Oct 28, 2016 | Actualidad
Este sábado 29 de octubre tendrá lugar en la Catedral de la Almudena de Madrid la ceremonia de beatificación de cuatro monjes mártires del priorato de Montserrat en la capital. Fueron asesinados entre septiembre de 1936 y enero de 1937 en la persecución religiosa. Creemos que es muy interesante el reportaje que Religión en Libertad publica sobre las condiciones de su martirio. La Pasionaria salvó el templo de ser quemado, pero cuatro de sus ocupantes fueron asesinados. Aquí su historia:

La iglesia benedictina de Monserrat en Madrid, en la céntrica calle de San Bernardo, número 79, nace en 1640 cuando monjes benedictinos del santuario de Montserrat de Cataluña llegan a Madrid, expulsados por la Guerra de los Segadores. El rey Felipe IV encarga la construcción del edificio. Con el tiempo, el monasterio se convirtió en un priorato dependiente de la abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos).
La tarde del 21 de julio de 1936, al iniciarse la Guerra Civil, unos revolucionarios prendieron fuego a la puerta de la iglesia. Según señalan algunos historiadores, la dirigente comunista Dolores Ibárruri, “la Pasionaria”, que ocupaba un local cercano desde hacía poco y tal vez temía también por su propia instalación, alejó a los violentos proclamando que “este edificio es del pueblo y es para el pueblo”. La iglesia se salvó de la destrucción total, pero fue saqueada, las imágenes profanadas y sus dependencias utilizadas como cárcel.
Los siete monjes del priorato dejaron el edificio y se refugiaron en casas de amigos y parientes. Tres de ellos sobrevivirían, los otros cuatro alcanzaron el martirio. La web www.beatosdesilos.es recuerda sus figuras.
El prior se arriesgaba para celebrar misa
El prior, padre José Antón Gómez, natural de Hacinas (Burgos), disolvió la comunidad el 19 de julio de 1936 y buscó refugio en casa de algunos amigos y finalmente en una pensión. Era políglota, un fino intelectual, profesor de Humanidades, bibliotecario, consejero… Durante el mes de agosto arriesgaba su vida todos los días para acudir a la embajada de Rumanía, donde había muchos refugiados de la guerra, para celebrar con ellos la Eucaristía. Fue detenido el día 24 de septiembre, conducido a la checa de Fomento y fusilado en la Ciudad Universitaria, en la carretera de Andalucía, al día siguiente.
El subprior ya vivió la persecución mexicana
El padre Antolín Pablos, natural de Lerma (Burgos), era el subprior y tenía 69 años cuando lo asesinaron en el término de Soto de Aldovea, en Torrejón de Ardoz, el 8 de noviembre de 1936. Ya había vivido otra persecución, la de Carranza en México, de donde fue expulsado en 1919 como tantos otros misioneros extranjeros. Allí había fundado, en la capital, el monasterio de San Rafael. Pasó un tiempo refugiado en Cuba antes de volver a Madrid. Fue detenido en octubre de 1936.
De conferenciante en un ateneo, a preso en otro
El padre Rafael Alcocer era madrileño, licenciado en filosofía y letras, escritor y buen orador. Publicó libros sobre literatura árabe, y obras biográficas sobre Santo Domingo de Silos y Santa Teresa, amén de trabajos sobre el Año Litúrgico. Como orador y conferenciante, fueron famosas sus conferencias en la Universidad de Madrid y en el Ateneo de Valladolid. En la persecución buscó refugio en casa de un amigo librero de la calle Alberto Aguilera, pero fue descubierto el 30 de septiembre por milicianos de la CNT y llevado al Ateneo Libertario de la calle Ferraz. Coincidió allí con el párroco de Horche (Guadalajara), Antonio Cortés Moral. Se confesaron mutuamente y fueron fusilados juntos el 4 de octubre en el barrio de la Elipa.
El que puso la bandera blanca
El padre Luis Vidaurrázaga fue fusilado en la cuesta de la Elipa el 31 de diciembre de 1936, con 35 años. Era de Bilbao, el más joven de la comunidad, y el último en abandonar la iglesia. El 20 de junio, ante las acusaciones absurdas de que el templo era usado por francotiradores, y estando rodeado de milicianos, colocó ante todos una bandera blanca en la torre para expresar su carácter de edificio civil, no combatiente. Fue el día antes del asalto al templo. Aunque se le liberó tras una primera detención, la segunda ya condujo a su ejecución.
