Este documento es uno de los trabajos premiados en el Curso de Doctrina Social de la Iglesia de Enraizados (curso 2025-2026). Estos cursos ofrecen una formación integral basada en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, abordando cuestiones sociales, políticas y éticas desde una perspectiva cristiana y promoviendo el compromiso con el bien común.

El trabajo reflexiona sobre la estrecha relación entre justicia y paz en la tradición cristiana. Parte de la idea de que la paz no es solo ausencia de guerra, sino un estado de plenitud que nace de la relación con Dios, del respeto a la dignidad humana y del ejercicio de la justicia y la caridad.

Se presenta como un don divino, pero también como una tarea que exige responsabilidad personal y colectiva. La paz es fruto de la justicia, entendida como dar a cada uno lo que le corresponde, y también del amor, que perfecciona la convivencia. En este sentido, la violencia nunca constituye una solución legítima, ya que genera nuevas injusticias.

La guerra aparece como el fracaso de la paz, aunque se reconoce el derecho a la legítima defensa bajo criterios de proporcionalidad y respeto al derecho internacional. El texto subraya las consecuencias devastadoras de los conflictos armados, especialmente para la población civil, y destaca la urgencia de promover alternativas como el diálogo, la negociación y el fortalecimiento de instituciones internacionales.

También resalta el papel de la Iglesia como promotora de la reconciliación, el perdón y la cooperación entre pueblos.

Finalmente, se concluye que la paz es posible, pero requiere un esfuerzo constante basado en la humildad, la responsabilidad y la búsqueda del bien común. No es un estado pasivo, sino una tarea diaria que comienza en cada persona y se extiende a la sociedad, apoyada en el respeto a la dignidad humana, la libertad y la verdad.

Se puede acceder al texto completo del trabajo en este enlace:JUSTICIA Y PAZ