Hoy, Día de la Hispanidad, puedes rezar las letanías de los santos españoles

Hoy, Día de la Hispanidad, puedes rezar las letanías de los santos españoles

¡Feliz Día de la Virgen del Pilar y de la Hispanidad!

Me encanta este día. Porque recordamos la unión de dos continentes: Europa y América, con España como enlace.

Porque España e Hispanoamérica compartimos la fe, la lengua y la cultura.

Y todo gracias a Isabel la Católica, una gran Reina, política, esposa y madre a quien le debemos mucho (y por ello Enraizados estará la semana que viene en un simposio internacional en Valladolid sobre su figura).

Para celebrar este día, te pido que, si tienes un momento, reces las letanías de los santos españoles que hemos preparado:

LETANÍAS 1

LETANÍAS 2

(Descarga el modelo que más cómodo te parezca para llevarlas en el móvil, o imprimirlas y llevarlas en la cartera, y rezarlas donde más te parezca).

Gracias a ellos España conserva su fe, y gracias a algunos de ellos España pudo transmitirla a Hispanoamérica.

Así que te pido que si tienes cinco minutos reces estas letanías y pidas a los santos españoles que intercedas por la unidad de España, por todas sus necesidades, y por Hispanoamérica (en especial por Venezuela).

Muchas gracias por tus oraciones.

Y para celebrar también el Día de la Hispanidad puedes poner en tu balcón o ventana las banderas de España y Venezuela, y enviarnos una foto, como te explicamos aquí.

#EspañaEnLaHistoria. Portugal por el rey de Castilla. Batalla de Alcántara

#EspañaEnLaHistoria. Portugal por el rey de Castilla. Batalla de Alcántara

La campaña por los derechos dinásticos de Felipe II por Portugal se inició el 13 de junio, pero el desenlace principal se produjo el 25 de agosto en las márgenes del río Alcántara por el control del puente que sobre dicho río da acceso a las puertas de la muralla de Lisboa. Fue el principal enfrentamiento pero ni el único ni el último, ya que las últimas fichas las haría caer Sancho Dávila meses después con la persecución hasta Coímbra y posteriormente con la batalla por Oporto contra el pretendiente al trono portugués Don Antonio, Prior de Crato.

Como ya se ha apuntado las principales acciones de la campaña dirigida por el Duque de Alba supuso la combinación de diferentes armas de forma perfectamente coordinadas, haciendo jugar con máxima eficacia los apoyos entre artillería, caballería e infantería y en momentos decisivos la armada del Marqués de Santa Cruz.

El caso de la batalla de Alcántara es un ejemplo de combinación de las fuerzas navales y terrestres, ejerciéndose la presión en tierra de la infantería en coordinación con el decisivo cierre sobre la infantería portuguesa de la caballería española, pero resultando esencial el bloqueo de la armada portuguesa por parte de la armada española, embotellándola en el estuario del Tajo.

“…a las dos horas antes que amaneciesse, començó a tocar por todos los quarteles de la cavallería una trompetilla sorda para que se armassen y pusiessen a cavallo, siguiendo cada qual su estandarte, y en estando juntos començassen a marchar sobre el real de don Antonio, rey que se dezía ser de Portugal. Yvan en nuestro esquadrón mil y ochocientos cavallos, y faltaron las compañías del Conde de Buendía y Adelantado de Castilla, porque quando el exército havía marchado dos jornadas delante de Hielves, se bolvieron allí con orden de su Magestad para que estuviessen junto a Hielves. Y a la misma hora que havemos dicho començó a marchar la infantería, cada tercio por su parte y todos sin tocar caxas, bien proveýdos de armas y munición en cantidad de diez y ocho mil infantes pocos más, porque los demás que el exército tenía el Duque los havía dexado de presidio en los pueblos y castillos que hasta allí havían sido ganados, y muchos d’ellos que havían muerto de enfermedad, y otros que havían quedado malatos. Y dos tercios de bisoños a la propia hora se embarcaron en las galeras, porque allí eran necessarios. Y la traça de la batalla era que se havía de dar por tres partes: la cavallería sobre la mano derecha del enemigo, y la infantería y artillería a la frente, y por el lado siniestro el Marqués de Sancta Cruz con su armada contra la del enemigo…”

[DE ESCOBAR, Antonio – CAPÍTULO XXXIX]

Llegado a este punto con la estrategia desplegada por Felipe II y la táctica puesta en marcha por el Duque de Alba a este segundo solo le faltaba dar el último ‘Santiago’ a las tropas desplegadas a lo largo del margen del Alcántara y a la flota, presionando por el Tajo sobre la armada portuguesa.