Estos cuatro mártires se unen a los casi 60 hermanos de la Orden de San Benito que también dieron su vida en la persecución religiosa de los años 30 en España: 20 del monasterio de Montserrat en Cataluña, 18 del monasterio de Barbastro, 19 del monasterio de Viaceli (Cantabria) y dos monjas del Císter de Algemesí (Valencia).
Lo que enseña San Benito
Los monjes de Montserrat de Madrid reparten estos días su libreto para la beatificación con esta enseñanza: «San Benito, en el capítulo IV de su Regla, recuerda al monje que ha de “amar a los enemigos” y “sufrir persecución por causa de la justicia”. Es más, el monje, como el cristiano, ha de “orar por los enemigos en el amor a Cristo”. Los padres José, Antolín, Rafael y Luis sabían de memoria la Santa Regla e intentaban llevar a la práctica estos consejos en su vida diaria. Quizá nunca pensaron que la fidelidad al Evangelio y a la norma monástica les llevarían un día a entregar su vida por amor a Cristo y a su Iglesia. Cuando este momento llegó, no vacilaron».
Oct 6, 2016 | Actualidad

(Fuente: www.iglesiadeasturias.org)
Los Siervos de Dios Genaro Fueyo Castañón, Antonio González Alonso, Isidro Fernández Cordero y Segundo Alonso González serán beatificados en la Catedral de Oviedo el sábado 8 de octubre, a las 11 de la mañana. La celebración estará presidida por el cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato S.D.B. Esta Congregación hizo público, el pasado mes de enero, la aprobación, por parte del Papa, de los Decretos de Martirio de estos cuatro asturianos, asesinados en el año 1936 por odio a la fe.
Genaro Fueyo Castañón, nacido en 1864 en Linares del Puerto (arciprestazgo de Lena), era sacerdote diocesano y párroco de Santiago Apóstol de Nembra. Tomó posesión de la parroquia en el año 1899. Durante esos años, se formó una importante sección de la Adoración Nocturna Española, en la que él participaba activamente. Don Genaro fue encarcelado en Moreda a la edad de 72 años, en octubre de 1936, y posteriormente fue llevado a la iglesia de Nembra, donde ya estaban Segundo e Isidro encarcelados. Les dieron a elegir dónde querían morir, y ellos escogieron el sitio donde juntos participaban a diario de la Eucaristía. Don Genaro, además, pidió ser el último en morir para alentar a sus feligreses y amigos.
Isidro Fernández Cordero había nacido en 1893 en la parroquia de Santa María de Murias (concejo de Aller). Estaba casado con Celsa y tuvo siete hijos, de los cuales tres serían religiosos. Era minero en la Hullera Española, en la explotación del coto de Aller. Fue encarcelado en dos ocasiones en la que era la “Sala de Guardia” de la Adoración Nocturna que se había habilitado como cárcel, en la parroquia. De la última ocasión ya no regresó. A un vecino que le animó a escapar, le respondió “Si no me presento se vengarán con mi familia. Siempre nos han acusado de ser unos rezadores y unos carcas; por lo que se ve que el único delito del que nos acusan es ser católicos y esto es un honor para nosotros. Delitos no tenemos ninguno, por lo tanto, nada nos pueden hacer. Dios sabe por qué nos tiene aquí y en sus manos estamos; si Él lo permite, por algo será”.
Segundo Alonso González. Nacido en Cabo, parroquia de Santiago de Nembra, tenía dos hermanos dominicos misioneros y una hermana dominica de clausura. Tuvo doce hijos con su mujer, María, que falleció en el parto de su último hijo. Hizo labores de carpintero, arrendó tierras y trabajó en la mina. El 21 de octubre fue apresado y enviado a la cárcel, en la iglesia. Allí les decía a sus compañeros: “Muchas veces hemos pasado aquí la noche para acudir al turno de vela ante el Santísimo; como ahora no podemos hacerlo, recemos el Rosario y hagamos un sincero acto de contrición, poniéndonos en las manos de Dios, ya que es posible que alguno de nosotros tengamos los días contados”.
Antonio González Alonso había nacido en 1912. Quería haber sido dominico, como su hermano, pero una tuberculosis le obligó a regresar a la casa familiar. Era estudiante en la Escuela de Magisterio y también adorador nocturno. Fue detenido por su compromiso cristiano y encarcelado. Le ofrecieron salvarse si rompía un cuadro del Sagrado Corazón y el ara del altar de su parroquia. Al pasar por delante de su casa para ser llevado a Sama de Langreo, gritó, al ver a su madre “¡Adiós madre, hasta el cielo!” Según contó el chófer, le cortaron la lengua, le apalearon y le tiraron a un pozo por el Alto de San Emiliano. Nunca fue encontrado su cuerpo.
