REFLEXIONES JESUITAS: Estoy bordando tu vida

REFLEXIONES JESUITAS: Estoy bordando tu vida

agujaCuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía:

«Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición» .

Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: «Hijo, ven y siéntate en mi regazo.»

Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso.

Entonces mi mamá me decía: «Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Había un diseño, solo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo».

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al Cielo y he dicho: «Padre, ¿qué estás haciendo?».

Él responde: «Estoy bordando tu vida».

Entonces yo le replico: «Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros, ¿por qué no son más brillantes?» El Padre parecía decirme: «Mi niño, ocúpate de tu trabajo y no hagas el mío. Un día te traeré al Cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás».

 

Prantxes Xabier de Echarri y Moltó

REFLEXIONES JESUITAS: ¿Quién puede decir «te amo»?

REFLEXIONES JESUITAS: ¿Quién puede decir «te amo»?

cruz corazón cathopicDos palabras que evocan romance, seguridad, pasión. Palabras que están en canciones, en películas, en logos. En español o en inglés: “I love you”. Dos palabras que, dichas sin verdad, son como una parodia, pero dichas desde muy dentro, ponen en juego todo lo que es uno. Que si las dices lo haces un poco como temblando. Y si te las dicen te elevan al cielo. Dos palabras que también tienen mucho que ver con la fe. Porque la fe tiene que ver con dejar que el amor real, concreto, encarnado, tome forma. Y tiene que ver con creer que Dios es amor, y que el mismo Dios, que nos conoce, a su manera, también nos dice a cada uno de nosotros: “No temas, que yo te he elegido, te he llamado por tu nombre. Eres mío y yo te amo.”

El amor se encarna en nombres, en historias, en rostros, en compromisos concretos.

No se puede amar a todo a la vez. Más bien hay que amar, en lo cotidiano, de diversas maneras. Amar es desear el bien del otro. Es querer que en su camino se imponga, bulliciosa, la vida, la alegría, el sentido.

El amor es ofrecerle lo mejor de uno mismo –porque el que da lo que tiene, mucho o poco, es el más generoso del mundo- El amor es amigo, es amante, es hermano, es hijo, es padre y madre, es maestro, es sanador.

No se puede mitificar el amor como que fuera solo una explosión de júbilo y dicha. El amor es también espera, y distancia. Es libertad. Es pregunta. Es la pobreza de no poseer. Es la necesidad de aprender. Es acierto unas veces, y error otras. El amor es bienestar y es desasosiego.

A veces te pone alas y otras te encadena. Uno va descubriendo lo que es el amor verdadero. Dios, en Jesús, es buen maestro. Ese aprendizaje es lo que, de verdad, nos puede hacer sabios.

REFLEXIONES JESUITAS: Vivir la fe con otros

REFLEXIONES JESUITAS: Vivir la fe con otros

16-MAR Bién comúnCreer es una experiencia personal, y al tiempo comunitaria. Está hecha de certidumbres y preguntas, que surgen y se comparten con otras personas, de ayer y de hoy.

La fe es una historia de búsqueda. De Dios y su verdad. De algo que dé sentido a lo que ocurre. De respuestas a las grandes preguntas, por el sentido de la vida, de la muerte, del dolor, del amor.

En esa búsqueda no estamos solos. De hecho, nos apoyamos en lo que otras personas antes que nosotros vivieron, intuyeron y comprendieron. Desde ahí aprendemos, y seguimos tratando de aprehender una verdad que se va desplegando en el tiempo. Hoy quiero sentirme unido a toda esa cadena de buscadores de Dios que, desde el inicio de los tiempos, buscan.

La fe cristiana implica ponerse manos a la obra. Echar raíces en el amor lleva a vivir desde un amor real, concreto, encarnado y fecundo. Supone trabajar con y por otros. A veces otros serán quienes te ayuden. En algunas ocasiones seré yo quien ayude a los demás.

Y muchas otras veces seremos, juntos, capaces de construir mucho… sanar heridas, alumbrar mundos nuevos, imaginar paraísos, desbaratar infiernos. Al juntar las manos y los brazos, al sumar las fuerzas, surge algo nuevo, diferente. En el encuentro hay una fecundidad mayor. En los proyectos así compartidos hacemos.

