Dic 28, 2017 | Actualidad
(Del libro “Un día, una historia”, de Jaime Retena, promovido por la Fundación Villacisneros)
Termina la batalla de Garellano, iniciada el día anterior, una de las más brillantes victorias del cordobés Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515), más conocido como «El Gran Capitán» (1503).
Estuvo al servicio del séquito de la princesa Isabel (la Católica) y sobresalió como soldado, espía y negociador en la toma de Granada.Gran estratega, fue enviado a liberar el Reino de Nápoles que los franceses habían invadido, derrotándoles y expulsándoles definitivamente. Sus increíbles y numerosas victorias le valieron el sobrenombre de Gran Capitán.
Revolucionó el arte militar manejando combinadamente la Infantería, la Caballería y la Artillería y reorganizó la Infantería en lo que sería el embrión de los futuros «Tercios». Hizo de la Infantería española aquel Ejército formidable del que decían los franceses: “No hemos combatido con hombres sino con diablos”.
Falleció de muerte natural a los 62 años en Granada, en 1515.
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También, el 28 de diciembre de:
- 1254: Se crea el Estudio General de Sevilla. Nuevo impulso del Rey Sabio a las universidades.
- 1287 Alfonso III concede a la nobleza aragonesa los privilegios de la Unión de Aragón.
- 1522: Nace Margarita de Austria y Parma, hija de Carlos I, gobernadora de los Países Bajos (fallece en 1583).
- 1536: Gonzalo Jiménez de Quesada llega a la llanura de Bogotá, tras explorar el río Magdalena, y la bautiza con el nombre de Nuevo Reino de Granada.
- 1852: Nace el inventor Leonardo Torres Quevedo.
- 1872: Nace Pío Baroja.
Dic 25, 2017 | Actualidad
El 25 de diciembre de 1511 Fray Antón de Montesino (también conocido como Antonio de Montesinos) predicó en el púlpito, frente a las máximas jerarquías de la isla de Santo Domingo (La Española), contra las malas prácticas de las encomiendas y los abusos y explotación de los indios americanos.
El hecho tuvo unas consecuencias que se podrían calificar de planetarias. El precedente fue el codicilo que la Reina Isabel la Católica justo tres días antes de su muerte en 1504, diciendo literalmente,
“…e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes”.
Este y otros documentos fueron los que permitieron a Montesino decir públicamente delante del mismo virrey Diego Colón, las siguientes palabras:
“Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?…”
Como se puede deducir, el sermón tuvo consecuencias inmediatas. El virrey llamó al superior de Montesinos, Fray Pedro de Córdoba, para llamar al orden al díscolo predicante, pero se llevó una sorpresa mayúscula cuando este no solo no le desautorizó, sino que le permitió seguir con su misión humanitaria.
Diego Colón apeló directamente al Rey Fernando, que en un primer momento intentó frenar el escándalo, solicitando que Montesino aclarara y suavizara sus declaraciones. Ante la negativa de Montesino y de sus superiores, Fernando el Católico debió pensar qué alguna razón había en las acusaciones y convocó Junta de Burgos, que tuvo decenas de sesiones y ásperas discusiones durante las cuales se hizo una crítica sin reparos de todo un imperio. El resultado fue un documento denominado “Ordenanzas reales para el buen regimiento y tratamiento de los indios”. Estas ordenanzas, donde se especifican actuaciones a las que ni siquiera hoy hemos llegado, como que las indias embarazadas de más de cuatro meses quedaran exentas de trabajo y la real célula del 20 de junio de 1500, donde la Reina Isabel decretó que se pusieran en libertad “cuantos fieles vasallos de sus tierras de allende la Mar Oceana hubieran sido privados de ella”, ponen las bases del humanismo sobre el que hoy se basa nuestra civilización.
Bueno es recordar a Fray Montesinos, al que a pesar de todo el apoyo legal, le debían temblar las piernas mientras leía su sermón. Siempre ha habido valientes entre nuestros paisanos.
(Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_de_Montesinos / “Siempre tuvimos Héroes”. Javier Santamarta del Pozo. Capitulo IX)
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También, el 25 de diciembre de:
Dic 13, 2017 | Actualidad
En pleno conflicto con los rebeldes partidarios de su sobrina Juana, Isabel se proclamó reina el 13 de diciembre de 1474 en Segovia, ciudad donde protagonizó numerosas estancias a lo largo de su vida.
«Sin Segovia no luna», rezaba uno de los emblemas en que se apoyó la sólida candidatura de la ciudad del Acueducto para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2016. El eslogan depuraba hasta su esencia la dedicatoria que en 1974 el ingeniero alemán de la NASA Wernher von Braun (diseñador del Saturno V, el cohete que propulsó el Apolo 11, que llevó al hombre a la Luna en 1969) estampó en el libro de oro del Mesón de Cándido: «Sin Segovia no Isabel la Católica, sin Isabel no Cristóbal Colón, sin Colón no América, sin América no Luna».
