Isabel la Católica fue ejemplo de mujer, esposa, madre y política.
Son muchas las razones por las que creemos esto:
Ninguna mujer en la historia ha recabado tanto poder para hacer el bien e influir positivamente en la humanidad. No sólo porque fue la llave de la que se sirvió nuestro Señor para evangelizar el nuevo mundo, si no porque abolió la esclavitud y reconoció los derechos de los indios, pasando a convertirlos en súbditos de la Corona.
La defensa del cristianismo, en especial de la fe católica, fue el impulso primordial que la llevó, junto a su esposo, a culminar la empresa que conocemos como la Reconquista de Granada en 1492.
Isabel fue una mujer piadosísima que frecuentaba los sacramentos con suma diligencia. A este respecto y para su cuidado respetuoso, dirigió una real cédula dirigida a los obispos el 17 de agosto de 1501.
Con la ayuda del Cardenal Cisneros, la reina -siempre adelantada a su tiempo- impulsó la Reforma de la Iglesia que convirtió a España en tierra de grandes santos mientras centroeuropa, se perdía en manos del protestantismo.
Bajo su protección y amparo y en contra de los intereses económicos del reino de España, impulsó en el nuevo mundo escuelas y universidades, hospitales y misiones regentados por una gran variedad de órdenes religiosas: dominicos, agustinos, franciscanos y jesuítas.
En 1974 fue declarada “Sierva de Dios” pero a ninguno de nosotros nos parece suficiente. Sabemos de sus virtudes heroicas y que ella, merece más. Si creemos que Isabel es santa, debemos tratarla como tal y difundir su historia.
Podríamos seguir y dar muchas más razones pero nos encantaría escucharte a ti. Es por eso que te animamos a que dejes tu mensaje al firmar e incluso, si quieres, nos envíes a reinaisabel@enraizados.org un vídeo (con una duración de 30 segundos a minuto y medio) con tu testimonio o explicando tu devoción.
Rindámosla un merecido homenaje. Comparte tu devoción con tus familiares, compañeros de trabajo y amigos. Recuerda que cuanto más entusiasmo seamos capaces de transmitir, cuanto más recemos en apoyo de esta causa, antes seremos escuchados en la tierra y también en el cielo.