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#Espa帽aEnLaHistoria. Contra la Leyenda Negra. Los jud铆os (II)

Como todos conocemos la expulsi贸n de la poblaci贸n jud铆a en Espa帽a se producir铆a en 1492 por parte de los Reyes Cat贸licos encontr谩ndonos al final del siglo XV con todos los antecedentes hist贸ricos descritos, en la primera parte publicada de este art铆culo, terminando una guerra de 10 a帽os que dar铆a fin a la largu铆sima Reconquista cristiana de la Pen铆nsula y necesitando consolidar un reino fruto de la uni贸n de viejos reinos con sus propias culturas, costumbres y leyes.

En un siglo XV en el que se siguen dando los mismos elementos que en siglos anteriores se hab铆an dado en toda Europa:

  • Judaizantes.
  • Falsos conversos.
  • Amplio poder de la poblaci贸n jud铆a.
  • Se llega a reconocer la existencia de un estado dentro del estado.

 

Y lo que es m谩s importante el cambio de la opini贸n p煤blica del siglo XV en Espa帽a, muy diferente a la existente en el siglo VIII, que no ha olvidado la colaboraci贸n de los jud铆os con el invasor musulm谩n d谩ndose una 鈥榩rofunda desconfianza鈥 por parte de los cristianos viejos hacia los conversos a los que de forma gen茅rica se les trata como 鈥榝alsos conversos鈥 o despectivamente como 鈥榤arranos鈥.

 

Pero, 驴c贸mo se ha ido generando esta situaci贸n?

 

Como de forma detallada se nos indica en la web de 鈥楲a Crisis de la Historia鈥, salvo en un corto periodo a lo largo de los siglos XI y XII, los conflictos con la poblaci贸n jud铆a no hab铆an cesado promulg谩ndose diferentes leyes restrictivas hacia esta minor铆a, IV Concilio de Letr谩n de 1215.

A mediados del siglo XIV con el reinado de Enrique II de Castilla se producen los primeros conflictos de gravedad.

En 1391 se produce el saqueo de la 鈥榓ljama鈥 sevillana, extendi茅ndose los asesinatos de jud铆os por diferentes juder铆as tanto castellanas como aragonesas.

Esta continua presi贸n dispar贸 las conversiones, conversiones no por motivos religiosos sino forzosos, que en lugar de reducir la presi贸n elev贸 la desconfianza de los cristianos viejos hacia ellos.

El rey Juan II reconoce legalmente la importancia econ贸mica de las actividades realizadas por la poblaci贸n jud铆a pero la presi贸n social sigui贸 en aumento.

 

Con la llegada al trono de los Reyes Cat贸licos la presi贸n no disminuy贸 decret谩ndose diferentes leyes que dificult贸 en mayor grado la vida de esta poblaci贸n.

鈥溾as leyes de las Cortes de Madrigal de 1476. Se orden贸 la obligaci贸n de jud铆os y mud茅jares de situar sus viviendas en zonas apartadas de las ciudades, donde vivir铆a la poblaci贸n cristiana. Adem谩s de ello se les prohib铆a acceder a determinados oficios o a usar ciertos tejidos suntuarios. La vida de los jud铆os en Espa帽a se hac铆a un poco m谩s dif铆cil.

En las Cortes de Toledo de 1480 se dieron m谩s leyes restrictivas respecto a los jud铆os. Se orden贸 disponer de un plazo de 2 a帽os para el traslado de las aljamas a los nuevos emplazamientos fuera de las ciudades. Estos nuevos asentamientos deb铆an estar rodeado de cercas para separar a los infieles jud铆os y musulmanes de los cristianos鈥︹

鈥溾e a帽adi贸 la聽creaci贸n de la Inquisici贸n en 1478聽con el objetivo inicial de ocuparse de los jud铆os conversos鈥os inquisidores prohibieron en 1483 la residencia de jud铆os en los obispados de Sevilla, C谩diz y C贸rdoba.

Teniendo en cuenta toda esta situaci贸n los Reyes Cat贸licos observaron dos aspectos relevantes tras un viaje realizado a Andaluc铆a. Por un lado, vieron como muchos conversos segu铆an practicando costumbres jud铆as como el聽sabath, la circuncisi贸n y el聽Yom Kippur. Por otro lado, comprobaron en persona el rechazo que provocaban los jud铆os a buena parte de la poblaci贸n, acus谩ndolos de marranos y de sacr铆legos. Sin embargo, la nobleza se hallaba dividida en su posici贸n frente a los jud铆os, ya que algunos de ellos eran favorables hacia los jud铆os, sobre todo por motivos econ贸micos鈥

[La Crisis de la Historia]

 

Una vez alcanzado este punto la situaci贸n resultaba irreversible por lo que la promulgaci贸n del Decreto de Expulsi贸n, Decreto de la Alhambra o Edicto de Granada, por parte de los Reyes Cat贸licos finalmente se realizar铆a el 31 de marzo de 1492 provocando la salida de entre 50.000 y 150.000 jud铆os de los territorios de la monarqu铆a espa帽ola.

Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, Le贸n, Arag贸n y otros dominios de la corona, al pr铆ncipe Juan, los duques, marqueses, condes, 贸rdenes religiosas y sus Maestres, se帽ores de los Castillos, caballeros y a todos los jud铆os hombres y mujeres de cualquier edad y a quien quiera esta carta le concierna, salud y gracia para 茅l.

Bien es sabido que en nuestros dominios existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostas铆a contra la Santa fe Cat贸lica, siendo causa la mayor铆a por las relaciones entre jud铆os y cristianos. Por lo tanto, en el a帽o de 1480, ordenamos que los jud铆os fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separaci贸n la situaci贸n existente ser铆a remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la Inquisici贸n en estos dominios; y en el t茅rmino de 12 a帽os ha funcionado y la Inquisici贸n ha encontrado muchas personas culpables adem谩s, estamos informados por la Inquisici贸n y otros el gran da帽o que persiste a los cristianos al relacionarse con los jud铆os, y a su vez estos jud铆os tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Cat贸lica y est谩n tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.

Estos Jud铆os han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y d谩ndoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los d铆as de ayuno, y reuni茅ndoles para ense帽arles las historias de sus leyes, inform谩ndoles cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, d谩ndoles el pan sin levadura y las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucci贸n de las cosas que deben abstenerse con relaci贸n a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Mois茅s, haci茅ndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera de esta. Y as铆 lo hace claro basados en sus confesiones de estos jud铆os lo mismo a los cuales han pervertido que ha sido resultado en un gran da帽o y detrimento a la santa fe Cat贸lica, y como nosotros conoc铆amos el verdadero remedio de estos da帽os y las dificultades yac铆an en el interferir de toda comunicaci贸n entre los mencionados Jud铆os y los Cristianos y envi谩ndolos fuera de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos en ordenar si ya dichos Jud铆os de todas las ciudades y villas y lugares de Andaluc铆a donde aparentemente ellos hab铆an efectuado el mayor da帽o, y creyendo que esto ser铆a suficiente de modo que en esos y otras ciudades y villas y lugares en nuestros reinos y nuestras posesiones ser铆a efectivo y cesar铆an a cometer lo mencionado. Y porque hemos sido informados que nada de esto, ni es el caso ni las justicias hechas para algunos de los mencionados jud铆os encontr谩ndolos muy culpables por lo por los susodichos cr铆menes y transgresiones contra la santa fe Cat贸lica han sido un remedio completo obviar y corregir estos delitos y ofensas. Y a la fe Cristiana y religi贸n cada d铆a parece que los Jud铆os incrementan en continuar su maldad y da帽o objetivo a donde residan y conversen; y porque no existe lugar donde ofender de m谩s a nuestra santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido hasta el d铆a de hoy y a aquellos que han sido influenciados, deber de la Santa Madre Iglesia reparar y reducir esta situaci贸n al estado anterior, debido a lo fr谩gil del ser humano, pudiese ocurrir que podemos sucumbir a la diab贸lica tentaci贸n que continuamente combate contra nosotros, de modo que, si siendo la causa principal los llamados jud铆os si no son convertidos deber谩n ser expulsados del Reino.

Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de alg煤n grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores ser谩n castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deber谩n ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones ser谩n perjudiciales a la Rep煤blica y los m谩s por la mayor铆a de sus cr铆menes ser铆a peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y despu茅s de much铆sima deliberaci贸n se acord贸 en dictar que todos los Jud铆os y Jud铆as deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.

Nosotros ordenamos adem谩s en este edicto que los Jud铆os y Jud铆as cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares peque帽os o grandes de todas las edades al fin de Julio de este a帽o y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si alg煤n Jud铆o que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa ser谩 culpado a muerte y confiscaci贸n de sus bienes.

Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Jud铆o o Jud铆a ya sea p煤blicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra regi贸n con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios.

H谩gase que los Jud铆os puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protecci贸n y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro art铆culo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ning煤n da帽o, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual ser铆a injustificado y el que transgrediese esto incurrir谩 en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.

Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Jud铆os y Jud铆as a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acu帽ada u otro art铆culo prohibido por las leyes del reinado.

De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecuci贸n, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscaci贸n de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reuni贸n de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las di贸cesis, y sea hecho por el heraldo en presencia de el escribano p煤blico, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulaci贸n de sus cargos y confiscaci贸n de sus bienes al que haga lo contrario.

Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo.

Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno d铆a de marzo del a帽o de nuestro se帽or Jesucristo de 1492.

Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de la Colonia secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.鈥

[La Crisis de la Historia]

 

Poco mas se puede a帽adir fuese o no fuese un error, como algunos historiadores han indicado, fue el resultado de una serie de acciones provocadas tanto por unos como por otros que probablemente se podr铆a haber resuelto de diferente 聽manera pero vuelvo a insistir en un punto que ya se coment贸 al inicio del art铆culo.

La Historia no debemos analizarla con nuestra visi贸n actual sino con la de aquella 茅poca, hay que ponerse en la situaci贸n hist贸rica del momento para comprender lo ocurrido en aquel complejo e interesante fin de siglo.

 

Gracias por leernos.

Vicente Medina

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