Hay momentos en los que uno siente que no puede quedarse mirando y este… es uno de ellos
Que no exista un solo día del año sin una misa celebrada por esta intención en algún lugar de nuestro país. Que pase lo que pase en el mundo, siempre haya una iglesia donde se esté pidiendo a Dios por los no nacidos, por las madres tentadas a abortar, por los enfermos que se desesperan y piden la eutanasia, por quienes sufren, por una cultura que necesita volver a mirar la Vida como un don.
Eso no va a ocurrir solo, sin más… No depende de grandes estructuras o alianzas. Depende de personas concretas. Depende de todos nosotros. De ti, de mi y de cualquiera que quiera leer esta sencilla página.
Te propongo algo muy sencillo y muy concreto: esta semana, no “algún día”, sino esta misma semana, acércate a tu parroquia. Pregunta si ya existe una misa periódica o recurrente por la Vida.
Si la hay, será estupendo. Escríbenos entonces y compártenos los datos de esa Misa para que podamos incluirla en el mapa y darle visibilidad. Estarás ayudando a que esa llama ilumine más lejos.
Y si no la hay, no te vayas con un “¡qué pena!”. Da un paso más. Propón tú que se celebre. No necesitas un discurso perfecto. Sólo decir: ¿Y si ofreciéramos una misa al mes por la Vida?. Muchas iniciativas nacen así, porque alguien se atrevió a proponerlas, a decir algo, a abrir la boca.
Imagina que gracias a ese gesto tuyo empieza una misa mensual. O tal vez semanal. Imagina que dentro de un año forma parte de algo mucho más grande. Imagina que, sin saberlo, estás sosteniendo decisiones difíciles, vidas frágiles, corazones asustados, mentes intoxicadas por la creciente cultura de la muerte.
A veces pensamos que no podemos hacer mucho. Pero ¡sí podemos hacer esto!
Puedes hablar con tu párroco. Puedes proponerlo. Puedes insistir con cariño. Puedes comunicárnoslo después para sumarlo al calendario común, a nuestro Mapa de la Vida, para que cualquiera, pueda saber dónde poder asistir a una Misa por la Vida.
No subestimes el poder de la oración, de una misa ofrecida con fe. No subestimes lo que Dios puede hacer con un “SÍ” sencillo.
Si queremos que la Vida sea defendida, primero tiene que ser amada y rezada.
Empieza hoy. No lo dejes para más adelante. La próxima vez que vayas a tu parroquia, hazlo por favor, habla con tu párroco o sacerdote de confianza. Este puede ser el paso que estabas esperando dar…
Dios hace cosas muy grandes con corazones disponibles como el tuyo.
