Te invito a celebrar conmigo el Día de la Hispanidad… estés donde estés

Te invito a celebrar conmigo el Día de la Hispanidad… estés donde estés

Aquí puedes ver las fotos.

La semana que viene ya es el Día de la Hispanidad (el 12 de octubre). Muchos tenemos puente, algunos se van unos días fuera, o los que vivimos en Madrid acudimos al desfile militar…

Pero hay mucho más que celebrar. Por eso te pido que lo celebres conmigo.

¿Cómo? Pues quiero pedirte que pongas dos banderas en tu balcón, ventana, terraza, jardín…

Sí, dos. La bandera de España y la bandera de Venezuela

(y no olvides compartirla con los demás Enraizados en facebook, twitter, instagram o por correo en info@enraizados.org).

¿Por qué estas dos banderas, puedes preguntarte?

Pues la bandera de España porque fue mi patria la que llevó la fe a toda América.

Por eso pido que la bandera española no se ponga solo en España, sino en todos los países donde Enraizados llega, que sabemos que son muchos, para recordar este Día de la Hispanidad.

Y te pido que, si puedes, la mantengas una semana, por ejemplo, desde el día 5 al día 12 de octubre.

Sea en América, en Asia, en África, en Oceanía o en cualquier país de Europa. Me encantaría ver banderas españolas en todo el mundo.

Sea en casa de españoles o de personas de otras muchas nacionalidades que nos siguen.

Y añade a la bandera española la bandera de Venezuela.

Porque sabes que es un país que lo está pasando muy mal. Recientemente hemos enviado 4.000 euros directamente a unos sacerdotes amigos venezolanos para que cubran necesidades básicas de sus fieles.

Sé que hay otros países que lo están pasando mal, pero quiero recordar especialmente a Venezuela.

Pon ambas banderas (Venezuela y España) en tu balcón y compártelo con todos los Enraizados del mundo:

  • Por correo en info@enraizados.org (y nosotros la difundiremos en nuestras redes sociales y en la web)
  • En redes sociales. Recuerda etiquetarnos:
    • En facebook: @asociacionenraizados
    • En twitter: @asocenraizados
    • En Instagram: @enraizados1

NOMBRE, yo me siento muy orgulloso de que mi patria llevara lo más preciado que tengo, la fe, a Hispanoamérica…

Que la lengua española se haya expandido por medio mundo (incluso es la segunda más hablada en Estados Unidos, también descubierto por españoles, no lo olvidemos)…

Que intrépidos hombres y mujeres dejaran toda su seguridad para marchar a un futuro incierto…

Y que la Reina Isabel la Católica, la más grande gobernante que hemos tenido, fuera la primera en otorgar derechos a los indios (y a partir de ahí América y España se unieran para siempre; como prueba de ello, la gran cantidad de personas mestizas que aún a día de hoy hay).

Quiero desterrar leyendas negras. Quiero que se recuerde a España por su gran historia (sabes que en Enraizados lo hacemos a menudo con la sección “España en la Historia”).

Y quiero que España siga apoyando a los países hispanoamericanos (y este 12 de octubre especialmente a Venezuela).

Una sola fe. Una sola lengua. Una sola familia: España e Hispanoamérica.

Si tú también quieres celebrar la Hispanidad, NOMBRE, pon tus banderas de España y Venezuela en tu balcón y compártelo con todos los Enraizados del mundo enviándonos una foto por correo a info@enraizados.org o por redes sociales (facebook, twitter o instagram).

Seguro que puedes conseguir fácilmente ambas banderas.

Muchísimas gracias por tu apoyo. Recibe un fuerte abrazo,

José Castro Velarde, Enraizados

P.D.: No quiero despedirme de ti sin contarte que ya nos han llegado el segundo libro de la colección que “Gestas de España” está haciendo sobre personajes de la historia de España para niños. Esta vez trata sobre Agustina de Aragón. Puedes conseguirlo desde España por 8 euros (y por un euro más, te enviamos también un marcapáginas y una chapa) haciendo una transferencia en la cuenta de ING ES11 1465 0100 9119 0000 1688 o por paypal y mandándonos tu dirección postal a info@enraizados.org (también se puede enviar a otros países pagando los gastos de envío correspondientes).

