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Monse帽or Novell no dice la verdad a sus diocesanos, p铆dele una rectificaci贸n

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Rectifique Monse帽or Novell

Excmo.y Rvdmo. Sr. D. Xavier Novell Gom谩

C/C Excmo. y Rvdmo. Sr. Renzo Fratini
C/C Excmo. y Rvdmo. Sr. Jaume Pujol Balcells

Por la presente quiero en primer lugar felicitarle por todas sus buenas acciones como Obispo de Solsona.

Pero en segundo lugar le ruego rectifique sus palabras en las que defiende la inclusi贸n dentro de la Doctrina de la Iglesia de la legitimidad de una secesi贸n unilateral en Espa帽a.

Le pido que al menos, en aras a la Verdad, cite 铆ntegras las palabras del papa Francisco y de San Juan Pablo II. El primero ya ha dicho que "la secesi贸n de una naci贸n sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso". Esto de las "pinzas" se le olvida a Vd. citarlo en la Carta que dirige a sus fieles. Una m铆nima prudencia invita a incluir dichas palabras.

Por su parte San Juan Pablo II indica en un caso muy similar: 鈥溾 Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, est谩n surgiendo en el pa铆s. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensi贸n entre el Norte, m谩s bien rico, y el Sur, m谩s pobre. Pero hoy en d铆a esta tensi贸n resulta m谩s aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia naci贸n y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no s贸lo dentro del pa铆s, sino tambi茅n con respecto a toda Europa y al tercer mundo. El amor a la propia naci贸n y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el v铆nculo del hombre con la regi贸n y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, m谩s bien, pasa a trav茅s de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la naci贸n, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vincul谩ndolas entre s铆 seg煤n el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonom铆a鈥

驴Por qu茅 no ha incluido estas palabras en su escrito?

Tambi茅n ha olvidado el Magisterio constante de los Obispos espa帽oles. As铆 recientemente afirmaban "Entre las formas de 鈥渃aridad social para el fortalecimiento de la moral de la vida p煤blica鈥, nuestra Asamblea Plenaria se refer铆a en 2006, en la Instrucci贸n pastoral Orientaciones morales ante la situaci贸n actual de Espa帽a, a la que toca las relaciones entre los pueblos de Espa帽a. Reconociendo, en principio, la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien com煤n, se hac铆a all铆 una llamada a la responsabilidad respecto del bien com煤n de toda Espa帽a que hoy es necesario recordar. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado espa帽ol podr铆a entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y pol铆tica de esa antigua naci贸n que es Espa帽a. Propuestas pol铆ticas encaminadas a la desintegraci贸n unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al di谩logo entre todos los interlocutores pol铆ticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de Espa帽a. Adjuntamos a esta declaraci贸n los p谩rrafos de la mencionada Instrucci贸n pastoral en los que se explican estas exigencias morales, que hoy, en la delicada situaci贸n de crisis que nos afecta a todos, se presentan con particular urgencia".

Tambi茅n se ha olvidado de pedir a sus fieles que en su caso tomen en consideraci贸n el bien com煤n de todos los afectados y el principio de solidaridad como referentes para su decisi贸n.

Por todo ello le ruego rectifique sus palabras y en su defecto las autoridades competentes aclaren a los sencillos fieles si nos quedamos con la Doctrina de Francisco y de Juan Pablo II o si debemos seguir la de Novell para poder ser m谩s fieles a Jesucristo por lo que mando copia de esta Carta a Monse帽or Pujol y a la Nunciatura Apost贸lica en Madrid.

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Monse帽or Novell, Obispo de Solsona, origen de grandes y buenas iniciativas para su Di贸cesis y para la Iglesia en su conjunto, vuelve a las andadas y falsea las palabras del mism铆simo papa Francisco o del Santo Juan Pablo II en la Carta que dirige a sus fieles titulada “Con el pueblo de Catalu帽a”.

Las falsea porque s贸lo cita aquellas que pueden coincidir con su particular ideolog铆a, y decimos ideolog铆a y no pensamiento social cristiano o doctrina social de la Iglesia, porque este buen Obispo se deja vencer en este punto por su particular forma de entender la pol铆tica y no por la suave Doctrina social cat贸lica.

Indica Novell:

“Hay quien considera que la Iglesia no tiene que hablar sobre este tema, pero el papa Francisco lo hizo en una entrevista el pasado mes de junio. Habl贸 abiertamente de los procesos de independencia, distinguiendo entre las emancipaciones y las secesiones.

Identific贸 el proceso catal谩n como un intento de secesi贸n y evit贸 calificarlo moralmente, aunque mencion贸 las condiciones en las cuales un proceso de este tipo ser铆a obvio y justo”.

