Informe y análisis: Elecciones Autonómicas Aragón 2026
En estos días hemos estado analizando con calma los programas electorales de las distintas fuerzas políticas que se presentan a los comicios autonómicos en Aragón este domingo 8 de febrero. Lo hemos hecho con atención y sin prisas, tratando de ir más allá de titulares, debates y ruido mediático.
Este análisis no pretende decirte a quién debes votar. No es ese nuestro papel ni nuestro objetivo. Lo que sí queremos es invitarte a reflexionar, especialmente si tomas como referencia: la defensa de la vida, de la familia, de la dignidad de la persona y de la verdadera libertad.
Sólo algunas fuerzas políticas recogen estos principios de forma clara y explícita, mientras que otras los ignoran por completo o los sustituyen por planteamientos que poco tienen que ver con ellos. También aparecen nuevas formaciones políticas (SALF), que defienden estos valores. Será importante ver hasta qué punto esa defensa es firme y coherente.
En este escenario, desde Enraizados, volvemos a analizar los programas electorales de los partidos que hemos considerado más significativos.
Nos ha llamado la atención la ausencia casi total de estos temas en los debates públicos. Cuestiones fundamentales como la vida, la familia o la libertad educativa apenas han tenido espacio, como si no fueran relevantes para el futuro de nuestra sociedad. Y sin embargo, son el inicio de todo lo demás.
Se ha echado de menos que algún candidato valiente presentase la batalla en estos campos ¿Por qué no se habla de ellos con la misma naturalidad con la que se han tratado otros asuntos de escaso apoyo en Aragón, como el trasvase del Ebro al Levante español?
Los problemas reales de Aragón, como la despoblación, la natalidad, la educación de los más pequeños o la inmigración, no pueden abordarse seriamente si se deja de lado una visión integral de la persona y de la familia. Las soluciones no pasan solo por medidas económicas o administrativas, sino por reconocer qué sostiene de verdad a una sociedad.
Por eso te animamos a que, en estos últimos días antes de votar, leas, compares y pienses con libertad. Que nadie decida por ti. Que no te dejes arrastrar por el ruido, por el miedo o por otras noticias que buscan distraerte de lo esencial.
Votar es un acto de responsabilidad y también de conciencia. Hazlo con serenidad, con criterio propio y con la tranquilidad de saber que previamente, has reflexionado en profundidad tu decisión.


En la prensa, los titulares dicen que lo han pospuesto por cuestiones de agenda, por la dificultad de los familiares para asistir, pero la realidad es que las familias de las víctimas quieren un funeral católico. La indignación expresada en Huelva ha sido clara y unánime. Así lo han manifestado familiares y vecinos en medios y redes sociales: ¡Se puede decir más alto, pero no más claro! «En Huelva no se puede hacer un ‘funeral laico’. Aquí los enfermos están en manos de la Virgen. Estamos en una tierra mariana», afirma Gracia, hermana de una de las víctimas. «Lo de mi hermano ha sido un milagro, y los milagros no los hacen los políticos, los hace el de arriba. Un ‘funeral laico’ en Huelva no cabe; cabe un funeral cristiano», declaraba una mujer que atendía a los compañeros del programa ‘En boca de todos’ (Cuatro). «Venir a Huelva a imponer un duelo laico es no conocer esta tierra. El Gobierno quiere un homenaje aséptico el 31 de enero, olvidando que están en la provincia más mariana de España. ¿Pretenden consolar sin Cielo en la casa de la Virgen de la Cinta, del Rocío, la del Carmen o de la Peña?», reza otro mensaje difundido en redes. Un funeral laico no aporta consuelo espiritual a las familias ni sentido trascendente a la muerte de sus seres queridos. Es un acto frío, distante, pensado para la foto y no para aliviar el dolor. Incluso podría añadir más sufrimiento al enorme shock de quienes han perdido a sus seres queridos En el lado opuesto, en un funeral católico, se ruega a Dios que conceda el eterno descanso a los fallecidos y acoja sus almas en su divina misericordia. Más aún en esta tragedia, donde la mayoría de ellos murieron sin tiempo de recibir los últimos sacramentos e incluso, las autoridades




