Firma para pedir el reconocimiento público a la Memoria de los Mártires

    ¡No llevaban armas: Llevaban el Evangelio!

    En los últimos meses, el Papa León XIV ha autorizado la promulgación de tres decretos que han llevado a los altares a 150 españoles más. En total, ya han sido reconocidos 2.415 santos y beatos. Todos ellos asesinados in odium fidei -por odio a la fe- durante la persecución religiosa en España entre 1934 y 1939.

    Ciento cincuenta sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos fueron asesinados, únicamente, por permanecer fieles a Cristo. Hoy queremos pedirte algo muy sencillo.

    Firma esta petición para solicitar a los distintos Ayuntamientos e Instituciones catalanas, cántabras y baleares que honren públicamente la memoria de estos mártires poniendo su nombre en placas conmemorativas –como reconocimiento permanente- en sus calles, plazas o parques.

    Estas han sido las Causas y sus decretos:

    1.- El martirio de los Siervos de Dios Estanislao Ortega García y los 48 compañeros mártiresreligiosos profesos del Instituto de los Hermanos  Gabrielistas, así como de Emanuele Berenguer Cusella, sacerdote diocesano, asesinados en 1936 por odio a la fe, en diversos lugares de Cataluña (España).

    2.- El martirio de los Siervos de Dios Francisco González de Córdova y 79 compañeros, sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos, asesinados entre 1936 y 1937, por odio a la fe, en el  la Diócesis de Santander (España).

    3.- El martirio de los Siervos de Dios Juan Torres Torres y 19 compañerossacerdotes diocesanos, asesinados entre agosto y septiembre de 1936, por odio a la fe, en el territorio de la Diócesis de Ibiza (España)

    Las ejecuciones fueron llevadas a cabo por milicias en Ibiza y el propio prefecto del Dicasterio, el cardenal Marcello Semeraro, tiene previsto viajar a la isla para celebrar la ceremonia oficial este otoño.

    Juan Torres Torres, uno de los mártires de Ibiza, tenía tan sólo 24 años. Había sido ordenado sacerdote apenas dos meses antes de su asesinato. Apenas había celebrado sus primeras Misas.

    En Santander, muchos de ellos fueron retenidos en el barco-prisión Alfonso Pérez o arrojados al mar Cantábrico. González de Córdova continuó celebrando misa y confesando a los prisioneros en secreto en la bodega del buque hasta su ejecución.

    Estos hombres no murieron por motivos políticos ni por delitos cometidos. Los mataron por ser católicos. Fueron perseguidos, detenidos, humilladosmartirizados y finalmente asesinados por odio a su fe.

    No llevaban armas: Llevaban el Evangelio.

    Y, sin embargo, como tantos mártires de la persecución religiosa española, afrontaron la muerte perdonando a quienes iban a quitarles la vida. Respondieron al odio con caridad y a la violencia con el perdón.

    La Iglesia ha reconocido ahora oficialmente su martirio y pronto serán beatificados. Pero… la Iglesia -tú y yo, todos los cristianos– tenemos una deuda de gratitud con ellos.

    ¿Cómo es posible que quienes entregaron la vida por su fe, no tengan aún una calle, una plaza o un sencillo monumento que recuerde su testimonio?

    No pedimos privilegios. Pedimos memoria. Pedimos gratitud. Pedimos que las nuevas generaciones puedan conocer el testimonio de estos sacerdotes que, en medio del odio y la violencia, respondieron con fidelidad y perdón entregando su vida a Cristo.

    Lleva esta petición tan lejos como puedas, a familiares, compañeros, amigos, parroquias, grupos de oración… Que el ejemplo de estos mártires nos ayude a vivir nuestra fe con la misma valentía y amor con la que ellos entregaron su vida.

    Y recuerda siempre que España también fue Iglesia perseguida. Nuestros hermanos en la fe, fueron asesinados y martirizados sencillamente… por creer en Dios, por amar a Cristo, por proclamar el Evangelio.

    Por eso nunca nos cansaremos de trabajar por la Libertad Religiosa y por mantener viva la memoria de quienes dieron su vida por ella.

    ¡Gracias por firmar esta petición!