Jun 20, 2018 | Actualidad

Como había prometido, faltaba cerrar este ciclo de artículos relativos a la presencia de España en Asia, aquella que se comenzó hace largo tiempo con la llegada de Magallanes a Filipinas. Ahora toca cerrarlo con otra gran historia ‘de heroísmo a la española’.
Hablando del final de nuestra presencia en Filipinas, es fácil imaginarse la historia de la que estamos hablando, pero… ¡quizás podamos dar algunos puntos de vista nuevos!
Lo primero era encontrar una fecha en la que publicar este homenaje ¡pasaron tantas cosas en el mes de junio de aquel 1899!. Al final he elegido el 20 de junio de 1899 como fecha de publicación.
¡Al fin y al cabo en la imagen podemos ver como esa fecha se encuentra inmortalizada en mármol!
“…La resistencia de esta guarnición fue alabada por el general Aguinaldo en un documento público enviado a Tarlac el 20 de junio de 1899…”.
Para conocer los detalles de tan gloriosa gesta les dejo el siguiente enlace de “momentosespañoles.es”, pero… ¿fueron los últimos en regresar a España?
No parece que esté del todo claro. Después del 2 de junio de 1899 todavía quedaban más de 5.000 españoles olvidados y perdidos por la selva. Y entre ellos, un numeroso grupo, resto de los defensores del sitio de Tayabas, que no fueron liberados por las fuerzas estadounidenses del coronel Anderson al mando del 38 de voluntarios de Estados Unidos hasta el año 1.900, como nos recuerdan en el artículo de la “Fundación Museo Naval”.
Pero el título es ‘Una guerra imposible de ganar’ y así parece que fue.
Se enfrentaban dos imperios: uno en decadencia, con importantes problemas internos, como era el español, con uno en pleno crecimiento y expansionismo, como era el estadounidense, que se estaba extendiendo a marchas forzadas y con un crecimiento demográfico, industrial y militar desconocido hasta el momento, que se había expandido por toda Norteamérica uniendo las costas de ambos océanos, Atlántico y Pacífico, en pocos años. Tan en pocos años que se les hizo ‘tan corto’, por lo que pronto puso su mirada en el continente asiático, China y Filipinas, al igual que desde hacía tiempo lo había puesto en el resto de América con el eslogan ‘América para los americanos’ que acuñó en 1823 el presidente James Monroe y desarrolló su sucesor en el cargo John Q. Adams.
En este escenario, el choque era inevitable y la victoria española era complicada, como nos aclaran desde ‘momentosespañoles.es’ en su comentario, la guerra se perdió en los campos de batalla filipinos y cubanos y en especial en las batallas navales de Cavite y Santiago de Cuba, pero mucho antes se había ya perdido en los despachos del Gobierno de España, donde con políticas erráticas y planes de inversión poco claros, hizo imposible la defensa de los territorios ultramarinos de España.
¡Aunque mucho queda por estudiar y difundir del confuso siglo XIX español!
Todos tenemos la imagen, al menos yo tengo la imagen, que con la destrucción de las flotas del Almirante Cervera y del Contralmirante Montojo las fuerzas españolas estaban totalmente aniquiladas, pero convendría estudiar con mayor detalle la situación: en Cuba aun quedaban 100.000 soldados dispuestos a luchar y en ‘la mar’ quedaban flotas españolas que todavía podían combatir.
“…Durante la Guerra Hispano-estadounidense, se planeó un contragolpe que aliviara la situación del Almirante Cervera y de paso realizar algún bombardeo sobre la costa americana.
Para llevar a cabo tal contraataque, el elegido fue el almirante Manuel de la Cámara Livermore.
Se trataba de crear dificultades a los norteamericanos, con los buques que quedaban en España, y posibilitar alguna victoria que elevase la moral española. Para ello se iban a crear tres divisiones navales que pudieran desconcertar al enemigo:
- la 1ª División estaría al mando del propio Cámara, y estaría compuesta por el crucero Carlos V, los cruceros auxiliares Meteoro, Patriota y Rápido, así como el aviso Giralda;
- la 2ª División estaría al mando del capitán de navío José Ferrándiz, y estaría compuesta por el acorazado Pelayo, el acorazado-guardacostas Vitoria y los destructores Osado, Audaz y Proserpina;
- la 3ª División estaría mandada por el capitán de navío José Barrasa, compuesta únicamente de tres cruceros auxiliares, el Buenos Aires, el Antonio López y el Alfonso XII.
