A Cibeles por España

A Cibeles por España

La situación política que estamos viviendo en estas últimas semanas es muy preocupante, irregular y peligrosa para el futuro de España. 

Pedro Sánchez, en su deriva por mantenerse en el poder, nos está arrastrando a la ruptura del estado de Derecho y a la quiebra de la igualdad y el bien común que consolida nuestra nación. El PSOE ha creado una ley de amnistía para poner en la calle a los que dieron el golpe en Cataluña en octubre de 2017. Y lo ha hecho con toda la judicatura española en contra pues esta ley pone de facto al Estado, a servir los intereses de los delincuentes nacionalistas.

Desde el 6 de noviembre España entera está en la calle. Mientras algunas instituciones hacen lo importante oponiéndose a la ruptura del estado de Derecho, nosotros debemos seguir haciendo lo URGENTE. ¡Salir a la calle!, manifestarnos, llevar nuestras banderas y gritar alto y claro que estamos en contra de la amnistía y de este gobierno socialista que rinde España para que Sánchez se siente en el poder mientras tritura nuestras libertades los próximos cuatro años.

Mañana sábado 18 de noviembre, de ninguna manera te puedes quedar en casa. La situación ha tocado su punto de inflexión. A las 12 del mediodía tienes una cita ineludible con la igualdad, la solidaridad, la libertad y el bien común de todos los españoles. La gran concentración y manifestación ha sido convocada por un gran número de asociaciones del ámbito civil, entre las que está Enraizados, y será en la Plaza de Cibeles.

En otras ciudades, como Sevilla, también hay convocados actos en defensa de nuestro país y de la igualdad de todos los españoles. A las 12.00h en la Puerta Jerez.

El ¡NO a la amnistía!, no es algo que se ha quedado en la calle como algunos pretenden, es un clamor contra el golpe al poder Judicial que se está perpetrando ahora mismo desde el mismo corazón de la nación, el Congreso de los Diputados, donde ayer se invistió como presidente al responsable de la quiebra de nuestra nación.

No son precisamente 4 instituciones perdidas las que proclaman este asalto al estado de Derecho, lo hacen: 11 gobiernos autonómicos, 23 entidades del ámbito judicial, incluido el Tribunal Supremo, 15 de los 17 TSJ y las 4 mayores asociaciones de jueces. Todas las asociaciones de fiscales. 51 entidades de abogados, letrados y procuradores. 559 notarios. 27 asociaciones de funcionarios. 39 entidades empresariales, profesionales y de comercio. 20 medios de comunicación. Aquí puedes ver el listado completo.

En estos días además, muchísimos analistas, periodistas y personalidades de la vida pública y política han escrito infinidad de artículos y crónicas que no podemos dejar pasar. Algunos casi son de lectura obligada para comprender el calado y la gravedad de lo que el grupo socialista pretende hacer con España.

También la prensa internacional ha empezado a poner sus ojos sobre España. El escandaloso asalto al poder Judicial desde luego no puede pasar desapercibido para una Europa que presume de ser garante de democracias.

No podemos cerrar este artículo sin hacer una mención especial al atentado terrorista sufrido por Alejo Vidal Cuadras hace una semana. La Audiencia Nacional ha asumido la investigación.

Sabemos que evoluciona favorablemente en la UCI del Gregorio Marañón. Desde aquí todo nuestro cariño y deseos de pronta recuperación para este luchador de las libertades en España.

Y recuerda:

“Una nación no se pierde por que unos la ataquen,

sino porque quienes la aman no la defienden.”

(Blas de Lezo)

¡Amnistía NO! ¡España no se vende! ¡España se defiende!

¡Amnistía NO! ¡España no se vende! ¡España se defiende!

Firma, España te necesita

Pedro Sánchez está empeñado en despedazar España, atacando sus raíces y todo lo que la une.

Súmate a nuestra petición, cuantos más seamos más nos escucharán. ¡España, unida, jamás será vencida!

    ¡Amnistía NO! Google (Noto Color Emoji - Unicode 15.0)

    ¡No en mi nombre!

    ¡España no se vende, España se defiende!

    ¡La solidaridad entre los ciudadanos y las regiones de España se encuentra en peligro!

