sentido comunEn una ocasión mi profesora de literatura ofreció puntos extra para aquellos alumnos que tuvieran completos sus apuntes. Una chica que había escrito cuatro letras en algunas clases a las que fue, presentó con cinismo su libreta.

Cuando la profesora lo revisó, cabreada sin decir nada le devolvió la libreta. La chica,  empezó a reclamar y preguntó «¿pero qué me falta?», la profesora respondió: «sentido  común».

Entonces, la estudiante empezó a repasar la libreta de adelante a atrás y de atrás a  adelante… Diciendo «¿sentido común?, ¿sentido común?, ¿sentido común? Estoy segura  que no me falta, yo vine a esa clase y tomé apuntes».

Aún recuerdo la risa de los que estábamos esperando y la cara incrédula de la profesora  al ver la reacción de la alumna.

Esa misma cara creo que es la que tenemos muchos ciudadanos españoles al ver la falta de sentido común en el tema que predomina hoy «el sacrifico del perro Excalibur».

Entiendo que los animales domésticos son una compañía importante para las personas. Estoy convencida de que casi todos hemos tenido o tenemos un perro o un gato, les tenemos cariño e incluso hemos llorado su pérdida.

Esta movilización ciudadana en defensa del animal, más allá del sacrificio del perro, abre la puerta a una reflexión que considero importante.

1. Sentido común

La decisión en la que se basa la necesidad de sacrificar al animal es porque se le considera una potencial fuente de contagio. Se explicó que en casos estudiados de perros los cuadrúpedos pueden tener el virus del ébola y no presentar síntomas, pero si transmitirlo a seres humanos.

La decisión de las autoridades corresponde a una acción preventiva para proteger al resto de la población.

2. Equiparación

Los defensores de animales que se presentaron en la puerta de la casa Teresa, hicieron un valla humana para impedir que las autoridades entraran a coger al perro para llevárselo. Las frases que coreaban fueron: “Teresa, Javier; Excalibur no está solo” y “son unos auténticos asesinos”.

La actitud de los defensores de animales era de la equiparar al perro con un ser humano, tratar al Excalibur: un animal, como si fuera una persona. Fueron 350.000 personas las que firmaron una petición on-line para salvar la vida del can.

¿Qué estamos haciendo como sociedad para llegar a estos extremos?

3. El bien común

Teresa, Javier, lamentó mucho que vayan a sacrificar a su perro. Y aunque suene duro, creo que fue lo correcto. En ocasiones hay que hacer sacrificios en pro del bien común. Me pregunto, ¿qué pasaría si lo dejaran vivo y el perro transmitiera el virus en el parque? ¿cuántas vidas estarían en peligro?

Hablando de sentido común

Mi pregunta y la que se harán muchos de ustedes, ¿cómo es que los medios de comunicación, las asociaciones animalistas y la sociedad se vuelca en la defensa de la vida un perro de esta manera?. Cuando el perro, ni siquiera se entera de lo que está pasando.

Y cuando hablamos de la defensa de la vida, cuando hablamos de parar el asesinato de niños en el vientre de sus madres, ¿dónde están todas esas voces?, ¿dónde están todos esos medios?, ¿no es más la vida de una persona indefensa que la de un animal?

La alternativa

La posibilidad que fue descartada era aislar al can para analizar y estudiar su caso. Esto habría sido útil para el mundo científico, pero las personas que lo hicieran se pondrían en riesgo de contraer el virus.

El sacrifico de Excalibur, un tema sin duda para reflexionar.

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