Debido a la corta autonomía del acorazado Pelayo y de la Vitoria, la 2ª División haría una maniobra diversiva, navegando unos días en dirección al teatro de operaciones del Caribe, cambiando el rumbo posteriormente para regresar a aguas nacionales y proteger las costas españolas de un posible ataque americano, uniéndosele el crucero protegido Alfonso XIII, una desgraciada copia española del desaparecido Reina Regente.
La 1ª División, en la que se integraba el Carlos V, se dirigiría hacia las islas Bermudas, donde recibiría órdenes e informes, para iniciar posteriormente un ataque contra la costa este americana, dirigiéndose hacia el norte, rumbo a Halifax, en Canadá, dominio británico, para recibir nuevas instrucciones, y dirigirse después al mar Caribe, cayendo sobre las Islas Turcas.
La 3ª División debería dirigirse hacia la zona del Cabo San Roque, en Brasil, y desde allí dedicarse a hostigar el tráfico mercante enemigo.
Esta acción no se llegaría a producir, entre otros motivos por las presiones británicas, que no deseaban la extensión de la guerra a todo el Atlántico.
Con posterioridad, se formaría otra escuadra con órdenes de dirigirse a Filipinas al mando del almirante Cámara. Sería retenida en el canal de Suez hasta lo indecible, mientras que el magnate de la prensa W. Hearst daba la orden a un enviado suyo de que adquiriese un buque para hundirlo en el lugar donde pudiera obstaculizar el paso de la escuadra española.
Finalmente, tras muchos contratiempos, la destrucción de la escuadra del almirante Cervera y el temor a un ataque sobre las costas españolas hizo que la escuadra de Cámara retornase a toda prisa a la Península…”
Cómo no he podido contrastar toda esta información la pongo toda en ‘cuarentena’ pero desde luego es una visión muy interesante a investigar, analizar y aclarar.
Animo a todos ustedes para que lo estudien y nos cuenten el resultado, tanto si se confirma como si se rechaza la información anterior.
Asumiendo como cierto todo lo aquí escrito, se puede llegar a la conclusión de que la guerra no solo se perdió en los despachos de Madrid, sino que ya se había empezado a perder mucho antes en los grandes centros internacionales del poder político y económico de Nueva York, Washington y Londres.
Para no alargarme mucho más y creyendo que les he proporcionado suficiente información para que, si la curiosidad y su tiempo se lo permite, sigan profundizando en el importante siglo XIX, clave para la posterior Historia de España, les dejo un enlace de nuestros habituales audios de ‘Memorias de un tambor’ para aquellos que con menos tiempo libre puedan conocer más detalles de lo ocurrido cuando se desplazan en el transporte público, trabajan, van al gimnasio…
Pero no puedo, antes de despedirme, dejar de copiarles la lista de aquellos que quedaron sitiados en la defensa de Baler ya que es importante recordarles.
Vicente Medina
Enrique de Las Morenas y Fossi, capitán de Infantería, fallecido por enfermedad.
Juan Alonso Zayas, segundo teniente, fallecido por enfermedad.
Saturnino Martín Cerezo, segundo teniente, herido.
Vicente González Toca, cabo, fusilado.
José Chaves Martín, cabo, fallecido por enfermedad.
Jesús García Quijano, cabo, herido grave.
José Olivares Conejero, cabo.
Santos González Roncal, corneta.
Félix Herrero López, soldado 2.ª, desertor.
Félix García Torres, soldado 2.ª, desertor.
Julián Galvete Iturmendi, soldado 2.ª, fallecido por heridas.
Juan Chamizo Lucas, soldado 2.ª
José Hernández Arocha, soldado 2.ª
José Lafarga Abad, soldado 2.ª, fallecido por enfermedad.
Luis Cervantes Dato, soldado 2.ª
Manuel Menor Ortega, soldado 2.ª
Vicente Pedrosa Carballeda, soldado 2.ª
Antonio Bauza Fullana, soldado.
Antonio Menache Sánchez, soldado, fusilado.
Baldomero Larrode Paracuello, soldado, fallecido por enfermedad.
Domingo Castro Camarena, soldado.
Eustaquio Gopar Hernández, soldado.
Eufemio Sánchez Martínez, soldado.