    Estamos MUY preocupados. Pedro Sánchez, en su deriva por mantenerse en el poder, nos está arrastrando a la ruptura del estado de Derecho y a la quiebra de la democracia que tanto nos costó ganar.

    Pretende amnistiar a los que perpetraron el golpe de Estado en Cataluña en 2017 para conseguir los 7 escaños que le faltan y ser investido como presidente por 4 años más.

    Esta ley de amnistía aspira a saltarse el poder Judicial para permitir al Ejecutivo actuar a su antojo.

    ¡Firma!

      ¿Vas a dejar que España se rompa?

      Este golpe a nuestro estado de Derecho, a la convivencia, a la igualdad y a la solidaridad, a la subsidiaridad y al bien común, hace que desde Enraizados, que nos conducimos por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, nos volvamos a poner en pie gritando que el nombre, la historia y los valores de España no pueden ser pisoteados.

      Así se lo transmitiremos a:

      • Presidencia de la Comisión Europea
      • Comisionado de Justicia de la Unión Europea
      • Presidencia del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (Partido Socialista Europeo)
      • Miembros del grupo parlamentario socialista en el Congreso

      A todos ellos les enviaremos esta petición para que tomen las medidas que frenen la deriva totalitaria, que se ha llevado a cabo por el Gobierno de España a lo largo de la pasada legislatura y que desea continuar a lo largo de la próxima.

      También como católicos, nos gustaría obtener una respuesta de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que dé luz a la situación actual, como ya han hecho individualmente algunos obispos. Por eso escribiremos también al presidente y secretario de la CEE

      No consientas que el bien común desaparezca por los intereses particulares de los políticos que quieren destruir España.

      Ven con todos nosotros, como cada tarde desde el 6 de noviembre, a manifestarte a la calle Ferraz a las 20:00 h o frente a la sede del partido socialista de cualquier ciudad y pueblo de España.

      En Colón por la unidad de España

      En Colón por la unidad de España

      Bajo el lema ¡Por la unidad! Contra la amnistía y el golpe de Sánchez, el domingo más de 100.000 personas – según estimaciones de delegación de gobierno- acudimos a la plaza de Colón con nuestras banderas de España.

      La previsión de lluvia no hizo que nos quedáramos en casa y es que la ocasión lo merecía. España está más amenazada que nunca por un presidente en funciones que se aferra al poder a toda costa y que nos quiere convertir en una república bolivariana.

      La defensa de nuestra patria hizo que miles de personas nos moviéramos de nuestros sofás para salir a las calles de defenderla. Y es que España, la nación y su defensa está por encima de partidos políticos y de intereses partidistas. 

      En las pancartas mensajes de “Gobierno dimisión” o “Sánchez a prisión” pero si hubo una clara protagonista fue nuestra bandera. 

      Enraizados formaba parte de las más de 60 entidades que de forma conjunta convocaban esta concentración junto a la Fundación Denaes. Representado por un gran número de voluntarios y colaboradores estuvimos allí para defender la libertad, la convivencia, la solidaridad y la justicia.

      Aquí no se acaba. Esto es solo el principio. Iremos donde haga falta. Saldremos a la calle cuantas veces sean necesarias porque somos muy conscientes de que el mal avanza cuando los buenos no hacen nada y de que como laicos tenemos una responsabilidad en nuestra realidad temporal, también la política. 

      En Barcelona con España

      En Barcelona con España

      Miles de personas se manifestaron ayer 8 de octubre en Barcelona respaldando la convocatoria de Societat Civil Catalana (SCC) contra la amnistía y un posible referéndum de autodeterminación. Según los organizadores, se dieron cita unas 300.000 personas.

      Enraizados, arropado por un gran número de socios y colaboradores, estuvo allí acompañando esta protesta masiva contra el despotismo de un Pedro Sánchez enemigo de España que pone en peligro nuestra convivencia y nuestro ordenamiento jurídico con tal de seguir sentado en el poder.

      José Castro Velarde, presidente de Enraizados, que viajó hasta la ciudad condal con un grupo de voluntarios de Madrid grabó un breve vídeo donde expresó los motivos por lo que era imprescindible acudir a la cita del pasado domingo en Barcelona.