“…nuestra infantería, visto que los contarios havían representado, se fue descubriendo en lo alto del río Alcántara y començaron a darles carga, (…) Y nuestra cavallería estava queda en su puesto, conforme a la orden que tenía, (…) y también porque estava dada orden que quando se diesse el «Sanctiago» para dar assalto la infantería al repecho y trincheras, havía de yr nuestra cavallería dando cerco al enemigo por el costado y envestir con él por allí. Y a este tiempo las dos armadas siempre havían disparado la una contra la otra, haziéndose el daño que podían, aunque no llegaron por entonces a cerrar. (…) Y como durasse la batalla en esta forma hasta las diez del día, se dio orden por mandado del Duque para envestir con la puente de Alcántara, donde estava el tercio de Ytalia, el qual envistió con ella dos vezes, y ambas le dieron tanta priessa los portugueses que le hizieron retirar. Lo qual, visto por el Prior, arrimó al tercio con orden de su padre dos mangas de bisoños, y mándoles envestir tercera vez, y luego ganaron la puente, (…) Y como el Duque vio ganada la puente mandó que los tercios diessen assalto a las trincheras de don Antonio, y luego el tercio de Nápoles començó a subir, y los demás tercios le siguieron. Y el Duque diziendo «Santiago», y «la Magdalena», y «Arremeta la cavallería», la qual con gran furia lo hizo luego, invocando al apóstol Sanctiago y a la Magdalena sobre mano derecha para coger a don Antonio en medio de los nuestros, y allí cerrar. (…) viéronse perdidos y no tuvieron esfuerço para aguardar a que nuestra cavallería llegasse a darles el encuentro. Y desampararon su artillería, la qual hasta allí nunca havía cessado de disparar, y la nuestra lo mismo. Bolvieron la riendas y dieron en huyda, y don Antonio con ellos, malherido, siguiéndolos toda su infantería; y los castellanos diziendo «Victoria, cierra España»…”

[DE ESCOBAR, Antonio – CAPÍTULO XL]

De la batalla poco mas podemos añadir salvo que el desorden de la retirada provocó más número de bajas que el propio combate para los portugueses, viviéndose tristes escenas en el momento del cruce de las puertas de la muralla de Lisboa cuando abrieron fuego los propios defensores contra los civiles y soldados que trataban de alcanzar la seguridad de la ciudad, como nos describe el autor, Antonio de Escobar, y testigo de todos estos hechos:

 “…Y como los que estavan en los muros y almenas vieron que los castellanos yvan en el alcance a los suyos por las calles de los arravalles, y que prestro llegarían a las puertas de la ciudad, temieron que se les entrarían por ellas y que en viéndose dentro harían el daño que pudiessen en los de la ciudad y la saquearían. Y como el tropel a las puertas era tan grande de los que yvan entrando, no sabían qué remedio tener para poder cerrarlas, porque no hubiera fuerças humanas que lo pudieran hazer, y tomaron por remedio que los de los muros y almenas arcabuceassen rostro a rostro a los suyos para que se detuviessen y no entrassen en la ciudad, porque huviesse lugar de poder cerrar las puertas, que con dejar fuera seys o siete mil portugueses al perdido remediavan la ciudad. Y por ello usaron de este ardid, de tal manera que no solamente los arcabuceavan, mas arrojávanles mucho número de cantos que quitavan de las almenas y obras muertas que por lo alto de las puertas y muros havía, y este remedio les aprovechó. De manera que aunque mataron alguna gente de los suyos, fueron parte para que se pudiessen cerrar las puertas, y los que no pudieron entrar, como se vieron sin remedio, acudieron a la marina a los que sabían nadar, y arrojáronse a la mar guiando hazia su armada que cerca de allí estava, en la qual muchos se salvaron, y otros se ahogaron antes que llegassen a ella. Y los que no sabían nadar dieron la buelta alrededor de la ciudad, por el otro lado a la parte de tierra. Y los nuestros los siguieron hasta que passaron gran trecho de la otra parte, donde derribaron muchos, y se bolvieron, porque tenían orden de no passar adelante (…) Tardaron tres días los de la ciudad en enterrar los muertos. Y halláronse muchas mugeres muertas por las calles de los arravales y cerca de las puertas de la ciudad, y algunas con sus niños en los braços muertos, que como yvan huyendo a valerse en la ciudad y era tan grande el tropel de los portugueses, entre ellos caýan y se ahogavan sin poderse valer, y sus criaturas con ellas…”

[DE ESCOBAR, Antonio – CAPÍTULO XL]

Triste, muy triste el desenlace final de la batalla por Lisboa.

Con este final damos por terminada la segunda de las entregas.

¡Vamos a por la tercera!