Emilio Fabregat Fabregat, soldado
Felipe Castillo Castillo, soldado.
Francisco Rovira Mompó, soldado, fallecido por enfermedad.
Francisco Real Yuste, soldado.
Juan Fuentes Damián, soldado, fallecido por enfermedad.
José Pineda Turán, soldado.
José Sanz Meramendi, soldado, fallecido por enfermedad.
José Jiménez Berro, soldado.
José Alcaide Bayona, soldado, desertor.
José Martínez Santos, soldado.
Jaime Caldentey Nadal, soldado, desertor.
Loreto Gallego García, soldado.
Marcos Mateo Conesa, soldado.
Miguel Pérez Leal, soldado, herido grave.
Miguel Méndez Expósito, soldado.
Manuel Navarro León, soldado, fallecido por enfermedad.
Marcos José Petanas, soldado, fallecido por enfermedad.
Pedro Izquierdo Arnaiz, soldado, fallecido por enfermedad.
Pedro Vila Garganté, soldado.
Pedro Planas Basagañas, soldado.
Ramón Donat Pastor, soldado, fallecido por enfermedad.
Ramón Mir Brils, soldado.
Ramón Boades Tormo, soldado.
Román López Lozano, soldado, fallecido por enfermedad
Ramón Ripollés Cardona, soldado.
Salvador Santa María Aparicio, soldado, fallecido por heridas.
Timoteo López Larios, soldado.
Gregorio Catalán Valero, soldado.
Rafael Alonso Medero, soldado, fallecido por enfermedad.
Marcelo Adrián Obregón, soldado.
Rogelio Vigil de Quiñones Alfaro, médico provisional, herido.
Alfonso Sus Fojas, cabo indígena, desertor.
Tomás Paladio Paredes, sanitario indígena, desertor.
Bernardino Sánchez Cainzos, civil.
Fray Cándido Gómez Carreño, párroco de Baler, fallecido por enfermedad.
Félix Minaya López, fraile franciscano, acogido en la iglesia de Baler para sumarse a los sitiados.
Juan López, fraile franciscano, acogido en la iglesia de Baler para sumarse a los sitiados.
Jun 6, 2018 | Actualidad
Mucho conocemos de la presencia de España en América, algo en África (esta parte sería otra bonita historia a recordar) y casi nada en Asia.
Como mucho, vagamente, se recuerda nuestra presencia en Filipinas, pero entre poco y nada la importancia que tuvo para la economía, la cultura y el desarrollo geográfico.
Si nos centramos en los aspectos geográficos cuando alguien pregunta sobre el Pacífico, China, Japón, Islas Hawái… lo normal es pensar en los exploradores británicos o norteamericanos pero pocos sabríamos relacionar aquellas lejanas tierras con los españoles.
La presencia de España en esas lejanas tierras es otro de esos capítulos de nuestra Historia olvidados en los libros escolares españoles, en donde se recuerdan famosos nombres de extranjeros sin recordar que estos lo que hicieron fue recorrer tierras por donde nuestros héroes españoles antes ya habían caminado y navegado.
Eso si hablamos de geografía, pero y ¿si hablamos de cultura?. Menos todavía. Por desgracia la lengua española prácticamente ha desparecido de aquellas tierras sustituido por el inglés, como mucho se pensará en Filipinas, pero ni mucho menos en los contactos de los españoles con la ‘Conchinchina’, el Imperio Chino o Japón.
A nivel económico y comercial, a lo sumo se recordarán ‘los mantones de Manila’, pero ni mucho menos se pensará que los comerciantes llevaron las monedas españolas hasta la India o que eran continuos los envíos de plata desde América a Filipinas, que servirían de motor en la adquisición de los productos asiáticos que, saltando en primer lugar a América, finalmente terminaban en España atravesando el Virreinato de Nueva España, transportando tanto la porcelana como la seda de China pero también prendas de la India o lacas de Japón.
Y ¿si pensamos en la demografía? No solo se desplazaron españoles hasta dichas tierras trasportando tecnología, cultura y religión. Se habla de jesuitas, dominicos y agustinos destacando el aspecto religioso. Pero no eran solo religiosos, eran personas altamente preparadas que extendieron la tecnología y cultura europea hasta dichas tierras, pero… ¿desde Asia nadie se desplazó hacia América y Europa?
