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#Espa√ĪaEnLaHistoria. El primer 1 de enero

Cuando se repasa la historia, con cierto bamboleo entre sus fechas, puede darse el caso de hallarse con acontecimientos por demás llamativos o cuando menos curiosos. Posiblemente, a los aragoneses el término
Segeda les recuerde un oppidum, es decir, una colina cuyas defensas naturales, por su altitud o por su especial ubicación, merecieron de un reforzamiento por parte de sus habitantes o conquistadores. Y este el caso de tal población, situada en las proximidades de Calatayud, entre la actual Mara y Belmonte de Gracián, en la provincia de Zaragoza. Sus habitantes eran los belos, un pueblo celtibero en la Hispania Citerior, por allá el siglo II a.C.

Tales guerreros, con su decisi√≥n de ampliar las murallas de la ciudad, provocaron que el Senado romano, en el a√Īo 154 a.C., considerase tal acci√≥n como un casus belli, con una trasgresi√≥n de los Pactos de Sempronio Graco. Se trataba, en el fondo, de agrupar a los poblados pr√≥ximos a Segeda y ampararlos detr√°s de una muralla con un mayor per√≠metro. No se trataba de un acto de guerra; sin embargo, los senadores romanos vieron en aquel acto una ocasi√≥n para doblegar, definitivamente, a los celtiberos y los lusitanos, creadores √©stos de expolios y perjuicios en las Hispania citerior. As√≠ las cosas, el requerimiento a Segeda por parte de los senadores conten√≠a una recriminaci√≥n por el levantamiento de las murallas, una queja por el impago de los tributos y la exigencia de aportar hombres a las legiones romanas. Los belos fueron de los m√°s exquisitos: los pactos prohib√≠an construir nuevas ciudades o poblados pero no ampliar las actuales, el impuesto hab√≠a sido derogado despu√©s de Graco y lo de aportar tropas, no estaba dentro de sus planes. No cabe duda de que la respuesta fue m√°s propia de una alta pol√≠tica que de un general celt√≠bero. Mas lo cierto es que Roma mand√≥ a la Hispania Citerior a Quinto Fulvio Nobilior con cerca de 30.000 hombres, top√°ndose con las tropas celtib√©ricas de Segeda y de Numantia, siendo derrotada Roma en la proximidades de tal poblaci√≥n, con cerca de 6.000 cad√°veres romanos. Ello acontec√≠a en 153 a.C.

Ante tal descalabro, el Senado adopt√≥ una decisi√≥n especial√≠sima. Hasta aquel entonces el Consulado se eleg√≠a en los famosos Idus de Marzo, al comienzo de las cosechas, lo cual cubr√≠a el √ļltimo trimestre del a√Īo natural con una especie de desidia por parte de los c√≥nsules que ve√≠an finalizar su per√≠odo consular. Comenzando el a√Īo civil en las Kalendas de enero, desde que as√≠ lo estableci√≥ el rey Numa Pompilio a finales del siglo VIII a.C., el Senado adopt√≥ la decisi√≥n de hacer coincidir la elecci√≥n de los C√≥nsules con ese inicio del a√Īo, es decir, el 1¬ļ de enero. En tal forma lo relatan las Cr√≥nicas de Apiniano, junto con las Periochae de Tito Livio, con lo cual, aparte del hecho de ser los gobernadores de la Hispania de rango superior, o sea consular, los pretores y los c√≥nsules, con tal adelanto electoral en el Campo de Marte ten√≠an tiempo de ponerse al corriente de los asuntos y tomar las medidas que considerasen pertinentes para ponerse al frente de las legiones llegado el periodo de campa√Īa militar, es decir, la primavera y el verano.

Conclusi√≥n de todo ello es que en 153 a.C., el a√Īo pol√≠tico implantado por el Senado romano se inici√≥ el 1 de enero, por vez primera, siendo culpable de tal decisi√≥n un pueblo, de nombre celtib√©rico Sekaida, del cual queda escas√≠simo rastro f√≠sico, pero brillant√≠sima historia. Tanta que todo el mundo contabiliza su tiempo por una victoria de sus moradores, los belos, victoriosos junto con los numantinos, frente a las brillantes y triunfantes legiones romanas.

Ya con posterioridad, en el 46 a.C., el gran Julio C√©sar estableci√≥ el a√Īo solar de 365 d√≠as, m√°s uno cada cuatro a√Īos en ¬ębis sextus dies ante calendas Martii¬Ľ, o sea, seis d√≠as antes de las Kalendas de marzo. Confirm√≥, con la ayuda del matem√°tico Sos√≠genes de Alejandr√≠a, el inicio del a√Īo el 1 de enero, ya que los romanos, supersticiosos, no deseaban un cambio cual deseaba C√©esar, es decir, adelantarlo diez d√≠as. Pero no, los romanos exigieron que se mantuviese el primer plenilunio posterior al solsticio de invierno. Con lo cual, el primer mes pas√≥ a llamarse ¬ęIanuarius¬Ľ y el ¬ęQuintilis¬Ľ, ¬ęJiulius¬Ľ en honor de C√©sar. El calendario Juliano perdur√≥ hasta finales del siglo XVI, con la llegada del Papa Gregorio XIII y los sabios consejos de cient√≠ficos de la Universidad de Salamanca, hechos llegar al Vaticano en los a√Īos 1575 y 1578. As√≠, en 1582, Espa√Īa, Italia y Portugal adoptaron el a√Īo tr√≥pico, es decir, el periodo que tarda el sol en completar una vuelta, a partir del 1 de enero, o sea, 365 d√≠as, 5 horas, 48 minutos, 45 segundos.

Lo dicho, todo comenzó en Sekaida, Hispania citerior.

Francisco Gilet

 

Bibliografía:

Marqu√©s, N√©stor F. (2018). Un a√Īo en la antigua Roma¬†: la vida cotidiana de los romanos a trav√©s de su calendario

¬ŅEn qu√© mes comenzaba el a√Īo en la Antigua Roma? ‚ÄĘ Antigua Roma al D√≠a¬Ľ. Antigua Roma al D√≠a,

La reforma del calendario gregoriano, por Wenceslao Segura Gonz√°lez.

Apiano. Historia romana. Madrid: Editorial Gredos

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