      Tras el lema de la manifestación: “No en mi nombre: ni amnistía, ni autodeterminación”, la consigna más coreada fue: “Puigdemont, a prisión” y el ya famoso, «yo soy español, español, español…». El «¡Amnistía no!», tampoco se hizo esperar.

      La sociedad civil estuvo ampliamente representada por infinidad de asociaciones que se sumaron a la protesta. Fue un enorme baño de españolidad en un ambiente de profunda indignación por la deriva del presidente en funciones.

      Fuera de la cabecera de la manifestación pudimos distinguir algunos políticos: Santiago Abascal, Alberto Núñez Feijóo, Carlos Carrizosa, Isabel Díaz Ayuso o Juanma Moreno entre otros, estuvieron allí. También vimos entre la multitud a Iván Espinosa de los Monteros (actualmente fuera de la política) junto a Hermann Tertsch.

      Seis años después de los acontecimientos de octubre de 2017, cuando se puso en jaque nuestro modelo de estado y convivencia, la sociedad ha demostrado que sigue unida y cargada de solidaridad y energía para luchar juntos por la unidad nacional. Ha dicho alto y claro que no está dispuesta a transigir ni a dejarse manipular, cuando el bien común de todos los españoles, está en juego.

      Es nuestro deber seguir con ese mismo espíritu.

      ¿Queda Estado de derecho en España?

      ¿Queda Estado de derecho en España?

      El término Estado de derecho no aparece frecuentemente en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

      Sin embargo, podemos encontrar referencias a la realidad significada en este término en los radiomensajes de Pío XII, singularmente en Benignitas et Humanitas; en la Pacem in Terris de Juan XXIII; en la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II; y más recientemente en la Centesimus Annus de Juan Pablo II. 

      La DSI no se aleja de la ciencia política a la hora de definir lo que es un Estado de derecho. Pasamos a recoger 4 rasgos que encontramos en la DSI y que consideramos, en este momento, más relevantes (sujeción de los poderes al derecho; participación ciudadana y principio de subsidiariedad; separación de funciones; reconocimiento de derechos fundamentales) juzgando la actual situación que vivimos en España:

      1.- Los poderes públicos (y no solo los ciudadanos que siempre lo han estado) ejercen sus funciones de acuerdo al derecho establecido. 

      En España cada vez más vemos como el Gobierno, especialmente entre los poderes del Estado, actúa de espaldas al derecho. Lo vemos desde episodios más anecdóticos (o no) como que se empieza a hablar en lenguas varias españolas en el Congreso antes de que se apruebe el Reglamento que lo autoriza, como a episodios de más calado donde se establece que el Gobierno ha vulnerado los derechos de todos los españoles y de empresas y asociaciones, etc, etc. con la declaración inconstitucional del estado de alarma y ningún político responde por ello.

      Debemos buscar un escrupuloso respeto a la ley justa, de tal manera que el político que la incumpla debe encontrar tal ambiente, que dimita de forma inmediata.

      2.- Implica necesariamente una separación o diferenciación de las funciones o poderes del estado, que expresamente así exigía Juan XXIII:

      • El poder legislativo no debe descuidar las normas morales, las bases constitucionales o fundantes del estado y las exigencias del bien común
      • La administración o Gobierno aplicando las leyes resuelva los problemas en consonancia con el derecho y la realidad concreta
      • El poder judicial con imparcialidad plena y sin presiones de grupo de a cada cual su derecho
      • Aplicar el principio de subsidiariedad y que los ciudadanos y cuerpos intermedios puedan ejercer sus derechos y cumplir sus deberes

      En España desde siempre ha habido una confusión general entre ejecutivo, Gobierno, y legislativo, Congreso. Solo en algunos momentos de mayoría simple el legislativo tímidamente ha sido un contrapeso al Gobierno. 

      Pero de todos es sabido que la partitocracia española hace que el Diputado responda no ante sus electores sino ante el que manda en su partido en cada momento. La ley electoral favorece claramente esta situación.