La respuesta es que sí, claro que se produjeron desplazamientos de poblaciones entre unos y otros continentes. Hacia Asia viajaron europeos y también nativos americanos, pero también en sentido contrario desde China se desplazó población a Filipinas ¡Hay que recordar que la colonia china en Filipinas eran los fabricantes de los famosos mantones creados con la seda traída de China! Seda que se pagaba con la plata trasportada con el regreso de ‘El Galeón de Manila’, que cuando se dirigía a Nueva España no solo transportaba productos sino también población.
Cuando se piensa en ‘los chinos en América’ todo el mundo recuerda las películas americanas con población china construyendo los ferrocarriles que serían claves para la vertebración y construcción de Estados Unidos, pero pocos saben que los primeros chinos en América viajaron en el Galeón de Manila hasta Nueva España fundando comercios que se extendieron por un nuevo mundo plagado de oportunidades.
Pero como es lógico tampoco tienen porque ‘darme la razón’ en todo lo que les cuento. Por ello, como en ocasiones anteriores, les pongo en contacto directamente con las fuentes para que ustedes mismos lean, escuchen y valoren.
En este caso les propongo este enlace de la Fundación Museo Naval y una nota escrita por uno de los voluntarios de la misma fundación.
Bueno, para ir terminando, y como dedicación especial para todos aquellos que tengan más interés en los detalles y quieran conjugarlo con otras ocupaciones, se pueden descargar el siguiente audio de nuestros ya amigos de Memorias de un tambor.
Si les gustan las curiosidades, pueden acceder a la web ‘Un rincón en la historia’ donde podrán leer una aventura de españoles entre japoneses y los planes de Felipe II… ¡por invadir China desde Filipinas!
Me despido pensando en pronto publicar una nueva entrega, aunque por ahora la que estoy pensando será algo más triste pero increíblemente heroica.
¡Hasta la siguiente!
Vicente Medina
Jun 5, 2018 | Actualidad
Estamos a 5 de junio y un coronel español acompaña a un almirante francés en la firma del tratado de paz con el Rey de Annam. Con esta firma se da por finalizado, no del todo pero sí oficialmente, la guerra que durante los últimos cuatro años nos ha tenido enfrentados a la coalición formada por Francia y España contra este reino de Indochina.
Los españoles, como siempre, han luchado valerosamente en un ambiente climático más que adverso con unos medios que podemos denominar como ‘algo por debajo de los necesarios para la empresa encomendada’. España, otra vez, se ve involucrada en una guerra que no le conviene ni económica, ni política, ni militarmente, pero… Francia volvió a reclamar nuestro apoyo y en contra de la razón y el sentido común allí nos fuimos.
En esta ocasión había motivos que así lo aconsejaban y contra los que era difícil oponerse, los enfrentamientos religiosos son continuos los asesinatos de cristianos se multiplican por todo el reino y la gota que ha terminado de ‘colmar el vaso’ ha sido la muerte del obispo español José María Díaz Sanjurjo.
Con estos motivos es evidente que no nos encontramos en el actual 2018. Si España se lanzara en la actualidad a guerrear con todos los países donde se asesina a un cristiano no tendríamos soldados suficientes ni con los actuales ni aunque ‘regresaran para ayudarnos’ todos nuestros héroes muertos desde Don Pelayo hasta la actualidad.
Pero… ¡eran otros tiempos!
Nos encontramos firmando un tratado de paz en 1862 por una guerra que se inició en 1858 como una ‘supuesta’ operación de castigo contra el reino de Annam por el asesinato de San José María Díaz Sanjurjo, en aquel momento obispo de Platea cuando fue secuestrado, torturado y finalmente asesinado, motivos por los que fue canonizado el 19 de junio de 1988 por el papa Juan Pablo II junto con los otros 117 mártires de Vietnam.
De todo este conflicto la gran beneficiada fue Francia, que gracias a esta expedición conjunta con España dio el primer paso para extenderse por Indochina en los siguientes años, presencia que no terminaría hasta la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Francia por Alemania y de Indochina por Japón.
España consiguió lo que inicialmente iba buscando, como era asegurar la libertad religiosa en la región, la apertura de los puertos para el comercio, la autorización de presencia diplomática y la indemnización pactada por la compensación por los daños causados a los intereses españoles.
Renunció a cualquier tipo de reivindicación de territorio aunque, según parece, Francia llegó a ofrecérselo… ¿un error?