Una buena forma de celebrar la Hispanidad es también recordando a nuestros héroes y, sobre todo, enseñándoselos a las nuevas generaciones.

 

#EspañaEnLaHistoria. La tercera guerra civil castellana

#EspañaEnLaHistoria. La tercera guerra civil castellana

El 12 de diciembre de 1474, solamente tres meses después de la muerte del marqués de Villena, fallecía en Madrid el hermanastro de la Reina Isabel, Enrique IV. Desmadejado por su mala vida y su dejadez física y moral, ni tan siquiera fue amortajado por sus nobles más allegados sino que, con su ropaje cuasi mugriento, fue tan secretamente enterrado hasta que en 1946 un obrero descubrió su ataúd y el doctor Marañón pudo certificar que Enrique IV no era sino un hombre aquejado de una timidez enfermiza, en especial con las mujeres.

Según parece el rey falleció sin haber otorgado testamento y, por tal causa, no reconocido como su hija Juana, la sucesora legítima no podía ser otra que su hermanastra Isabel. Esta, aconsejada por sus nobles próximos, al día siguiente se proclamó Reina de Castilla en Segovia, firmándose a los pocos días el documento que guió todo el reinado de Isabel y Fernando, ejemplo de dignidad real y de visión de Estado, denominado «La concordia de Segovia».

Sin embargo, una vez más los nobles castellanos, con su ambición, se revolvieron contra tal nombramiento y, de nuevo, el marqués de Villena, hijo, con la asistencia en este caso del obispo Carrillo, lograron la compañía de Alfonso de Portugal al objeto de entronizar a Juana, la «hija de la Reina» en el trono de Castilla. Alfonso, tío de Juana, no fue, ciertamente, un hombre valeroso sino más bien un ambicioso que deseaba engrandecer su reino con la ayuda de los nobles castellanos y el apoyo de las tropas del Rey Luis XI de Francia. Sin embargo, el francés tenía otros problemas, aparte de ser derrotado en Fuenterrabía por Fernando que se aseguró la pacificación y posesión de Navarra.

La expedición portuguesa hizo algunos progresos alcanzando Plasencia, en donde se desposaron tío y sobrina, proclamándose Alfonso y Juana Reyes de Castilla. Internándose el Rey Alfonso en tierras castellanas no encontró el apoyo que suponía, si bien se apoderó de Toro, Zamora y algunas poblaciones cercanas al Duero. La falta de combatividad de Alfonso resultaba patente, aguardando la asistencia de los franceses que nunca llegó. En su espera en Arévalo, enterado de la proximidad del conde de Benavente, el rey portugués le atacó e hizo prisionero, sin embargo no progresó en su avance hacia Burgos, sino que se refugió en Zamora. Las tropas de Isabel conquistaron Trujillo y con ello gran parte de las posesiones del marqués de Villena. Alfonso retiró su ejército en Toro, ante la rebelión sufrida en Zamora, conquistada a continuación por el Rey Fernando. En un constante toma y daca, Alfonso intentó asediar a Fernando encerrándole en Zamora, sin embargo, el frío y las condiciones de intendencia de las tropas portuguesas le obligaron a regresar al abrigo de Toro. Perseguido por Fernando, a escasos kilómetros de la población, se produjo la batalla que, sin un claro vencedor, sí produjo el desaliento de Alfonso y el resquebrajamiento de la moral de la soldadesca portuguesa, que regresó a su tierra.

En el trascurso de 1476 los principales nobles que aun apoyaban a Juana, en particular los del linaje Pacheco-Girón, Juan Téllez Girón y su hermano Rodrigo, Luis de Portocarrero y el marqués de Villena, se fueron sometiendo a la Reina Isabel, la cual junto con su esposo Fernando consiguieron el reconocimiento de Francia como Reyes de Castilla y Aragón.