Esa reflexión alude a la controvertida proclamación de Isabel I de Castilla como Reina en la capital segoviana el 13 de diciembre de 1474, años antes de que se convirtiera en mecenas del almirante que rompió las fronteras del mundo conocido. Pero la relación de Isabel con Segovia comenzó antes, cuando su hermano mayor, Enrique IV, decidió trasladarla a ella y a su hermano Alfonso a la Corte en Madrid, durante los últimos meses del embarazo de su mujer, Juana de Portugal. En febrero de 1462 nacía la primogénita del rey, doña Juana (apodada la Beltraneja por las dudas sobre su paternidad), de quien Isabel sería madrina y con la cual acabaría enfrentada por sus aspiraciones sucesorias.
(…) Un año después de sellar la Concordia de Guisando, que ponía la paz entre Isabel y su hermano Enrique, el matrimonio celebrado en secreto en 1469 entre Isabel y Fernando despertó la cólera del rey, que en octubre de 1470 anunció la ruptura del pacto y proclamó a su hija Juana como legítima heredera de la corona. Tras años de tensiones, la reconciliación llegó en la Navidad de 1473, cuando Isabel decide trasladarse indefinidamente a Segovia para mantener un contacto directo con su hermano e intentar ganarse de nuevo su beneplácito, algo que nunca logró. Sin embargo, la decisión de establecerse en Segovia acabó valiéndole el apoyo de amplios sectores indecisos, que acabarían brindándole su respaldo cuando el monarca falleció el 11 de diciembre de 1474.
El archivero segoviano Mariano Grau descubrió hace 62 años el acta de proclamación de Isabel como Reina el 13 de diciembre de 1474, un documento que originalmente fue redactado por el escribano del Concejo segoviano Pedro García de la Torre. El texto primigenio despareció tras ser enviado por la Reina para demostrar su proclamación y ayudar a su consejera y amiga Beatriz de Bobadilla en un pleito, pero un hijo de aquel escribano se ocupó de transcribirlo palabra a palabra un lustro después, y ése es el documento que ahora se conserva.
En él se narra cómo, tras el fallecimiento del rey, el Concejo de Segovia le presentó a Isabel una petición para que confirmase los privilegios y libertades de la ciudad, algo que ella aceptó bajo juramento, antes de ser reconocida como Reina de Castilla por los clérigos y caballeros presentes. «Como era y es notorio, el rey don Enrique falleció sin dejar hijo ni hija legítimos herederos que hereden estos reinos, por lo cual la señora Reina, como su hermana legítima y universal heredera, debía sucederle y le sucedía en estos reinos de Castilla y de León, y debía reinar en ellos. Pues en Segovia se hallaba su alteza, aquí debía ser según las leyes de estos reinos recibida y obedecida como Reina y señora de ellos», atestigua el documento que se leyó en su presencia a las puertas de la antigua Iglesia de San Miguel, antes de que ella accediera al templo para rezar y hacer entrega del pendón real.
En la fachada de la actual Iglesia de San Miguel, ubicada a escasos metros de donde se encontraba el templo original, una placa recuerda aquel momento, que concluyó con la nueva reina desplazándose a caballo entre vítores del pueblo hasta el Alcázar, donde fue recibida por el alcaide Andrés de Cabrera, que le hizo entrega simbólica de la fortaleza que hasta entonces había sido la residencia habitual del rey.
(…) Majestuoso y señorial, dominando el entorno desde lo más alto del cerro que rodea la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, el Alcázar fue una de las residencias predilectas de los reyes castellanos durante toda la Edad Media. Desde su construcción en el siglo XII hasta que Felipe II instaló la Corte en Madrid en 1561 fue residencia real, y en sus dependencias se han vivido momentos decisivos de la historia (…).
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También, el 13 de diciembre de:
- 1523: En Acapulco (México), arriba la primera exploración española al mando de Juan Rodríguez de Villafuerte, que bautiza la bahía con el nombre de Santa Lucía.
- 1540: Pedro de Valdivia llega al actual Santiago de Chile y cambia el nombre del cerro Huelén a cerro Santa Lucía.
Dic 4, 2017 | Actualidad
(Del libro “Un día, una historia”, de Jaime Retena, promovido por la Fundación Villacisneros)
El Hospital la Latina, fundado por la salmantina Beatriz Galindo (1465- 1535), recibe la bula papal de Alejandro VI (1500).