Lo cierto es que se ha olvidado indicar que si bien el Papa elude entrar en un tema que afecta especialmente a los espa帽oles no deja de indicar, en su vocabulario llano que una cosa son las emancipaciones de naciones (como los pa铆ses de Hispanoam茅rica) y otra muy distinta una secesi贸n. Y se帽ala bien claro que si bien puede haber “casos que ser谩n justos” (entre los que parece se帽alar el de Yugoslavia) hay otros que “que no ser谩n justos” y que “la secesi贸n de una naci贸n sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso”. Esto de las “pinzas” se le olvida a nuestro querido Monse帽or Novell. Una m铆nima prudencia invita a incluir dichas palabras salvo que el intento sea manipular las palabras de Francisco.

A煤n peor es la manipulaci贸n del santo Juan Pablo II. Cuando este santo tuvo que pronunciarse en un caso concreto similar al de Catalu帽a con Espa帽a, lo dijo claramente: no es leg铆tima la secesi贸n y evidentemente no existe un derecho superior y anterior de una parte de Espa帽a a separarse unilateralmente del resto.

Se trataba del caso de la Padania e Italia:

鈥溾 Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, est谩n surgiendo en el pa铆s. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensi贸n entre el Norte, m谩s bien rico, y el Sur, m谩s pobre. Pero hoy en d铆a esta tensi贸n resulta m谩s aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia naci贸n y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no s贸lo dentro del pa铆s, sino tambi茅n con respecto a toda Europa y al tercer mundo. El amor a la propia naci贸n y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el v铆nculo del hombre con la regi贸n y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, m谩s bien, pasa a trav茅s de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la naci贸n, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vincul谩ndolas entre s铆 seg煤n el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonom铆a鈥

Tambi茅n Novell desprecia el sentir absolutamente mayoritario de sus hermanos espa帽oles. Ni siquiera lo cita. Quiz谩s no quer铆a hacer sangre. Pero es evidente que, como pasaba con Seti茅n, el cat贸lico sencillo, aquel que espera de sus Obispos una palabra clara para poder seguir a Jesucristo, puede f谩cilmente escandalizarse ante las palabras de este joven Obispo.

Recordemos las palabras recientes del Magisterio de la Conferencia Episcopal Espa帽ola que Novell desprecia pues 茅l evidentemente sabe mucho m谩s. En el reciente Documento ante la Crisis Solidaridad nuestros Obispos afirmaban recientemente (3 de octubre de 2012):

“Entre las formas de 鈥渃aridad social para el fortalecimiento de la moral de la vida p煤blica鈥, nuestra Asamblea Plenaria se refer铆a en 2006, en la Instrucci贸n pastoral Orientaciones morales ante la situaci贸n actual de Espa帽a, a la que toca las relaciones entre los pueblos de Espa帽a. Reconociendo, en principio, la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien com煤n, se hac铆a all铆 una llamada a la responsabilidad respecto del bien com煤n de toda Espa帽a que hoy es necesario recordar. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado espa帽ol podr铆a entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y pol铆tica de esa antigua naci贸n que es Espa帽a. Propuestas pol铆ticas encaminadas a la desintegraci贸n unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al di谩logo entre todos los interlocutores pol铆ticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de Espa帽a. Adjuntamos a esta declaraci贸n los p谩rrafos de la mencionada Instrucci贸n pastoral en los que se explican estas exigencias morales, que hoy, en la delicada situaci贸n de crisis que nos afecta a todos, se presentan con particular urgencia”.

Y en el Anexo recog铆an estos puntos tan claros:

Sobre los nacionalismos y sus exigencias morales

De: LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Espa帽ola,
Instrucci贸n Pastoral Orientaciones morales ante la situaci贸n actual de Espa帽a
(23 de noviembre de 2006), n煤meros 70 – 76

70. Creemos necesario decir una palabra sosegada y serena que, en primer lugar, ayude a los cat贸licos a orientarse en la valoraci贸n moral de los nacionalismos en la situaci贸n concreta de Espa帽a. Pensamos que estas orientaciones podr谩n ayudar tambi茅n a otras personas a formarse una opini贸n razonable en una cuesti贸n que afecta profundamente a la organizaci贸n de la sociedad y a la convivencia entre los espa帽oles. No todos los nacionalismos son iguales. Unos son independentistas y otros no lo son. Unos incorporan doctrinas m谩s o menos liberales y otros se inspiran en filosof铆as m谩s o menos marxistas.

71. Para emitir un juicio moral justo sobre este fen贸meno es necesario partir de la consideraci贸n ponderada la realidad hist贸rica de la naci贸n espa帽ola en su conjunto. Los diversos pueblos que hoy constituyen el Estado espa帽ol iniciaron ya un proceso cultural com煤n, y comenzaron a encontrarse en una cierta comunidad de intereses e incluso de administraci贸n como consecuencia de la romanizaci贸n de nuestro territorio. Favorecido por aquella situaci贸n, el anuncio de la fe cristiana alcanz贸 muy pronto a toda la Pen铆nsula, llegando a constituirse, sin demasiada dilaci贸n, en otro elemento fundamental de acercamiento y cohesi贸n. Esta unidad cultural b谩sica de los pueblos de Espa帽a, a pesar de las vicisitudes sufridas a lo largo de la historia, ha buscado tambi茅n, de distintas maneras, su configuraci贸n pol铆tica. Ninguna de las regiones actualmente existentes, m谩s o menos diferentes, hubiera sido posible tal como es ahora, sin esta antigua unidad espiritual y cultural de todos los pueblos de Espa帽a.

