Hace pocas semanas surgió espontáneamente, a las puertas del Santuario del Inmaculado Corazón de María en la calle Ferraz de Madrid, la idea de rezar diariamente el Rosario por España. Un acto sencillo, previo a las concentraciones que contra el golpe al Poder Judicial de Pedro Sánchez, están teniendo lugar en la misma ubicación y al que se fueron sumando cientos de personas pacíficamente.
Este santo Rosario, que es la forma que tenemos los católicos de elevar nuestra súplica al cielo, está siendo acosado para destruirlo. Nos lo cuenta Javier Espinosa, voluntario y colaborador de Enraizados.
“Veíamos, hace unos días, como una señora era detenida y esposada por estar rezando el rosario en la calle; se trataba de la calle Ferraz, cerca de la sede del Partido Socialista. La escena, difundida por las redes sociales, es muy ilustrativa y describe perfectamente la desesperación, pero también la calaña, de un Gobierno que se me antoja metido en un laberinto, preso de una confusión, del que no sabe muy bien cómo salir.
La escena de la detención muestra dos caras bien distintas: por un lado, el bochornoso comportamiento del policía, deteniendo y esposando (¿de verdad era necesario?) a la señora, siguiendo, sin duda, instrucciones de sus superiores, el delegado del Gobierno, que a su vez las recibiría del ministro del Interior y, como no, a las órdenes del presidente del Gobierno.
La otra cara de la escena la protagoniza la señora que con toda dignidad y serenidad se deja conducir sin oponer ninguna resistencia: todo un símbolo de lo que supone para nosotros los católicos la oración y muy particularmente, el rosario.
Quisiera profundizar en el significado de cada una de estas facetas.
La actuación de la policía, reprimiendo estas manifestaciones pacíficas, pone de manifiesto el “esperpento” de Gobierno que padecemos, que al tiempo que utiliza la fuerza para amedrentar a manifestantes pacíficos, quiere amnistiar a los violentos que, en Cataluña, quemaron contenedores, cortaron carreteras, asaltaron el aeropuerto e hicieron imposible la convivencia.
Un Gobierno sin criterio, incapaz de gobernar — dedicando todas sus energías a mantenerse en el poder— metido en una espiral de promesas imposibles de cumplir en un país democrático. Un Gobierno, en fin, presidido por una persona que ha perdido toda su credibilidad tanto dentro, como fuera de España y que, de no remediarlo, nos va a conducir a una dictadura digna del Foro de Sao Paulo.
La señora que, por rezar el rosario, es detenida y esposada, nos llena de esperanza y nos muestra el camino. Un camino que sigue recorriéndose cada día con varios cientos de personas, entre ellos muchos jóvenes, que se concentran en el mismo lugar para hacer lo mismo: rezar el rosario. Estoy convencido de que esta ola no va a parar.
En reparación por la interrupción del Santo Rosario del lunes, el martes tuvo lugar otro al que asistió una multitud de católicos, incluyendo muchos Enraizados que dejaron este mensaje en boca de nuestro presidente, José Castro Velarde.