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#Espa√ĪaEnLaHistoria. Portugal por el rey de Castilla. Batalla de Alc√°ntara

La campa√Īa por los derechos din√°sticos de Felipe II por Portugal se inici√≥ el 13 de junio, pero el desenlace principal se produjo el 25 de agosto en las m√°rgenes del r√≠o Alc√°ntara por el control del puente que sobre dicho r√≠o da acceso a las puertas de la muralla de Lisboa. Fue el principal enfrentamiento pero ni el √ļnico ni el √ļltimo, ya que las √ļltimas fichas las har√≠a caer Sancho D√°vila meses despu√©s con la persecuci√≥n hasta Co√≠mbra y posteriormente con la batalla por Oporto contra el pretendiente al trono portugu√©s Don Antonio, Prior de Crato.

Como ya se ha apuntado las principales acciones de la campa√Īa dirigida por el Duque de Alba supuso la combinaci√≥n de diferentes armas de forma perfectamente coordinadas, haciendo jugar con m√°xima eficacia los apoyos entre artiller√≠a, caballer√≠a e infanter√≠a y en momentos decisivos la armada del Marqu√©s de Santa Cruz.

El caso de la batalla de Alc√°ntara es un ejemplo de combinaci√≥n de las fuerzas navales y terrestres, ejerci√©ndose la presi√≥n en tierra de la infanter√≠a en coordinaci√≥n con el decisivo cierre sobre la infanter√≠a portuguesa de la caballer√≠a espa√Īola, pero resultando esencial el bloqueo de la armada portuguesa por parte de la armada espa√Īola, embotell√°ndola en el estuario del Tajo.

‚Äú‚Ķa las dos horas antes que amaneciesse, comen√ß√≥ a tocar por todos los quarteles de la cavaller√≠a una trompetilla sorda para que se armassen y pusiessen a cavallo, siguiendo cada qual su estandarte, y en estando juntos comen√ßassen a marchar sobre el real de don Antonio, rey que se dez√≠a ser de Portugal. Yvan en nuestro esquadr√≥n mil y ochocientos cavallos, y faltaron las compa√Ī√≠as del Conde de Buend√≠a y Adelantado de Castilla, porque quando el ex√©rcito hav√≠a marchado dos jornadas delante de Hielves, se bolvieron all√≠ con orden de su Magestad para que estuviessen junto a Hielves. Y a la misma hora que havemos dicho comen√ß√≥ a marchar la infanter√≠a, cada tercio por su parte y todos sin tocar caxas, bien prove√Ĺdos de armas y munici√≥n en cantidad de diez y ocho mil infantes pocos m√°s, porque los dem√°s que el ex√©rcito ten√≠a el Duque los hav√≠a dexado de presidio en los pueblos y castillos que hasta all√≠ hav√≠an sido ganados, y muchos d‚Äôellos que hav√≠an muerto de enfermedad, y otros que hav√≠an quedado malatos. Y dos tercios de biso√Īos a la propia hora se embarcaron en las galeras, porque all√≠ eran necessarios. Y la tra√ßa de la batalla era que se hav√≠a de dar por tres partes: la cavaller√≠a sobre la mano derecha del enemigo, y la infanter√≠a y artiller√≠a a la frente, y por el lado siniestro el Marqu√©s de Sancta Cruz con su armada contra la del enemigo‚Ķ‚ÄĚ

[DE ESCOBAR, Antonio – CAP√ćTULO XXXIX]

Llegado a este punto con la estrategia desplegada por Felipe II y la t√°ctica puesta en marcha por el Duque de Alba a este segundo solo le faltaba dar el √ļltimo ‚ÄėSantiago‚Äô a las tropas desplegadas a lo largo del margen del Alc√°ntara y a la flota, presionando por el Tajo sobre la armada portuguesa.

