Como ya sabes por otros años, el 14 de abril muchos clamarán por una “Tercera República”. Incluso habrá ayuntamientos que pondrán la bandera republicana e inconstitucional en el balcón consistorial.

Sin embargo, ¿cuántos de nuestros políticos se acuerdan de que esa República fue la que inició una feroz persecución religiosa en España? Comenzó en el 34 en Asturias (prueba de ello son los mártires de Turón) y continuó en los años 1936 y 1937 en todos los lugares donde el Frente Popular tenía el poder.

Un total de 1.875 mártires están beatificados por la Iglesia Católica, pero muchos más murieron por su fe. Laicos, algunos de ellos padres de familia; sacerdotes, religiosos y religiosas… Todos ellos murieron solo por odio a la fe, y ahora se intenta borrar todo su rastro.

Pide a los grupos parlamentarios que condenen la persecución religiosa de la Guerra Civil

La Ley de Memoria Histórica de Zapatero fue muchísimo más lejos de cualquier propósito legítimo, como hubiera sido facilitar la búsqueda de los cadáveres de las víctimas de la guerra.

En un primer momento ya provocó una innecesaria quiebra de la reconciliación entre todos los españoles tan trabajosamente conseguida, hurgando en heridas del pasado ya superadas para la inmensa mayoría, gracias, entre otros factores, a la sucesión generacional.

Después, en una segunda etapa marcada por la inaudita pasividad del actual Gobierno, la Ley de Memoria Histórica se ha erigido en un voraz instrumento de odio e injusticia hacia todo lo que tenga que ver con el bando nacional, vencedor en la contienda.

La nueva “vuelta de rosca” de la proposición de nueva ley presentada por el PSOE va aún más lejos, cercenando gravemente libertades básicas de pensamiento y expresión, e intentando borrar todo rastro de los que murieron por preservar su libertad religiosa.

Pide a los partidos que condenen la persecución religiosa de la Guerra Civil

No es aceptable por más tiempo mantener esta mentira maniquea que manipula la historia de forma tan injusta para quienes se alzaron para acabar con un régimen de anarquía, incapaz de garantizar la más básica convivencia entre los españoles y que había falseado la voluntad ciudadana en las elecciones de febrero de 1936.

Una mentira histórica maniquea que tergiversa los ideales que movieron a quienes generosamente entregaron su sangre, en su mayor parte sin otro ideal que defender su libertad para practicar una fe religiosa a la que se negaban a renunciar. O rescatar a España de la amenaza real que representaba la tiranía comunista impulsada por la entonces poderosa Unión Soviética.

Ojalá la guerra se hubiera evitado. Ojalá no se hubieran cometido errores y excesos. En ninguno de los dos bandos. Ojalá no se hubiera cometido ninguna injusticia.

Y ahora quieren borrar la memoria de una parte, falsificando la Historia.

Pide que condenen también la persecución religiosa del siglo XX en España

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