Jul 22, 2016 | Actualidad

- La Asociación Enraizados propuso a Manuela Carmena que, en vez de cambiar el callejero, pusiera calles a los mártires de la persecución religiosa del siglo XX
- “La Alcaldesa de Madrid demuestra con esta decisión que no acepta la participación ciudadana”, afirma el presidente de Enraizados
El Comisionado para la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid ha decidido cambiar 27 nombres del callejero de la capital, cambio que se hará efectivo si finalmente lo aprueba el Pleno municipal.
En julio de 2015, cuando el Consistorio dio a conocer el proyecto, la Asociación Enraizados le envió una propuesta consistente en incorporar al callejero nombres de los mártires de la persecución religiosa del siglo XX que fallecieron en Madrid. Así, le proponía nombres de santos y beatos muy conocidos y venerados, como es el caso de San Pedro Poveda, o de grupo de mártires, como “Mártires de las Hijas de la Caridad”, “Mártires salesianos”, “Mártires maristas”, “Mártires capuchinos” o “Mártires dominicos”, como ya existen en Madrid las calles Mártires Concepcionistas y Mártires de Paracuellos.
Enraizados le planteaba que no cambiara el nombre de las calles ya existentes, sino que incorporara estos nombres en vías de nueva creación. Dicha asociación también le envió una lista de todos los mártires que murieron durante la persecución del siglo XX en Madrid, junto con el apoyo de más de 2.000 personas a esta petición. Además, la Asociación Enraizados le pidió a Manuela Carmena una reunión para tratar esta propuesta, pero la Alcaldesa de Madrid no les recibió.
En aquel momento, el Ayuntamiento especificó en su página web “Madrid Versión Original” que el cambio de nombres de las calles no era una prioridad. Pero en diciembre, el gobierno municipal volvió a poner el proyecto sobre la mesa, contradiciéndose, y la Asociación Enraizados retornó su propuesta, respaldada esta vez por más de 2.700 personas.
Siete meses después, el Consistorio de Carmena sigue en su empeño y ya ha presentado 27 nombres de vías que cambiará. “Carmena demuestra sectarismo en el cambio de nombres de calles en Madrid, queriendo borrar parte de la historia de España, recordando solo en el callejero a personajes que coinciden con sus ideas”, afirma el presidente de Enraizados, José Castro Velarde. “La propuesta que le hemos hecho llegar en dos ocasiones propone para nombres de nuevas calles a los mártires de la persecución religiosa, ejemplos de vida que no pertenecen ni a un bando ni al otro, pues no fueron contendientes en la Guerra Civil”, prosigue Castro.
“La Alcaldesa de Madrid demuestra con esta decisión que no acepta la participación ciudadana, ya que le presentamos un proyecto apoyado por muchos ciudadanos y no nos recibió, haciendo oídos sordos a nuestra propuesta de no modificar el callejero e incorporar nombres de mártires a calles nuevas. El Ayuntamiento de Carmena alardea de dar voz a los vecinos, pero parece que solo a los que ellos quieren. Hacen lo mismo con esta propuesta de cambiar 27 calles. En su mayoría, quieren honrar a una parte de la contienda, tergiversando la historia y demostrando sectarismo”, explica José Castro Velarde.
Aquí se pueden ver las peticiones que la Asociación Enraizados envió al Ayuntamiento de Madrid:
https://enraizados.org/alertas/carmena-hace-efectivo-los-cambios-de-nombres-de-calles-en-madrid-firma/
https://enraizados.org/alertas/carmena-no-sea-revanchista-y-en-vez-de-cazar-brujas-dedique-calles-a-los-martires-de-la-persecucion-religiosa-en-espana/
Jun 27, 2016 | Cultura, Películas
En el antiguo convento de Calatrava se instaló en 1936 un lugar de residencia para aquellos que se encontrasen cursando sus estudios religiosos. La orden de los Dominicos eran los encargados de educar a aquellos niños y jóvenes que estaban dando sus primeros pasos hacia la fe cristiana y las Humanidades. Durante los primeros meses del curso, un total de cerca de 100 personas habitaba el lugar.