Vicente Medina

BIBLIOGRAFÍA

  • DE ESCOBAR, Antonio

Relación de la felicíssima jornada… que hizo… don Felippe… en la conquista de Portugal, ed. de Amparo Alpañés Anexos de la Revista Lemir (2004) ISSN 1579-735X

  • HistoCast 150 – Álvaro de Bazán y las Islas Terceiras
  • GÓMEZ BELTRÁN, Antonio Luis

Islas Terceiras. Batalla Naval de San Miguel, ediciones Salamina

  • ASTRANA MARÍN, Luis

Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

En Radio Ya hablando sobre nuestro curso de DSI, Isabel la Católica y la Batalla de Lepanto

En Radio Ya hablando sobre nuestro curso de DSI, Isabel la Católica y la Batalla de Lepanto

El pasado viernes algunos de nuestros voluntarios participaron en el programa «En forma» de Radio Ya. Javier Espinosa, profesor del curso de Doctrina Social de la Iglesia que estamos impartiendo online, habló sobre qué significa la DSI y por qué es importante para los católicos. Por su parte, los voluntarios de nuestro proyecto «España en la Historia» Francisco Gilet y Vicente Medina hablaron de Isabel la Católica y el simposio que la semana próxima se celebrará en Valladolid, y de la batalla de Lepanto, de la que el pasado 7 de octubre celebramos el aniversario.

Os dejamos aquí el podcast:

#EspañaEnLaHistoria. 9 de octubre de 1547. Miguel de Cervantes recibe el bautismo

#EspañaEnLaHistoria. 9 de octubre de 1547. Miguel de Cervantes recibe el bautismo

El 9 de octubre de 1547 el llanto de un bebé rebotó en las bóvedas de la iglesia de Santa María la Mayor en Alcalá de Henares. El llanto no era producto de malestares ni dolores, solo enérgica protesta ante el torrente de agua que cubrió de improviso la cabeza del infante. El acto correspondía al bautizo de un ser humano al que se le puso como nombre Miguel. Su padre se llamaba Rodrigo de Cervantes, su madre Leonor Saavedra.

Todos sabemos que Miguel de Cervantes fue el autor de lo que se considera como el comienzo del realismo en las obras literaria, “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Fue el creador de la novela moderna en lengua castellana. Casi todo el mundo conoce que antes de dedicarse a la literatura fue soldado y participó en el batalla de Lepanto, donde fue herido en el pecho y en la mano izquierda. Puede que algunos conozcan que, regresando de Italia, fue capturado por piratas turcos y pasó cinco años cautivo en Argel.

Con todos estos datos, puede que a más de alguno se le pase por la cabeza visitar la iglesia donde fue bautizado nuestro escritor de fama universal. Si tal se decide y se encamina hacia la preciosa ciudad de Alcalá de Henares, se encontrará que de la iglesia de Santa María la Mayor solo queda la torre y parte de una capilla. ¿Qué fue del resto del edificio?

Aquí nos encontramos con otra faceta característica de la historia de España durante los últimos 200 años. La afición de pelearnos entre nosotros y la propensión a culpar a otros de nuestra situación que normalmente solo es consecuencia de nuestras propias acciones.

La iglesia de Santa María la Mayor, construida en 1454, era un edificio en buen estado hasta el día 21 de julio de 1936. La jornada anterior, la sublevación contra el gobierno republicano había ganado en la ciudad, pero los vencedores no tomaron medida alguna para mantener el control de la población. Al día siguiente, una columna mandada por el coronel Ildefonso Puigdengolas entró en la ciudad sin encontrar resistencia por parte de los sublevados. Puigdengolas tampoco puso en marcha ninguna acción para evitar lo que sucedió a continuación. Sus tropas, acompañadas por elementos exaltados de la localidad, se dedicaron durante todo el día a quemar edificios religiosos que no tenían nada que ver con la sublevación militar. Entre ellos se quemaron hasta los cimientos la iglesia donde había sido bautizado Cervantes. Otra muestra de la estupidez humana.

¿Qué fue del coronel Puigdengolas? Pues fue asesinado por sus propias fuerzas el 31 de octubre del mismo año en Parla, después de que disparara sobre el capitán de una compañía que se retiraba en desorden. El gobierno de la República camufló el hecho y anunció que había muerto en combate bajo fuego enemigo.

Manuel de Francisco

#EspañaEnLaHistoria. La guerra civil catalana (1462-1472)

#EspañaEnLaHistoria. La guerra civil catalana (1462-1472)

Todo cuanto acontece en el  Reino de Aragón tiene un trasfondo económico, y la contienda entre el Rey Juan II y las instituciones catalanas no podía ser menos. Prestas las instituciones de la Generalitad en favor del Príncipe de Viana para instituirle Rey de Navarra, al considerarlo legítimo heredero al trono navarro, la usurpación de ese trono por parte de su padre Juan II, a la muerte de su madre Blanca I de Navarra,  motivó el primer enfrentamiento de la nobleza catalana con la corona del Reino de Aragón.