      Como posible solución estaría la búsqueda de una legitimidad distinta para el poder legislativo mediante el cambio del sistema electoral, de tal manera que el diputado pudiera ser realmente libre a la hora de defender aquello para lo cual ha sido elegido. Un sistema de circunscripción personal; o uno mixto mezclando circunscripción personal con nacional como el sistema alemán; o al menos un sistema de listas desbloqueado, podrían favorecer esta diferenciación de ambos poderes.

      El tercer poder, el judicial, si bien ha conseguido mantenerse algo más alejado de los otros dos, al final ha sucumbido ante la injerencia partitocrática. Un golpe letal fue la reforma realizada por Felipe González en la que ya no eran los jueces los que elegían a los miembros del Poder Judicial, sino que eran los mismos partidos, gobernados por sus respectivas castas.

      Señalaba Juan XXIII que para que la separación de poderes y el sometimiento de los mismos al derecho funcionase no bastaba la mejor de las estructuras. Era necesario también que los gobernantes “tengan, lo primero, una recta conciencia de la naturaleza, de sus funciones y de los límites de sus competencias, y posean, además, sentido de la equidad, integridad moral, agudeza de ingenio y constancia de voluntad”.

      Todo ello, como parece obvio, brilla por su ausencia en el actual panorama político español. Pedro Sánchez ha llevado a su extremo la debilidad de nuestro sistema legal al tomar el Tribunal Constitucional con personas de su mayor cercanía, al reducir el papel del Consejo General del Poder Judicial ante la negativa de someterlo al Gobierno, a tratar de suplantar a su majestad el Rey, a tomar órganos al servicio del estado como el CIS para su provecho y últimamente, si algo no lo remedia, a usar armas inconstitucionales y/o atentatorias contra el bien común para perpetuarse en el poder como son la amnistía o la posibilidad de acabar con el bien de la unidad de España.

      Respecto a esto último puede darnos luz el Compendio de la DSI que nos recuerda que en el Estado de Derecho, el poder de infligir penas queda justamente confiado a la Magistratura: «Las Constituciones de los Estados modernos, al definir las relaciones que deben existir entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, garantizan a este último la independencia necesaria en el ámbito de la ley». Una pena justa determinada por los Jueces y que sirve incluso de remisión del mal causado a los delincuentes, no debe ser corregida , por interés propio, por otro poder del Estado.

      3.- El Estado de derecho exige que se incluya la canalización adecuada de la participación ciudadana en la vida pública como freno del poder y garantía de la observancia del derecho por parte del gobernante.

      Esta participación en España se está reduciendo cada vez más a depositar el voto en la urna. Por muy importante que este derecho puede ser, la dignidad de cada persona, de cada ciudadano, exige que él sea el primer protagonista y responsable de las decisiones cotidianas que le afectan: mi salud, mi educación y la de mis hijos, mi trabajo, etc.

      Deben ser los ciudadanos y las sociedades intermedias en los que estos, por libertad o por naturaleza se insertan (familia, agrupaciones de todo tipo, regiones, etc), los que tomen sus decisiones. Los poderes públicos deben suplir cuando el ciudadano o dichas entidades, por alguna razón no puedan hacer ejercicio pleno de esa responsabilidad, pero nunca limitar las opciones del ciudadano.

      Pongamos un ejemplo: la educación. ¿Quién debe elegir la educación de los hijos? Los padres como principales responsables.

      La realidad nos indica que el panorama educativo en España está determinado, esencialmente, por los poderes públicos, que deciden lo que deben estudiar nuestros hijos, sus horarios, y los colegios que a su juicio deben recibir fondos públicos. En función de la Comunidad autónoma estos centros son más o menos, pero en todo caso dependen de la decisión del Gobierno de turno. Y esto mismo sucede en la mayoría de campos de nuestra vida.

      4.- Es necesario una carta de derechos como parte fundamental del estado de derecho

      Aquí sí hay una diferencia importante entre la concepción cristiana que identifica el derecho con la justicia y parte de la ciencia política que defiende una concepción meramente positiva, identificando el derecho con lo aprobado o vigente en cada momento. Esto afecta también al primero de los puntos comentados con anterioridad.

