Tenemos la inmensa suerte de poder compartir con vosotros este artículo de nuestra colaboradora Constanza Carmona, historiadora del arte y Directiva de la Asociación para la Difusión y Promoción del Patrimonio Español.

Un repaso sobre el «genio femenino» en nuestra historia. Grandes mujeres que con la ayuda de también grandes hombres y sin enfrentamientos, han contribuido a enriquecer nuestro Patrimonio cultural. 

El artículo, lo vamos a publicar en dos entregas para que puedas empaparte bien de su riqueza. Aquí dejamos la primera parte. Esperamos que lo disfrutes.

EL PATRIMONIO ESPAÑOL CON ENFOQUE FEMENINO

Siempre es un buen momento para hablar del “genio femenino”. Y, aunque no es necesario esperar al día 8 de marzo, tan politizado e ideologizado por desgracia, su proximidad hace oportuno traer a la memoria el nombre de mujeres grandes de la historia de España que apostaron por la auténtica belleza, en particular de nuestro Patrimonio artístico y cultural. El común denominador es entender la Belleza como puerta de entrada a la Verdad y la Bondad, ya que cualquier manifestación artística, ya sea pintura, arquitectura, escultura, música, poesía, ha de entenderse como expresión del genio creador del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios.

¡El arte nos acerca a lo infinito!

¡Son tantas las mujeres que podían estar en este artículo, que elegir se ha hecho difícil! Intentaré seguir un orden cronológico.

Empecemos por DOÑA SANCHA LEÓN, hija de Alfonso V. Es la gran benefactora de LA COLEGIATA DE SAN ISIDORO DE LEÓN, junto con su esposo, el rey Fernando I. Uno de los conjuntos arquitectónicos románicos más destacados de España, por su historia, arquitectura, escultura, y por los valiosos objetos suntuarios que ha conservado. La hija de ambos, DOÑA URRACA DE ZAMORA, mujer fuerte y valiente, dedicó sus esfuerzos a continuar la obra de sus padres que se plasmaron en la bellísima decoración pictórica del Panteón Real, considerada “la Capilla Sixtina del Románico”. Asimismo, hizo magníficas donaciones como el “Cáliz de Doña Urraca” de oro y ágata, extraordinaria obra de orfebrería y posible Santo Grial según afirman algunos historiadores.

En las p

ostrimerías del siglo XII, en una perfecta comunión de inquietudes, Alfonso VIII de Castilla, atendiendo los deseos de su esposa LEONOR PLANTAGENET, hija de Enrique II de Inglaterra y hermana de Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra-, fundan en Burgos el monasterio cisterciense femenino de las Huelgas Reales joya del románico, enriquecido a lo largo de los siglos con obras excepcionales por sus sucesores al convertirse en Panteón Real. Benedicto XVI: “Ella (la belleza) es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquél que es la Luz y la Belleza misma (…).

 

ISABEL LA CATOLICA, mujer verdaderamente admirable en todos los sentidos. Como madre, esposa y reina. Sólo su fe recia la confortó del enorme sufrimiento en lo personal los últimos años de su vida. ¡Femenina donde las haya! Adornada de numerosas virtudes cristianas, además de inteligencia y belleza, poseía una gran formación cultural, capaz de conciliar razón y fe. Patrocinó la mayor gesta cultural habida nunca: descubrimiento y evangelización de América. Dictada por un concepto cristiano de la vida, nos ha dejado un inmenso legado cultural, artístico, político, económico y social. Conformó la unidad y la historia de España de su época, convirtiéndola en el estado más avanzado de Europa. Puso los pilares de su grandeza en los mejores siglos de su historia posterior. Supo rodearse de grandes humanistas, hombres de ciencias y letras, y fue mecenas de numerosos artistas e intelectuales. Acogió en la corte a buen número de damas a las que protegió y favoreció. Por ejemplo, Beatriz Galindo fue la elegida para enseñar latín- lengua culta de la época- a sus 5 hijos. Comprometida en su educación, preparó con igual esmero a sus hijos e hijas a fin capacitarles para cumplir- con la máxima preparación y responsabilidad- la misión destinada a su alto rango. Fue para ellos y para sus sucesores punto de referencia en el posterior camino de la vida. El pueblo la admiró y la amó.