A principios de dicho año, tropas portuguesas comandadas por el obispo de Évora penetraron en Extremadura, promoviendo el alzamiento de algunos nobles extremeños, entre ellos la condesa de Medellín partidaria de Alfonso. Sin embargo, aquella aventura tuvo su final cerca de Mérida, en donde las tropas portuguesas sufrieron un gran revés, que les obligó a retirarse de nuevo a Portugal. Aquella lucha en favor de Juana también se aproximaba a su final. En la villa portuguesa de Alcáçovas se reunieron los representantes de ambos reinos y fijaron un Tratado que tomó el nombre de dicha población. Sin perjuicio de fijar la paz entre ambos bandos y de renuncias reciprocas a tronos portugués y castellano, puede considerarse un anticipo del de Tordesillas, si bien, en las llamadas «Tercerías de Moura», también afectó a Juana, la Beltraneja, la cual eligió el convento en lugar de esperar a casarse con el príncipe de Asturias, Juan de Castilla, si este lo decidía al alcanzar los catorce años. El convento, sin embargo, no fue su destino final sino el Castillo de San Jorge en la capital lisboeta. Allí falleció en 1530, no sin antes dejar en testamento sus derechos sucesorios a favor del rey Juan III de Portugal. Sus restos se hallan desaparecidos como consecuencia del terremoto que asoló Lisboa de 1755.

Con dichos documentos, ratificados en Lisboa y en Toledo, finalizó una guerra civil entre castellanos, convertida en una guerra internacional entre los Reyes de Castilla y Aragón y el Rey de Portugal, Alfonso V, y su hijo Juan, con la presencia activa e intermitente del Rey de Francia Luis XI.

Francisco Gilet

Fuentes: 

“Isabel La Católica”, Tarsicio de Azcona.

“Isabel, la Católica”, Manuel Fernández Alvarez.

 

#EspañaEnLaHistoria. Segunda Guerra Civil Castellana

#EspañaEnLaHistoria. Segunda Guerra Civil Castellana

Le resultó muy duro a la Infanta Isabel llegarse hasta Cardeñosa, en Ávila, al iniciarse el mes de julio de 1468. Su hermano, su querido hermano Alfonso yacía tembloroso, febril y misteriosamente doliente en la cama. La noche anterior se había comportado con total normalidad, cenando en su forma habitual. Jocoso y alegre, había acudido a sus aposentos, dejando atrás al obispo de Toledo, Carrillo, al Marqués de Villena y al conde de Benavente, verdaderos medradores a la espera de recoger el botín surgido de la rebelión contra el rey Enrique IV, llamado el Impotente.

Isabel contemplaba el rostro de su hermano, aquel rostro joven con el cual había convivido en Arévalo durante tantos años, bajo la dulce mirada de su madre Isabel de Portugal, desvaída en ocasiones y pronta a la depresión  en otras. Allí decidiría Isabel que fueran depositados los restos de su hermano, en el monasterio de San Francisco en esa villa tan amada. Ella era consciente de que su hermano era tildado como el Inocente, sin embargo tenía pleno sentimiento de la fortaleza interior de aquel muchacho de catorce años, supuestamente manejado por unos nobles castellanos rebeldes a Enrique que se habían levantado en armas proclamándole rey. Después del espectáculo conocido como la «farsa de  Ávila», destronado Enrique en la figura de un monigote por el propio Carrillo, Pacheco, el conde de Benavente, el conde de Paredes y el pueblo llano, Alfonso, con apenas once años, se había ido forjando en la lucha contra su hermanastro. Durante esos tres años, incluso investido con la armadura de caballero, había ido configurando un espíritu más próximo a un Alfonso el Decidido que al mote que le adjudicaban Villena y sus compinches.

Querido y aclamado por donde pasaba, la consideración de sucesor de su hermanastro Enrique, con desprecio de Juana, para Isabel  «la hija de la Reina» y nada más, se fue forjando en la personalidad de Alfonso una decisión firme: necesitaba ser el rey que Castilla. La guerra entre Enrique y los Pacheco, Carrillo y demás nobles, no era realmente en favor del proclamado rey Alfonso, sino en rebeldía contra un rey indeciso, temeroso, incapaz de gobernar y siempre dispuesto a la cobardía. Ni tan siquiera su tendencia afectiva hacia la morisma, su más que indudable impotencia, su merma de virilidad, su carácter pusilánime y el olvido de su realeza ante los conocidos devaneos amorosos de la reina Juana de Avis,  fueron los instigadores de la revuelta, sino el ambicioso deseo de aquellos nobles de alcanzar mayores prebendas y botines de la mano del Impotente.

Alfonso  de Castilla, podría haber sido un guiñol  en las intenciones y deseos del Marqués de Villena, o de Diego López de Zúñiga, cuando en Ávila pateó el muñeco real al grito de « ¡A tierra, puto!», para luego aclamar «¡Castilla por el rey Alfonso!». Sin embargo, Isabel, contemplando el cadáver de su hermano aquel 5 de julio de 1468, gozaba de la certeza de que Alfonso ya había dejado de ser un pelele el  día en que se enfrentó a la fuerzas de Enrique en el campo de Olmedo, sin que ninguno de los dos bandos reclamase la victoria. Así, durante tres años de contienda civil, Alfonso tuvo el coraje de formar una corte donde la cultura, las artes y la justicia brillaban, quizás en demasía para aquellos ambiciosos cual Villena y Carrillo. Una guerra civil que tuvo un final al estilo de la que sería reina, al estilo isabelino.

Ante ese cadáver, la infanta Isabel se convirtió en la única legítima sucesora de su hermanastro, al haber este rechazado a la «hija de la Reina», Juana, por hija suya. Con tal decisión la marcó no solamente como ilegitima, sino que tuvo que aceptar el baldón de que desde Villena hasta el último súbdito llamase a esa niña, la Beltraneja. Isabel no se avino en modo alguno a los ardides de los nobles rebeldes sino que, inteligente y previsora, rindió vasallaje a su hermanastro y, con el trascurso de los tiempos, logró en la ceremonia de los Toros de Guisando que la nombrara sucesora. No cumplió Enrique parte de lo firmado, pero eso ya constituirá otra historia, la guerra civil de sucesión a la corona de Castilla. Otra más, que conducirá a Isabel al trono castellano leonés y que contemplará como la Reina Católica, el año del descubrimiento, dispondrá que los restos de quién, durante tres años fue Alfonso XII de Castilla, reposen junto a los de su padre, el buen Rey Juan y los de su madre, la desgraciada Isabel de Portugal, en la burgalesa Cartuja de Santa Maria de Miraflores.

Francisco Gilet

Bibliografía:

Luis Caro Dobón y María Edén Fernández Suárez (2008): «Los enterramientos reales de la Cartuja de Miraflores».

«Isabel La Católica», Tarsicio de Azcona.

«Isabel, la Católica», Manuel Fernández Alvarez.

Para profundizar en la figura de Isabel la Católica

Para profundizar en la figura de Isabel la Católica

Desde Enraizados queremos dar el lugar que se merece a la Reina Isabel la Católica, una figura histórica clave tanto para toda la Hispanidad como a nivel mundial.

Por eso nos hace mucha ilusión que la Archidiócesis de Valladolid, que lleva la Causa de Beatificación, desarrolle un simposio internacional que lleva por título “Isabel la Católica y la Evangelización de América”.

Será del 15 al 19 de octubre en la capital vallisoletana. Aquí tienes toda la información (programa, precio, lugar…): https://www.reinacatolica.es/blog/13_SIMPOSIO-INTERNACIONAL–Isabel-la-Cat%C3%B3lica-y-.html

Quizás lo has oído anunciado en la radio.

Creo que va a ser muy interesante, y por eso algunos de los voluntarios de Enraizados estarán allí (si finalmente te apuntas, escríbeme a info@enraizados.org para que puedas conocer a otros “Enraizados”).

Algunos de los temas de los que se hablarán:

  • “Isabel, Madre de América. Lo recibido y aportado en la Iglesia y la Cultura”.
  • “Isabel y mujeres evangelizadoras”
  • “Los santos en la primera evangelización del Nuevo Mundo”.

Además, los inscritos podrán visitar algunos lugares isabelinos de la mano de D. Javier Burrieza Sánchez, Doctor en Historia. También el Padre Javier Carnerero, postulador de la Causa de beatificación, informará sobre el estado del proceso.

Puedes inscribirte aquí: https://www.reinacatolica.es/blog/13_SIMPOSIO-INTERNACIONAL–Isabel-la-Cat%C3%B3lica-y-.html

Dos amigos para este verano: Isabel la Católica y Blas de Lezo

Dos amigos para este verano: Isabel la Católica y Blas de Lezo

¿No te pasa que, cuando lees, parece que, de alguna forma, convives con los personajes? A mí me ha pasado. Y casi más en las “lecturas veraniegas”, ya que durante el curso encuentro menos momentos para leer, entre el trabajo, los coles de los niños, las labores de Enraizados…

Pero cuando meto un libro en la maleta, viaja conmigo y, al encontrar ratos más largos para leer, parece que me sumerjo en él.