Prantxes Xabier de Echarri y Moltó

REFLEXIONES JESUITAS: ¿Cuánto te debo?

REFLEXIONES JESUITAS: ¿Cuánto te debo?

intercambio-de-regalosSeguro que alguna vez has oído, pensado o utilizado la expresión esa de «ojo por ojo, diente por diente». Una de esas expresiones que te recordará a códigos de civilizaciones pasadas, pero cuyo sentido sigue muy vigente en muchas relaciones cotidianas. No es difícil encontrarla en su versión más negativa. Ya sabes, cuando se intenta devolver puntillosamente el mal y el sufrimiento a la persona que lo ha ocasionado. Pero sin duda es mucho más sutil cuando se adopta como criterio que regula y pone muros a la generosidad. Y así, se corre el peligro de convertir el amor en una ecuación matemática donde el resultado es un sucedáneo que nada tiene que ver con la bondad. Un mezquino cálculo que nada tiene que ver con el amor verdadero.

¿A quién no le ha pasado alguna vez? Te encuentras en esa situación donde tu asistencia a una fiesta, la invitación a una boda, el regalo, la llamada o la visita pendiente, se ven condicionadas por saldar una deuda o devolver educadamente el gesto. Y te ves en un compromiso vacío de entusiasmo. Un devolver el favor. Un ignorar el sentido profundo de lo que puede ser una alegría compartida. Sí, es verdad, no es fácil.

Unos dicen que es cuestión de educación y otros que algo inevitable. Pero el riesgo es que te despiertes un día completamente encadenado a pequeñas deudas que vamos contrayendo y que fielmente cumplimos por el que no se diga de nosotros. Entonces, la razón de nuestra generosidad pasa a ser un igualar la contienda o un equilibrar la balanza con el otro. Sin más. Porque en el fondo a nadie le gusta deber nada a nadie.

Prantxes Xabier de Echarri y Moltó

REFLEXIONES JESUITAS: María

REFLEXIONES JESUITAS: María

niño con medalla Virgen_cathopicEntre los personajes cercanos a Jesús, pocos como María. De ella no se dice mucho en los evangelios, pero lo que se dice es sorprendente. Madre, testigo, seguidora… Una mujer fiel a Dios, y capaz de ver más allá de lo cotidiano y establecido. Una creyente capaz de arriesgarlo todo.

Una mujer valiente. Mucho más que un “icono”, mucho más que una idea, mucho más que un nombre… de ti decimos que eres madre.

Donde todos hubiesen visto una locura, María vio un horizonte. Donde muchos hubiesen visto una trasgresión, ella intuyó la promesa de Dios.

Donde tantos se hubiesen estremecido ante la perspectiva y hubiesen exigido más pruebas, más seguridades o más garantías, ella exclamó: “Hágase”. Donde la ley era la referencia y la condena, ella fue capaz de cantar la grandeza del Dios que está con los más pequeños y da la vuelta a todos los órdenes establecidos. Donde todo era convencional, María, con una acogida hecha al tiempo de ignorancia y valentía, de confianza y entrega, fue capaz de colaborar con Dios de un modo radical.

Quizás esto, más que ninguna otra cosa, nos habla de encarnación, de la manera de Dios de hacer las cosas. Un Dios con una madre, como tú, como yo. ¿No te deja un poco sorprendido esa imagen? El eterno, el todopoderoso, el Dios que todo lo sabe, hijo de una mujer, como tú, como yo…

Y si Jesús refleja para nosotros el modo de ser personas a que estamos llamados, María, en su maternidad absoluta, nos acerca también muy densamente a esa humanidad. Porque ella es, como tú, como yo, una mujer de carne y hueso. Una mujer que, abrazando con pasión y con un amor radical la buena nueva del “Emmanuel” se convirtió en portadora de un amor capaz de salir de sí mismo. En la entrega radical de Jesús, y la aceptación de María, al pie de la cruz, se forja un lazo de amor, una forma de dar todo lo que uno tiene, que es en nuestro mundo exponente de la lógica distinta del Evangelio.

Prantxes Xabier de Echarri y Moltó

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