‚Äú‚Ķnuestra infanter√≠a, visto que los contarios hav√≠an representado, se fue descubriendo en lo alto del r√≠o Alc√°ntara y comen√ßaron a darles carga, (‚Ķ) Y nuestra cavaller√≠a estava queda en su puesto, conforme a la orden que ten√≠a, (‚Ķ) y tambi√©n porque estava dada orden que quando se diesse el ¬ęSanctiago¬Ľ para dar assalto la infanter√≠a al repecho y trincheras, hav√≠a de yr nuestra cavaller√≠a dando cerco al enemigo por el costado y envestir con √©l por all√≠. Y a este tiempo las dos armadas siempre hav√≠an disparado la una contra la otra, hazi√©ndose el da√Īo que pod√≠an, aunque no llegaron por entonces a cerrar. (‚Ķ) Y como durasse la batalla en esta forma hasta las diez del d√≠a, se dio orden por mandado del Duque para envestir con la puente de Alc√°ntara, donde estava el tercio de Ytalia, el qual envisti√≥ con ella dos vezes, y ambas le dieron tanta priessa los portugueses que le hizieron retirar. Lo qual, visto por el Prior, arrim√≥ al tercio con orden de su padre dos mangas de biso√Īos, y m√°ndoles envestir tercera vez, y luego ganaron la puente, (‚Ķ) Y como el Duque vio ganada la puente mand√≥ que los tercios diessen assalto a las trincheras de don Antonio, y luego el tercio de N√°poles comen√ß√≥ a subir, y los dem√°s tercios le siguieron. Y el Duque diziendo ¬ęSantiago¬Ľ, y ¬ęla Magdalena¬Ľ, y ¬ęArremeta la cavaller√≠a¬Ľ, la qual con gran furia lo hizo luego, invocando al ap√≥stol Sanctiago y a la Magdalena sobre mano derecha para coger a don Antonio en medio de los nuestros, y all√≠ cerrar. (‚Ķ) vi√©ronse perdidos y no tuvieron esfuer√ßo para aguardar a que nuestra cavaller√≠a llegasse a darles el encuentro. Y desampararon su artiller√≠a, la qual hasta all√≠ nunca hav√≠a cessado de disparar, y la nuestra lo mismo. Bolvieron la riendas y dieron en huyda, y don Antonio con ellos, malherido, sigui√©ndolos toda su infanter√≠a; y los castellanos diziendo ¬ęVictoria, cierra Espa√Īa¬Ľ‚Ķ‚ÄĚ

[DE ESCOBAR, Antonio – CAP√ćTULO XL]

De la batalla poco mas podemos a√Īadir salvo que el desorden de la retirada provoc√≥ m√°s n√ļmero de bajas que el propio combate para los portugueses, vivi√©ndose tristes escenas en el momento del cruce de las puertas de la muralla de Lisboa cuando abrieron fuego los propios defensores contra los civiles y soldados que trataban de alcanzar la seguridad de la ciudad, como nos describe el autor, Antonio de Escobar, y testigo de todos estos hechos:

¬†‚Äú‚ĶY como los que estavan en los muros y almenas vieron que los castellanos yvan en el alcance a los suyos por las calles de los arravalles, y que prestro llegar√≠an a las puertas de la ciudad, temieron que se les entrar√≠an por ellas y que en vi√©ndose dentro har√≠an el da√Īo que pudiessen en los de la ciudad y la saquear√≠an. Y como el tropel a las puertas era tan grande de los que yvan entrando, no sab√≠an qu√© remedio tener para poder cerrarlas, porque no hubiera fuer√ßas humanas que lo pudieran hazer, y tomaron por remedio que los de los muros y almenas arcabuceassen rostro a rostro a los suyos para que se detuviessen y no entrassen en la ciudad, porque huviesse lugar de poder cerrar las puertas, que con dejar fuera seys o siete mil portugueses al perdido remediavan la ciudad. Y por ello usaron de este ardid, de tal manera que no solamente los arcabuceavan, mas arroj√°vanles mucho n√ļmero de cantos que quitavan de las almenas y obras muertas que por lo alto de las puertas y muros hav√≠a, y este remedio les aprovech√≥. De manera que aunque mataron alguna gente de los suyos, fueron parte para que se pudiessen cerrar las puertas, y los que no pudieron entrar, como se vieron sin remedio, acudieron a la marina a los que sab√≠an nadar, y arroj√°ronse a la mar guiando hazia su armada que cerca de all√≠ estava, en la qual muchos se salvaron, y otros se ahogaron antes que llegassen a ella. Y los que no sab√≠an nadar dieron la buelta alrededor de la ciudad, por el otro lado a la parte de tierra. Y los nuestros los siguieron hasta que passaron gran trecho de la otra parte, donde derribaron muchos, y se bolvieron, porque ten√≠an orden de no passar adelante (‚Ķ) Tardaron tres d√≠as los de la ciudad en enterrar los muertos. Y hall√°ronse muchas mugeres muertas por las calles de los arravales y cerca de las puertas de la ciudad, y algunas con sus ni√Īos en los bra√ßos muertos, que como yvan huyendo a valerse en la ciudad y era tan grande el tropel de los portugueses, entre ellos ca√Ĺan y se ahogavan sin poderse valer, y sus criaturas con ellas‚Ķ‚ÄĚ

[DE ESCOBAR, Antonio – CAP√ćTULO XL]

Triste, muy triste el desenlace final de la batalla por Lisboa.

Con este final damos por terminada la segunda de las entregas.

¬°Vamos a por la tercera!

Vicente Medina

BIBLIOGRAF√ćA

  • DE ESCOBAR, Antonio

Relaci√≥n de la felic√≠ssima jornada… que hizo… don Felippe… en la conquista de Portugal, ed. de Amparo Alpa√Ī√©s Anexos de la Revista Lemir (2004) ISSN 1579-735X

  • HistoCast 150 ‚Äď √Ālvaro de Baz√°n y las Islas Terceiras
  • G√ďMEZ BELTR√ĀN, Antonio Luis

Islas Terceiras. Batalla Naval de San Miguel, ediciones Salamina

  • ASTRANA MAR√ćN, Luis

Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

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