Escritora y humanista, Galindo sería la primera mujer conocida que se dedicó a la docencia en España. Aprendió gramática y latín en la Universidad de Salamanca.
Su erudicción, dotes lingüísticas y facilidad para expresarse en latín eran tan excepcionales que su fama se extendió por todo el reino y empezó a ser conocida como «La Latina».
Desafiando su condición de mujer en un mundo dominado por los hombres, consiguió el reconocimiento de sus contemporáneos y que su prestigio llegara a oídos de los Reyes Católicos. Fue llamada a la Corte por Isabel la Católica y se convertió en la preceptora de sus hijas y consejera de la misma reina.
A la muerte de Isabel la Católica, se retiró de la Corte y se concentró en ayudar a los pobres, dejándoles su fortuna. A ella se debe la fundación del Hospital La Latina, de varios conventos y la escritura de varias poesías.
Su recuerdo perdura a través de numerosas esculturas, obras literarias e incluso dio nombre al barrio madrileño en el que residió: “La Latina”.
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También, el 4 de diciembre de:
- 1512: Nace Jerónimo Zurita, historiador y autor de los Anales de la Corona de Aragón que abarcan la historia del reino desde su conquista por los árabes hasta su muerte el s. XVI.
- 1546: El español Juan de Villarroel funda la ciudad de la Villa Imperial de Potosí en la actual Bolivia, famosa por sus minas de plata, que será en el s. XVII una de las ciudades más grandes del mundo y hasta dará nombre a una moneda muy valiosa que justifica el dicho “vale más que un potosí”. Su riqueza fue tal que se dice que para la procesión del Corpus Christi de 1658 se sustituyó el empedrado de las calles hasta la Iglesia de los Recoletos por barras de plata.
(Del blog «En cuerpo y alma» de Luis Antequera)
Nov 8, 2017 | Actualidad
(Fuente: Almanaque de la Historia de España)
El 8 de noviembre de 1517 fallecía el cardenal Gonzalo Jiménez Cisneros cuando viajaba a Valladolid para encontrarse con el futuro rey Carlos I, recién llegado de Flandes. Jiménez Cisneros nació en Torrelaguna, Madrid, de una familia hidalga procedente de Palencia. Cursa estudios en Roa, Alcalá, Salamanca y Roma, regresando a España con una excelente formación que le catapulta al arciprestazgo de Úbeda. Lamentable suerte. El arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo, había comprometido el puesto para un familiar suyo y mantiene una furiosa pugna con Cisneros, que acaba con éste en la cárcel. Seis años de frías mazmorras donde el futuro regente de España tiene tiempo de reflexionar y habituarse al silencio y la contemplación.
Al fin libre, recibe la protección del cardenal Mendoza, con quien se trasladará a Sigüenza con el cargo de capellán mayor, pero a los cuatro años descubre en su interior una fuerte vocación para la clausura y decide ingresar en los franciscanos de la Observancia, viviendo en los conventos de San Juan de los Reyes, El Castañar y La Salceda. Diez años llevaba Cisneros alejado del mundanal ruido cuando recibe la llamada de Isabel la Católica. Trasladado fray Hernando de Talavera al arzobispado de Granada, la Reina necesita un nuevo confesor y el cardenal Mendoza obra de nuevo en favor de su protegido. Cisneros se encuentra en la plenitud de su vida ascética, pero no puede desatender la llamada de su Reina. Así comenzará a intervenir en los asuntos de Estado hasta destaparse como el mejor intérprete de los proyectos de Isabel.
Desde el cargo de arzobispo de Toledo llevará cabo la reforma de las órdenes mendicantes, poniendo el acento en el rigor de sus votos y en su labor pastoral. En 1499 dirigirá una campaña de evangelización de los moros de Granada y las Alpujarras que merecerá la felicitación del papa Alejandro VI por las múltiples conversiones acaecidas. Cisneros se mostraba eficiente y capaz en cada una de las tareas que iniciaba.
En el plano cultural fundará la universidad de Alcalá de Henares y publicará la primera Biblia Políglota. En el militar, demostrará la determinación de un auténtico cruzado encabezando la conquista de Orán y otras plazas del norte de África. Cisneros asumió la regencia de España en dos ocasiones, cuando la ausencia de los Reyes exigía una solución de consenso, y protegió con energía la corona de una sublevación nobiliaria que puso en peligro la llegada de los Austrias. «Estos son mis poderes», pronunciaba Cisneros desafiante. Falleció con el deber cumplido cuando acudía a recibir al nuevo Rey.
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También, el 8 de noviembre de 1519 , Hernán Cortés llega las puertas de Tenochtitlán y Moctezuma sale a recibirlo.