Hay que pensar que estamos en el siglo XIX, en el que desde la entrada de las tropas napoleónicas en España todo lo construido durante siglos se vino abajo de forma totalmente desorganizada. Si la evolución de la guerra en Europa se hubiese desarrollado de otra manera, es de suponer que todo lo acontecido durante ese siglo se habría producido de otra forma mejor gestionada y menos violenta.
Pero con la situación interna con continuos conflictos en la Península, llevar a cabo nuevas aventuras de conquista resultaban totalmente sin sentido, España seguía manteniendo un amplio territorio pero ya no los medios económicos y militares con los que poder mantenerlos.
Como en anteriores ocasiones les pongo a su disposición este enlace con mayor detalle sobre lo comentado. En esta ocasión directamente les ofrezco las propias letras de nuestro héroe presente en la firma del tratado de paz de 1862: el Coronel Carlos Palanca Gutiérrez, que durante todos los años del conflicto estuvo al frente del reducido grupo de españoles protagonista de estas hazañas.
También es imprescindible destacar un importante detalle: se habla de españoles porque como tales lucharon y así eran considerados. Pero la realidad es que la mayoría eran españoles de origen tagalo procedentes de Filipinas, que como camaradas españoles se les trató por parte de las tropas francesas con las que compartieron alegrías y tristezas durante todos los años del conflicto.
¡Bueno, no me enrollo más!
Como me he vuelto un ‘súper-aficionado’ a los podcasts (para los de las ciudades nos vienen bien para cubrir los tiempos de transporte público si nos los descargamos al móvil) les dejo un nuevo audio de ‘Memorias de un tambor’. Además, si quieren saber el motivo del título tendrán que escuchar al menos la primera media hora del audio.
Pero para aquellos que prefieren leer, les puedo asegurar que en internet hay mucho contenido al respecto. Pero por mi parte he seleccionado el siguiente enlace de ‘momentosespañoles.es’, ya que no solo tiene un contenido muy claro sino también imágenes que ayudan a comprender mejor el contenido.
¡Hasta la próxima!
Vicente Medina
May 30, 2018 | Actualidad
En el artículo anterior ya les avisé que les presentaría a nuevos protagonistas y en este momento empiezo a cumplir lo prometido.
Como era de esperar con todo el siglo XVI por delante, dio tiempo a muchas más aventuras de los españoles por aquellas nuevas tierras que se fueron descubrieron, mucho más teniendo a dos gigantes de la historia como Reyes de España como fueron Carlos I y Felipe II (con este segundo nuestras fronteras se extendieron hasta el Imperio Chino de la Dinastía Ming, pero eso será otra historia).
Nuestro protagonista de la Primera Vuelta al Mundo, Elcano, ni mucho menos se iba a quedar sentado en España por lo que en el siguiente viaje que se organizó no podía faltar él.
Este segundo viaje es el del Comendador de la Orden de San Juan Fr. García de Loaisa, en el que la figura de Elcano resultaba clave por su experiencia y conocimiento, también hay que reconocer que no era el único de los supervivientes del primer viaje que se embarcó en esta segunda aventura.
Pero por desgracia de los protagonistas que repitieron en este segundo viaje solo sobrevivió uno: el alemán Maestre Hans, que por lo tanto fue la primera persona en dar dos vueltas a ‘la redondez de la Tierra’.
Con lo ya dicho ya se pueden imaginar el final que corrieron Elcano y tantos otros, pero sí les puedo adelantar que ni Loaisa ni Elcano llegaron a ver el Maluco. Ambos murieron por enfermedad navegando por el Pacífico. Esta vez la aventura se la dejaron a sus compañeros.
Como en la anterior ocasión, les dejo un enlace para que disfruten de la lectura de sus aventuras que se llevaron la nada despreciable duración de ‘solo’ 11 años, con alguna aparición estelar y por sorpresa como la de Gonzalo de Vigo, que en el viaje de Elcano le perdimos la pista desertando de la Trinidad en las islas Marianas.
Como comprendo que su lectura se puede hacer dura (a mí por lo menos así se me ha hecho en algunos puntos, en especial en aquellos partes del libro de ‘pura navegación’), les destaco algunos aspectos sobre el contenido del Segundo Viaje al Maluco:
De forma resumida, es la historia de un grupo de españoles luchando contra todo lo que se puedan imaginar y, principalmente, contra unas fuerzas del Rey de Portugal muy superiores a ellos en número y en medios y que solo pudieron ser doblegados por puro agotamiento en toda la extensión del término.
