyes cristianos de los francos y de los visigodos, enrolando en ese mismo¬†oleaje a las autoridades eclesi√°sticas y hasta al mismo papa. Los cronistas de la edad media abundan en estas noticias¬†[Gesta Dagoberti,¬†n. 25]. La llamada Cr√≥nica de Fredegario, poco posterior a los acontecimientos, nos da cuenta de ello, si bien envuelve el relato en cierta atm√≥sfera de misterio. El emperador oriental habr√≠a sido prevenido en sue√Īos por los astros que su imperio habr√≠a de ser devastado por los circuncisos. Para evitar el cumplimiento de tan fatales predicciones oblig√≥ a los hebreos de sus dominios a bautizarse y comunic√≥ a los otros reyes cristianos sus mismos deseos. Chronicum,¬†LXV, ML 71, 646 s.]

La persecuci√≥n de Sisebuto es explicada de esa forma por Mariana [Historia de Espa√Īa.,¬†lib. VI, cap. 3.]. La carta de Honorio I de que hablaremos m√°s tarde refleja ese mismo esp√≠ritu en Italia. El autor an√≥nimo de la Vida de Sulpicio de Bourges (624-640) nos cuenta que este obispo lleg√≥ a impedir que cualquier hereje, pagano o¬† jud√≠o permaneciese en su di√≥cesis, si no se bautizaba [Vita Sulpitii,¬†n. 14, ML 80, 579.]. Un poeta an√≥nimo que compone antes del 1074 el ¬ęDialogus Iudaei cum christiano quodam caeco¬Ľ cuenta que bajo el pontificado de Bonifacio IV (608-615) los cristianos intentaron expulsar a los jud√≠os de Roma, si no aceptaban el bautismo [Ed. por Walther en ¬ęQuellen und Unters. zu lat. Phil. d. MA¬Ľ 5, 2, Munich, 1920, pp. 230-232.]. En la segunda mitad del siglo VII registramos en el norte de Italia, en el reino lombardo una persecuci√≥n bastante duradera de los jud√≠os. Los reyes Ariberto I (653-661) Y su hijo Pertarido (671-686) ponen a los hebreos ante la elecci√≥n del bautismo o la muerte [Carmen de Synodo Ticinensi,¬†en MGH¬†Scriptores rerum Langobardicarum,190.]‚Ķ‚ÄĚ

[Portal Antonio García Megía]

Con todos estos antecedentes históricos, nos encontramos con una sociedad hispano-romana con baja preocupación por el problema judío y nulo interés hacia sus gobernantes godos, pero en los reyes visigodos se generó una situación de rechazo hacia la población judía que desembocó en la promulgación de normas de conversión forzosa, o su expulsión, tras la ascensión al trono en el 612 por Sisebuto.

[Memoria de Sefarad]

Con el ¬†escenario ya descrito de presi√≥n sobre los jud√≠os parece ‚Äėhasta normal‚Äô que pidieran ayuda a los jud√≠os del otro lado del estrecho de Gibraltar actuando ‚Äėen contra de su imagen‚Äô las pasadas colaboraciones mantenidas con los musulmanes, de los que son acusados p√ļblicamente por el rey Egida en el XVII Concilio de Toledo.

‚Äú‚ĶSe record√≥ que los jud√≠os se hab√≠an alineado con los musulmanes durante el segundo asedio de Jerusal√©n por parte del califato Rashidun‚Ķ‚ÄĚ

[alerta digital]

El resultado final es que vieron con ‚Äėbuenos ojos‚Äô la entrada del invasor musulm√°n y posteriormente colaborasen, al menos de forma pasiva, en la toma y posterior gobierno de ciudades como C√≥rdoba, Sevilla y Toledo.

Aunque, para su desgracia, con el paso del tiempo tampoco duraría la buena relación con sus nuevos aliados, como nos recuerda el gran sabio judío nacido en Córdoba, Maimónides:

‚Äú‚ĶSab√©is, hermanos m√≠os, que por nuestros pecados Dios nos ha arrojado en medio de este pueblo, la naci√≥n de Ismael [musulmanes], que nos persigue severamente, e idean maneras de perjudicarnos y abatirnos‚Ķ Ninguna otra naci√≥n ha hecho m√°s da√Īo a Israel. Ninguna nos ha rebajado y humillado de esta manera‚Ķ Hemos soportado su degradaci√≥n, sus mentiras y disparates, que est√°n m√°s all√° del poder humano de resistencia‚Ķ‚ÄĚ

[alerta digital]

Fuese por la colaboraci√≥n con el musulm√°n o por otros motivos, finalmente la desconfianza hacia los jud√≠os arraigo en la poblaci√≥n no solo en la Pen√≠nsula sino que se extendi√≥ por toda Europa no siendo Espa√Īa la √ļnica ni la primera en decretar la expulsi√≥n de los miembros de esta religi√≥n, medidas similares nos las encontramos en:

  • Francia por el rey Felipe Augusto en el 1182 repiti√©ndose por otros monarcas en los a√Īos 1306, 1321,1322 y 1394.
  • Inglaterra por el rey Eduardo I en el 1290.
  • Estos ejemplos se seguir√≠an ya en el siglo XV en el Archiducado de Austria y en el Ducado de Parma.

[ABC]

 

Gracias por leernos.

Vicente Medina

Si te gusta, comp√°rtelo

Nuestra labor es posible gracias a nuestros socios. Tú puedes colaborar para que juntos construyamos una mejor sociedad.

Donar

Dejar un comentario

Related posts

Dejar un comentario

Comentario