      Sin embargo, otra parte de dicha ciencia, quizás más olvidada hoy, insiste en la importancia de que se respeten siempre, en el derecho positivo, los derechos fundamentales de la persona, para que pueda entenderse que estamos ante un verdadero Estado de Derecho. Este olvido hace más probable la vuelta a regímenes totalitarios como los que nacieron en las primeras décadas del siglo XX, aunque ahora amparados por un envoltorio pseudodemocrático.

      La realidad en nuestra España de hoy es que este punto ha alcanzado niveles de alarma absoluta:

      • No se respeta el derecho a la vida con los gravísimos atentados que claman al Cielo del aborto, la eutanasia y la manipulación de embriones de la que tan poco se habla
      • No se respeta la célula básica de la sociedad, la familia y el matrimonio, pues ya no se reconoce en nuestro derecho su figura tal y como es (ni entre hombre y mujer ni para toda la vida ni abierta a los hijos aparte de buscar el bien de los cónyuges)
      • Se violenta como ya se ha señalado el derecho a la educación, tanto de los padres como de los centros educativos libres
      • Se atenta contra el bien común de España por un puñado de votos que hagan posible permanecer en el poder.

      Hemos de ser muy claros, como resumía Juan Pablo II en Evangelium Vitae no puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos.

      Bueno es recordar estas otras palabras en la Centesimus Annus del papa polaco que describen muy bien nuestro actual panorama político (la democracia), no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideológicos, usurpan el poder del Estado. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Requiere que se den las condiciones necesarias para la promoción de las personas concretas, mediante la educación y la formación en los verdaderos ideales, así como de la “subjetividad” de la sociedad mediante la creación de estructuras de participación y de corresponsabilidad

      Por todo ello, la movilización de la sociedad, para defender la concepción sana de todos estos puntos analizados, es esencial. 

      Todos debemos ser conscientes de los riesgos que corremos si no luchamos por un verdadero Estado de derecho: perdemos libertades, nuestra dignidad como personas es pisoteada y caminamos por una pendiente que nos desliza hacia un Estado totalitario.

      Empecemos este próximo 8 de octubre en Barcelona y continuemos el día 12 celebrando la Fiesta Nacional con todos los movimientos cívicos en la misma Barcelona y trabajando cada día por ser responsables de nuestro propio destino.

      José Castro Velarde – Presidente de la Asociación Enraizados

      ¿Es ética la independencia de Cataluña según la Doctrina Social de la Iglesia?

      ¿Es ética la independencia de Cataluña según la Doctrina Social de la Iglesia?

      ¿Cómo afectaría la secesión de Cataluña a la dignidad de las personas, el bien común, la subsidiariedad, la participación, la solidaridad, la justicia social y el destino universal de los bienes?

      Estos serían los principios éticos a considerar para adoptar un juicio razonable sobre una posible secesión en España, utilizando como herramienta la Doctrina Social de la Iglesia y sus grandes principios: Dignidad de la persona; Bien Común; Subsidiaridad; Participación; Solidaridad; Justicia Social y destino universal de los bienes.

      Una cosa es que los católicos tengan libertad para opinar sobre distintas formas de organizarse política y geográficamente. Y otra cosa es aplicarlo a realidades concretas. No es como elegir un equipo deportivo.

      No queremos hacer aquí un juicio sumario sobre la moralidad de la opción independentista pero sí, indicar que salvo que queramos caer en un relativismo absoluto y en un voluntarismo total, debemos aceptar que para tomar postura en un asunto tan delicado que supone romper con siglos de Historia, al mismo tiempo que presenta graves dificultades prácticas (qué personas deben decidir; si la decisión se debe tomar a nivel nacional, regional, provincial, pueblo a pueblo; cada cuanto tiempo debe repetirse la consulta; como se dividen los bienes hasta ahora comunes; etc.) deben existir algunas pautas morales que nos sirvan de fundamento para tomar una postura o su contraria.