Lo más destacable es la figura de Andrés de Urdaneta, que ya empezaba a sobresalir como uno de los principales actores, tanto es así que por sus amplísimos conocimientos fue elegido personalmente por Felipe II para que lograse lo que otros habían intentando y no conseguido. Con precisión ‘matemática’ dirigió la navegación del tornaviaje que abrió de forma definitiva la puerta de la conquista cultural y económica de España en Asia.
Para que podamos llegar a comprender el tremendo esfuerzo y a la vez el enorme beneficio que supuso, les dejo, como en la ocasión anterior, un audio de nuestros amigos de ‘Memorias de un tambor’ donde de forma magistral se describe todo un periodo fascinante de la Historia de España.
¡Espero que les haya gustado!
Pero no se relajen, próximamente una nueva entrega.
Vicente Medina
May 23, 2018 | Actualidad
Como s
eguro que todos ustedes conocen, el próximo 2019 se cumplirá el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, que se inició en 1519 con la flota al mando de Magallanes y finalizó en 1522 con la llegada a España de 18 supervivientes encabezados por Elcano.
Con todo lo que se ha dicho y se seguirá diciendo en los próximos meses, pocas cosas originales puedo aportar en este artículo que hoy publico. Aunque, como en anteriores ocasiones, mi único objetivo se reduce a ayudarles a todos los que consideren interesante la lectura de estas líneas a encontrar información que creo de interés a partir de la cual puedan seguir profundizando.Les propongo una serie de pasos, a la inversa de los que por mi parte he seguido, para poder comprender la ‘enormidad de esta hazaña’.
Como primero de ellos, les sugiero que cojan un plano del mundo y observen la inmensidad de los tres océanos que cruzaron nuestros protagonistas, y sobre ellos se imaginen la ‘pequeñez’ de unas naves de vela de aproximadamente 20 metros luchando en la soledad de tan inmensas masas de agua, enfrentándose a los vientos, a enfermedades, al miedo, a la soledad…
Para ayudar les ofrezco acceder a esta interesante aplicación donde se puede ver nuestra Tierra y la circulación de los vientos contra los que debieron enfrentarse nuestros protagonistas.
Desde luego es imprescindible que nos pongamos ‘la gorra de una persona de siglo XVI’ con su falta de medios, su falta de conocimiento… En general, una falta de todo excepto con un mucho de valor y de amor por España y por su Rey.
En este punto les propongo el segundo de los pasos, en este caso es acceder a una web, realizada por un apasionado de la Primer Vuelta al Mundo como es Tomás Mazón Serrano, que me ha supuesto todo un ‘descubrimiento’ y de la que destaco dos capítulos:
- Intento de tornaviaje de la Trinidad. La lucha de la Trinidad en su búsqueda de una ruta desde las Molucas a Panamá, como primer intento del tornaviaje logrado años después por Andrés de Urdaneta (la importancia de este ‘fraile agustino’ lo dejamos para próximos artículos).
- Vidas épicas. La descripción más detallada de la vida de algunos de los protagonistas.
Aunque reconozco que de todos los actores de tan inmensa aventura el que más me ha llamado la atención es uno que nunca hizo el viaje. Este no es otro que el Emperador Carlos V, que se esforzó en ‘recuperar’ al resto de los supervivientes que se fueron quedando por el camino a manos de los portugueses, desde los supervivientes de la Trinidad en las Molucas hasta los 13 de Cabo Verde.
Aquí les dejo el enlace para que ustedes mismos lo vayan descubriendo.
Como tampoco deseo romperles tan interesante lectura, termino destacando el inmenso salto que se dio desde el punto de vista del conocimiento geográfico, ya que no solo se descubrió el Estrecho de Magallanes sino que también las Marianas, las Filipinas, Guam, las Malvinas y… Nueva York.
Esto último tendrán que descifrarlo ustedes mismos, solo les dejo una pista: ‘Tierra de Esteban Gómez’.
Para aquellos que prefieran escuchar más que leer les dejo este magnífico enlace a un audio de ‘Memorias de un tambor’:
¡Espero que les guste!
Próximamente les presentaré a otros protagonistas.
Vicente Medina