Sin embargo, a mediados de julio de ese mismo año, el número de habitantes del convento se había reducido a la mitad debido a las vacaciones de verano, y estas personas se ven involucradas en los trágicos acontecimientos causados por el levantamiento militar y el inicio de la guerra civil. Al principio la situación estaba llena de dudas y sospechas sobre si la disputa civil afectaría a los religiosos, pero al ver cómo ardía una parroquia cercana, las dudas desaparecen. La guerra había comenzado. Esta es la historia que narra «Baja un manto de estrellas».
Crítica
Óscar Parra de Carrizosa (“Abrázame”, “Presencia”, “Los hijos de Mambrú”) rescata la historia de unos mártires dominicos del pueblo de Almagro (Ciudad Real) que sufrieron los actos del odio y de la guerra en España y, sin pretensiones ni rencores a ideologías, ofrece la redención a ese sentimiento que aún divide al país y a un acontecimiento histórico del que no se consigue pasar página. El director manchego ha escogido hacer un largometraje ambientado en la Guerra Civil española, pero donde ni el conflicto bélico ni los eventos políticos son los protagonistas, sino la historia real del martirio de los que lo vivieron –un grupo de novicios y curas- y de los que lo presenciaron y tomaron partido –los milicianos del pueblo de Almagro-; una mirada hacia el sentido que empuja a jóvenes y no tan jóvenes a aceptar la muerte por amor.
El director demuestra su responsabilidad a la hora de narrar el acontecimiento, ya que ha seguido una documentación rigurosa del lugar donde éste aconteció. El rodaje se ha llevado a cabo en el convento de Calatrava y en el pueblo de Almagro, lugar donde se desenvolvió el desastre. Ha recogido información detallada de las personas que lo sufrieron y sobre el sentido del martirio. La decisión de escoger a intérpretes desconocidos, en su mayoría jóvenes, para protagonizar la película tampoco es casualidad; su compromiso con la verdad le ha animado a dar prioridad a los personajes y no a los actores y, aunque el grupo desfallece en ocasiones en otorgar mayor naturalidad a sus interpretaciones, el sentimiento que expresan todos ellos es real y conmovedor.
Es una historia que rescata el martirio que sufrió el 80% del clero en España durante esos años, pero que ni mucho menos se debe relacionar sólo con lo que se ha sufrido en este país. Aún hoy en día se viven persecuciones y asesinatos, verdaderos holocaustos, a personas por su fe, por lo que viven y representan. El director nos invita a ver la Guerra Civil con otros ojos y, a través de un acontecimiento particular, nos da la solución a todos los conflictos y odios que aún afectan al mundo: redención a través del amor y el perdón.
Ficha técnica
Director: Óscar Parra de Carrizosa.
Intérpretes: Manuel Aguilar, Zack Molina, Sergio Raboso, Antonio Esquinas, Juan Salcedo, Víctor Merchán, José Antonio Ortas, Pablo Pinedo.
España, 2013
Género: Drama histórico
Duración: 91 minutos
No recomendada para menores de 12 años
Dic 22, 2015 | Peticiones
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Hoy mismo, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que cambiará los nombres de 30 calles de la capital por ser “franquistas”. Por lo que le volvemos a pedir a la alcaldesa Manuela Carmena que no sea revanchista y dedique calles a los mártires de la persecución religiosa.
Desde Enraizados, volvemos a lanzar esta acción que enviamos en julio para que Carmena recuerde a los mártires. No cambiando los nombres de calles que ya existen, sino poniendo los nombres de mártires que murieron en Madrid. Por ello, le hemos enviado una lista con los beatos de la Guerra Civil que murieron en Madrid.
Carmena y su equipo de Gobierno están muy preocupados por quitar los nombres de calles franquistas. Pero, en cambio, no dice nada de las calles dedicadas a Largo Caballero o a Indalecio Prieto.
Estos son algunos de los nombres que quiere cambiar: Batalla de Belchite (Arganzuela), la plaza de Hermanos Falcó y Álvarez de Toledo (Barajas), paseo Muñoz Grandes (Carabanchel), Juan Puyol (Centro), plaza Arriba España (Chamartín), Primero de Octubre (Fuencarral-El Pardo), avenida General Fanjul (Latina), calle Millán Astray (Latina), Comandante Zorita, Hermanos García Noblejas, pasaje General Mola (Salamanca) o General Yagüe (Tetuán).
Pide a Carmena que no sea revanchista y le dedique calles a los mártires de la persecución religiosa de España. Escribe a Carmena.