La derrota de Carlos, Príncipe de Viana, en la batalla de Aibar y su encarcelamiento ordenado por su padre encrespó los ánimos de los privilegiados catalanes, con prebendas obtenidas de los enfrentamientos en tiempos de Alfonso el Magnánimo, con la participación de los miembros de La Biga como un grupo nobiliario y de La Busca, el partido de los menestrales y mercaderes.  Las Cortes de Lérida celebradas en 1460 eligen un Consejo del Principado que exigió al rey la inmediata liberación de su hijo. Esta enérgica actitud, unida al levantamiento de los beamonteses navarros y a la movilización castellana con la frontera de Aragón, obligaron el rey Juan a ceder, liberando a Carlos y aceptando las capitulaciones de Vilafranca del Penedès (1461), donde se recogen las reivindicaciones políticas de la oligarquía barcelonesa, entre otras, la prohibición al rey de entrar en Barcelona sin permiso de la Generalidad.

Sin embargo, todo se vino al traste con el repentino fallecimiento del Príncipe a los pocos días de su liberación, consecuencia de una tuberculosis, agravada por el trato recibido durante sus reclusiones. El gran ámbito de privilegios obtenidos se deseaba mantener a toda costa por parte de la Biga, poseedores de tierras, castillos  y derechos señoriales que les permitían vivir de sus rentas. Aliados el Consejo del Principado y los campesinos, con el inicial apoyo del Rey de Francia Luis XI, crearon un ejército para lograr la destitución del rey aragonés, a todo lo cual respondió Juan II penetrando en el Principado sin permiso de la Generalitad en Barcelona. El conflicto se generalizó y mientras Juan II lograba, astutamente, la  ayuda del dicho rey de Francia, el Consejo intentaba que alguna persona de la realeza, surgida de las Capitulaciones de Caspe, aceptase la corona del Principado, aportando fuerzas a los miembros de la Biga, una vez desmembradas las fuerzas de La Busca. Y en tales momentos aparecen desde el rey de Castilla Enrique IV, que fracasado por las intrigas en su propia Corte, dio paso a Pedro de Portugal, quien se enfrenta al victorioso rey Juan en la batalla de Calaf, merced a los apoyos reales de aragoneses, valencianos y mallorquines, además de los de La Busca y los renombrados hombres de la remensa. Fallecido Pedro de Portugal, entra en escena Renato I de Anjou, nieto de Juan I de Aragón. Sin embargo, el sagaz rey Juan logra a finales de 1471, recuperado gran parte del Principado por sus ejércitos, iniciar el asedio de Barcelona, para el 8 de octubre de 1472 lograr la rendición de la ciudad, previa una amnistía general.

Y llegan las Capitulaciones de Pedralbes en virtud de las cuales se derogan las de Villafranca, ardientemente deseada supresión por el rey Juan, pero también se dispone la clemencia y el mantenimiento de la Diputación rebelde sin medida alguna contra los diputados rebeldes. Juan II fue clemente con todos los catalanes sediciosos, pero con ello no solucionó los problemas. Fue herencia para su sucesor, Fernando de Aragón.

Ahora bien, la revuelta resultó nefasta para el Principado. La Generalidad quedó absolutamente desprestigiada por haber sucumbido ante las fuerzas reales y ante los grupos que no deseaban el enfrentamiento civil ni el mantenimiento de las revueltas campesinas que les arruinaron. Mientras, de otro lado, las clases inferiores, empobrecidas por la guerra, sufrían las consecuencias de los incrementos fiscales para sufragar la contienda, aparte de quejarse de que los comerciantes habían abierto nuevos mercados fuera del Principado, provocando una carestía de la vida. La Generalitad, de otro lado, no podía devolver los créditos y préstamos recibidos del Consejo de Ciento ni de los particulares que habían confiado en su victoria, deseosos de obtener mayores prebendas y privilegios.

Un final que vino a representar que Barcelona, desestructurada socialmente, huérfana de dirigentes capaces, manteniendo unas instituciones que no alcanzaban a rivalizar ni con otras regiones europeas ni con la potencia de Castilla,  dejara de ser una ciudad pujante, política y comercialmente, abandonando la situación boyante de la cual disfrutó durante gran parte del Medievo. La rebelión catalana contra el Rey Juan hundió en la pobreza a Barcelona durante años, un logro de nobles y dirigentes incapaces y ambiciosos.

Francisco Gilet

Bibliografía

Historia de la Generalidad de Barcelona y sus presidentes, Enciclopedia Catalana, S.A.

Josep M. Salrach per Artehistoria, La guerra civil catalana

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad