FIRMA para que se proteja el matrimonio

Hoy, que providencialmente se unen la celebración del miércoles de ceniza y de San Valentín, santo de los enamorados, volvemos a sacar a la luz la cuestión del reconocimiento por parte de las instituciones públicas del matrimonio para toda la vida. No podemos ni queremos que se deje de hablar de ello. No queremos que como sociedad nos dejemos de plantear estas cuestiones tan vitales y por eso volvemos a lanzar el Manifiesto por el pleno reconocimiento civil del Matrimonio canónico dirigido al Ministro de Justicia.

No queremos obligar a nadie, pero lo que pedimos es libertad: poder elegir la vía que queremos, la del matrimonio de verdad. Si otros quieren optar por el matrimonio anulable, no se lo impedimos. ¿Por qué ellos sí nos lo impiden a nosotros?

Firma el manifiesto

    Si tú también apoyas el matrimonio “para toda la vida”, firma el Manifiesto por el pleno reconocimiento civil del Matrimonio canónico.

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    Es cada vez más evidente la cruzada ideológica en la que estamos inmersos. La batalla cultural que todos sabemos es espiritual, tiene como objetivo fundamental y más importante al matrimonio y la familia. Si destruyes la familia, destruyes al individuo.

    Está mal visto casarse para toda la vida. Ser fiel a tu esposa o a tu esposo. Y querer formar una familia estable.

    El día que me casé, prometí esto a mi mujer: “Yo te recibo a ti como esposa y me entrego a ti. Prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe”.

    Es un derecho fundamental de las personas: la libertad de contraer matrimonio que no debe ser negado por ninguna ley positiva.

    ¿Qué pasa en España?

    Si bien se reconocen efectos civiles al consentimiento matrimonial bajo la forma canónica, no se respeta íntegramente este ordenamiento, al que libremente se acogen los ciudadanos, para su aplicación, por ejemplo, en cuanto a las causas de disolución o nulidad.

    La pregunta de “¿Qué nos está pasando como sociedad donde teniendo todo cada vez hay más suicidios y uso de ansiolíticos?”, está íntimamente relacionada con los datos de destrucción de matrimonios y familias. ¿Por qué ahora parece que el matrimonio ya no es posible para toda la vida? Quizá antes teníamos más claro que las cosas, cuando se estropeaban, se arreglaban.

    Amarse no significa no pelearse nunca. Amarse significa paciencia, caridad, servicio, verdad… con la persona amada. La carta de San Pablo lo explica muy bien. Y el matrimonio es el símbolo visible de ese amor entre un hombre y una mujer.

    Pero la unión bendecida por Dios en el templo, no es reconocida de igual modo en la Justicia.

    ¿Y si el matrimonio fuera indisoluble ante la Iglesia y también ante el Estado?

    Esto es aceptado por las leyes en algunos países.

    Porque elegimos el matrimonio para siempre, civil y eclesiásticamente.

    Porque sabemos que el matrimonio está bendecido por Alguien que es eterno.

    Muchas gracias por defender el matrimonio canónico.

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