72. La unidad hist贸rica y cultural de Espa帽a puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas f贸rmulas pol铆ticas posibles. Son los dirigentes pol铆ticos y, en 煤ltimo t茅rmino, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa informaci贸n completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jur铆dico pol铆tico m谩s conveniente. Ninguna f贸rmula pol铆tica tiene car谩cter absoluto; ning煤n cambio podr谩 tampoco resolver autom谩ticamente los problemas que puedan existir. En esta cuesti贸n, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y act煤en con la m谩xima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y gui谩ndose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los dem谩s. En todo caso, habr谩 de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minor铆as no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.

73. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por m茅todos democr谩ticos, pretendan modificar la unidad pol铆tica de Espa帽a. Pero ense帽a tambi茅n que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien com煤n de toda la poblaci贸n directa o indirectamente afectada. Todos tenemos que hacernos las siguientes preguntas. Si la coexistencia cultural y pol铆tica, largamente prolongada, ha producido un entramado de m煤ltiples relaciones familiares, profesionales, intelectuales, econ贸micas, religiosas y pol铆ticas de todo g茅nero, 驴qu茅 razones actuales hay que justifiquen la ruptura de estos v铆nculos? Es un bien importante poder ser simult谩neamente ciudadano, en igualdad de derechos, en cualquier territorio o en cualquier ciudad del actual Estado espa帽ol. 驴Ser铆a justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudi茅ramos opinar y expresarnos todos los afectados?[37]

74. Si la situaci贸n actual requiriese algunas modificaciones del ordenamiento pol铆tico, los Obispos nos sentimos obligados a exhortar a los cat贸licos a proceder responsablemente, de acuerdo con los criterios mencionados en los p谩rrafos anteriores, sin dejarse llevar por impulsos ego铆stas ni por reivindicaciones ideol贸gicas. Al mismo tiempo, nos sentimos autorizados a rogar a todos nuestros conciudadanos que tengan en cuenta todos los aspectos de la cuesti贸n, procurando un reforzamiento de las motivaciones 茅ticas, inspiradas en la solidaridad m谩s que en los propios intereses. Nos sirven de ayuda las palabras del Papa Juan Pablo II a los Obispos italianos: 鈥淓s preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia naci贸n y con comportamientos de solidaridad renovada鈥漑38] por parte de todos. Hay que evitar los riesgos evidentes de manipulaci贸n de la verdad hist贸rica y de la opini贸n p煤blica en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideol贸gicas.

75. La misi贸n de la Iglesia en relaci贸n con estas cuestiones de orden pol铆tico, que afectan tan profundamente al bienestar y a la prosperidad de todos los pueblos de Espa帽a, consiste nada m谩s y nada menos que en 鈥渆xhortar a la renovaci贸n moral y a una profunda solidaridad de todos los ciudadanos, de manera que se aseguren las condiciones para la reconciliaci贸n y la superaci贸n de las injusticias, las divisiones y los enfrentamientos鈥漑39].

76. Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invit谩ndoles a elevar oraciones a Dios en favor de la convivencia pac铆fica y la mayor solidaridad entre los pueblos de Espa帽a, por caminos de un di谩logo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad hist贸rica y cultural que llamamos Espa帽a. Animamos a los cat贸licos espa帽oles a ejercer sus derechos pol铆ticos participando activamente en estas cuestiones, teniendo en cuenta los criterios y sugerencias de la moral social cat贸lica, garant铆a de libertad, justicia y solidaridad para todos.

Por 煤ltimo ante una decisi贸n tan trascendental el Obispo Novell no informa al menos de los criterios de doctrina social de la Iglesia que sus fieles pueden considerar para tomar una decisi贸n justa sino que se limita a pedirles que defiendan “el bien de Catalu帽a”. Se olvida nuestro querido Obispo, al menos, de los principios de solidaridad y de bien com煤n que obligan a considerar a todos los afectados por esta decisi贸n que como es f谩cil entender, no afecta solo a los catalanes.

Por todo ello te pedimos que mandes una carta a Monse帽or Novell, para que rectifique su err贸nea Pastoral. El mensaje ir谩 con copia a la Conferencia Episcopal, a su metropolitano Monse帽or Pujol, y a la Nunciatura Apost贸lica para que subsidiariamente expliquen a los at贸nitos fieles cu谩l es la Doctrina que debemos profesar: la de los Papas recogida por la Conferencia Episcopal Espa帽ola o la de Monse帽or Novell.

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