 

Se implicó personalmente en numerosas iniciativas artísticas y culturales: enriqueció la Cartuja de Miraflores con el retablo y extraordinarios sepulcros en alabastro de sus padres y su hermano, que encargó a Gil de Siloe. En Toledo, bajo su patronazgo, se levantó el Monasterio franciscano de San Juan de los Reyes del arquitecto Juan Guas, la más valiosa muestra del gótico isabelino en España.

En Ávila, el dominico de Santo Tomás. En Santiago de Compostela el Hospital de los Reyes Católicos y otro más en Granada, hoy imponente sede del Rectorado de la Universidad, eran dedicados a la atención de peregrinos y enfermos. Numerosas instituciones religiosas y culturales recibieron donaciones de esta extraordinaria mujer adelantada a su tiempo, que luchó contra la esclavitud 300 años antes de que lo hiciera Lincoln.

 

La EMPERATRIZ ISABEL, mujer de gran sensibilidad e intuición, además de belleza. Unida en matrimonio a Carlos I, quien sintió verdadera veneración por ella. Compartieron ideales al servicio del bien de sus súbditos. En ella confiaba el emperador el gobierno de España durante sus largas ausencias por Europa. Con una sólida educación humanística, ambos amaron la música con pasión. Testimonio de ello es el patrocinio y mecenazgo de los más afanados compositores y la excelente Real Capilla, una de las mejores de Europa. A la emperatriz debemos la proyección de músicos como el gran organista Antonio Cabezón, “maestro supremo del teclado”, importantísimo para el futuro de la música europea.

Fascinados ambos por la belleza de la Alhambra de Granada, donde pasaron su luna de miel, y no queriendo tocarla, encargan construir al arquitecto Pedro Machuca en 1531 un solemne palacio junto a ella, más acorde con las nuevas necesidades, para pasar temporadas. ¡Obra única, Renacimiento italiano puro!

 

 

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DOÑA JUANA DE AUSTRIA, inteligente hermana de Felipe II, regente del reino en varios momentos, trabajó incansablemente para que su casa natal se convirtiera en el Real Monasterio de clarisas de las Descalzas en Madrid, en 1572. Refugio de nobles y princesas que renunciaron a todo, menos a la Belleza, fue enriquecido en siglos posteriores con asombrosas obras de arte. Tan sólo subir la grandiosa escalera nos da una idea de lo que nos aguarda. Decorada al fresco por encargo de Sor Ana Dorotea, hija de Rodolfo II, es un espectáculo digno de ser disfrutado. Una vez dentro del recinto monacal, se suceden lienzos de Tiziano, A. Moro, Sánchez Coello, Van Dyck, Rubens, esculturas maravillosas por los mejores del Siglo de Oro.

Sin olvidar los fabulosos tapices de Rubens con el tema “El triunfo de la Eucaristía”, que regaló la infanta ISABEL CLARA EUGENIA. Imperdonable sería no mencionar que el gran compositor renacentista Tomás Luis de Vitoria fue elegido Capellán del monasterio. El más grande polifonista español de todos los tiempos y uno de los mejores de la Europa de su tiempo. ¡La mejor música sacra para el esplendor de la liturgia!

Alejada de todo posicionamiento político o ideológico, que tanto ha distorsionado la justa defensa de la dignidad de la mujer y su igualdad de derechos, apoyo el feminismo basado en el respeto propio y ajeno de la feminidad, de la mujer orgullosa de serlo. Feminismo no es confrontación ni competencia con el hombre. Es, en mi opinión, promover cuanto lleve a su pleno desarrollo y equilibrio vital. Educación- responsable- integral: humana y profesional. Es valorar su maternidad y su papel insustituible en la familia, célula de la sociedad, que no debe ser motivo de discriminación, sino favorecido por el ordenamiento jurídico, laboral, fiscal y económico.

¡ES MUCHO LO QUE LA SOCIEDAD DEBE AL “GENIO FEMENINO”!

Constanza Carmona Soriano

Historiadora del Arte

Directiva de la Asociación para la Difusión y Promoción del Patrimonio Español

 

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