Como todos los veranos, te quiero ofrecer un par de libros, esta vez históricos, para que los incluyas en tu equipaje. Sabes que dentro de nuestro proyecto “España en la Historia” queremos recordar la Historia que tanto intentan tergiversar.

El primero de los libros es uno que ya te anuncié hace unos meses, y al fin está listo: Es una reedición de “Isabel, la Cruzada”, de W.T. Walsh, que Enraizados ha estado preparando minuciosamente.

No sabes las ganas que tenía de que este proyecto viera la luz y poder compartir contigo la lectura de esta magnífica obra.

Es un libro de muy fácil lectura donde se da a conocer, de una forma novelada pero fiel a los acontecimientos de la Reina, la vida de una de las mujeres con un papel más importante en la Historia de la humanidad.

Puedes conseguirlo por 7 euros (5 si eres socio de Enraizados), enviándonos tu dirección y tu teléfono a info@enraizados.org y haciendo una transferencia a ES11 1465 0100 9119 0000 1688 (o por paypal con tu tarjeta de crédito), poniendo como concepto: “Libro Isabel”.

Como aperitivo, te dejo una pequeña introducción que podrás encontrar en la contraportada:

“La reivindicación de Isabel de Castilla es la mejor forma de iluminar algunos de los principales problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad.

En Isabel encontramos un ejemplo práctico del papel de la mujer, esposa, madre, trabajadora (como Reina). Ninguna otra mujer a lo largo de nuestra Historia ha sido tan importante en la realización del bien común de su época.

En Isabel encontramos también la reivindicación de la vida política como servicio, como expresión de la caridad.

En Isabel encontramos una defensora de los derechos fundamentales de toda persona. Su defensa de sus nuevos súbditos, los españoles del otro lado del océano, es una obra maestra del genio humano.

En Isabel encontramos, en definitiva, lo que la gracia puede hacer en aquellos a los que llama y que se dejan guiar. Encontramos un modelo de cristiana consciente, un modelo de santidad.

En palabras de la Comisión Histórica para el Proceso de Canonización de la Reina: ‘No se encuentra un solo acto, público o privado, de la Reina Isabel que no esté inspirado en criterios cristianos y evangélicos’”.

 

El segundo libro que quiero recomendarte para este verano es “Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias”, de nuestros amigos de Gestas de España. Es un comic ilustrado muy recomendado como lectura especialmente para los más pequeños, pero también para los adultos, sobre la vida de este personaje de la historia de España tan olvidado. Como los ‘gesteros’ dicen, nada tiene que envidiar a los personajes de Marvel.

También puedes conseguirlo por 9 euros (7 si eres socio de Enraizados), enviándonos tu dirección y tu teléfono a info@enraizados.org y haciendo una transferencia a ES11 1465 0100 9119 0000 1688 (o por paypal con tu tarjeta de crédito), poniendo como concepto: “Libro Blas”.

Blas de Lezo puede convertirse en el héroe de nuestras vacaciones, porque además sabemos que fue real. El “medio-hombre” (perdió en las batallas un ojo, un brazo y una pierna) fue un valiente e ingenioso almirante cuya vida todos deberíamos conocer.

Mira que pedazo frase dijo: “Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden”. Podríamos aplicarla al momento actual perfectamente.

Si quieres los dos libros, tienes un descuento. Por amar nuestra Historia.

Puedes conseguir los dos por 13 euros (10 si eres socio). En este caso, tras enviarnos tu dirección y tu teléfono a info@enarizados.org, haz la transferencia a ES11 1465 0100 9119 0000 1688 (o por paypal con tu tarjeta de crédito), poniendo como concepto: “Libros Historia”.

Gracias por honrar, recordar y dar a conocer a personajes tan vilipendiados como Isabel la Católica (por su “leyenda negra”) y tan olvidados como Don Blas.

Gracias por amar y no olvidar la Historia de España.

Gracias por transmitirla a las nuevas generaciones.