      Y estos principios no son otros que los que la Doctrina Social de la Iglesia manifiesta, válidos, por su carácter racional, para todos los hombres de buena voluntad, pero especialmente para los católicos. El Compendio de la Doctrina Social los resume en Dignidad de la persona; Bien Común; Subsidiaridad; Participación; Solidaridad; Justicia Social y destino universal de los bienes. Todos ellos están relacionados de tal forma que es imposible cumplir uno sin los otros, pero tratamos de analizarlos uno a uno.

      a) Dignidad de la persona

      En cada hombre ha de verse la imagen viva de Dios mismo. A la persona humana pertenece la apertura a la trascendencia: el hombre está abierto al infinito y a todos los seres creados. Ciertamente y en teoría una Cataluña independiente podría respetar mejor, igual o peor la Dignidad de sus futuros nacionales pero no es menos cierto que la secesión tiene el grave riesgo de crear dentro y fuera de Cataluña graves problemas de convivencia en este momento de crisis.

      b) Bien Común:

      El Bien Común es el Conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. Es el criterio fundamental de decisión en la vida social. Por ello ante una decisión de la envergadura que analizamos ha de afirmarse que la decisión solo será legítima si la misma conduce a alcanzar el Bien Común de todos los afectados y aquí son en primer lugar todos los ciudadanos de España, aparte de posibles consecuencias que pueda haber en otros lugares del planeta. ¿Alguna vez se ha escuchado reclamar la independencia de Cataluña invocando el bien de todos y cada uno de los españoles? Esto nos debe hacer pensar.

      c) Solidaridad:

      La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. ¿Conduce la segregación de una parte de España a promover ese camino común que todos los hombres recorremos? En materia fiscal parece que casi todos aceptan que quien más tiene más debe pagar. Cuando esto se invoca a nivel individual no parece haber problemas. Pero cuando es una región la rica parece que compartir con las más pobres es sinónimo no de solidaridad sino de fomentar el despilfarro y la holgazanería. Es cierto que estas son tentaciones en las que se puede incurrir con una política fiscal errónea pero esas objeciones son tan válidas a nivel individual como colectivo.

      d) Subsidiaridad y participación:

      Unimos en un solo comentario estos dos principios. En un primer análisis parece que la subsidiariedad y la participación podrán ser más fáciles y efectivas en regiones o naciones de menor tamaño que en aquellas de mayor dimensión. Pero en un análisis más profundo, lo que debemos destacar es que la subsidiaridad y la participación se basan en permitir a la sociedad desarrollar sus propios ámbitos de responsabilidad, que la familia como célula básica pueda elegir libremente la educación de sus hijos y las decisiones fundamentales, y que los poderes políticos sean subsidiarios interviniendo tan solo cuando la sociedad no puede valerse por si misma.

      El intervencionismo es por ello una tentación constante del poder, y cuanto más cerca está más puede intervenir en la vida de los ciudadanos. Lo que en principio podría ser una ventaja, puede convertirse también en un grave perjuicio de la subsidiaridad y de la participación. La actual crisis del estado del Bienestar es un ejemplo palpable de la ineficiencia del intervencionismo.

      Además, habría que enjuiciar qué Gobiernos en España han tratado de crear una sociedad más uniforme sin respetar las peculiaridades de cada persona, familia, comarca y región, es decir, juzgar si desde el conjunto de España se respeta mejor la diversidad de lo que lo hacen algunas Comunidades Autónomas individualmente consideradas con sus habitantes.

      e) Justicia Social y destino universal de los bienes:

      Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. ¿Es más fácil cumplir este principio estando unidos o estallando España en varios trozos?

      Juan Pablo II, dirigiendo su reflexión sobre el problema del independentismo lombardo en 1994 a los católicos italianos dijo:

      «… se trata de la herencia de la unidad, que, incluso más allá de su específica configuración política, consolidada a lo largo del siglo XIX, se halla profundamente arraigada en la conciencia de los italianos que, en virtud de la lengua, de las vicisitudes históricas y de la misma fe y la misma cultura, siempre se han sentido miembros de un único pueblo. Esta unidad no se mide por años, sino por largos siglos de historia… Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país.»

      «A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no sólo dentro del país, sino también con respecto a toda Europa y al tercer mundo».

      «El amor a la propia nación y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el vínculo del hombre con la región y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, más bien, pasa a través de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la nación, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vinculándolas entre sí según el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonomía»

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