Conferencia del Padre Javier Luzón

Conferencia del Padre Javier Luzón

Después del estreno de la película Nefarius el pasado 2 de febrero, muchas pesonas se pusieron en contacto con nosotros para saber si habría alguna posibilidad de que organizásemos una conferencia con un experto que resolviera dudas y también, que ofreciera respuestas a todas esas preguntas que ha suscitado el visionado de la película.

Nos pusimos manos a la obra y con mucha alegría podemos anunciar que el P. Javier Luzón, que fue exorcista durante 20 años y experto en la materia, ha tenido la amabilidad de concedernos a una entrevista para ilustrarnos sobre cómo desenmascarar a los demonios.

Tendremos la oportunidad de disfrutar de esta charla online en directo en nuestro canal de Youtube el próximo jueves, 22 de febrero a las 21:00 h (Hora peninsular).

Reservaremos además un espacio para que el padre Luzón pueda responder nuestras preguntas y dudas.

Si quieres que te enviemos un recordatorio el mismo día, inscríbete en el formulario. No te llevará más de medio minuto.

La ignorancia sobre la existencia del demonio y su capacidad para tratar de destruir al ser humano o, la temeridad con que  algunos «juegan» con este tema que desconocen, generalmente, trae problemas.

Algunos nos habéis comentado que tras ver la película, habéis comprendido hasta qué punto el demonio se cuela en la vida cotidiana de las personas y que sería muy bueno conocer sus artimañas para detectarlo en el día a día.

Resulta imprescindible poner algo de luz en estos tiempos difíciles con tantas acechanzas: el aborto, la eutanasía, la ideología de género, la sexualización de los niños, la pérdida acelerada de valores. 

Es imperativo iluminar esos lugares oscuros de nuestra mente donde el rey de la mentira -experto en pervertir- aprovecha la falta de fe y la “cultura” del hedonismo para destruir al ser humano.

En Enraizados siempre comprometidos con la sociedad y con la formación y es que para defender hay que conocer.

¿Queda Estado de derecho en España?

¿Queda Estado de derecho en España?

El término Estado de derecho no aparece frecuentemente en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

Sin embargo, podemos encontrar referencias a la realidad significada en este término en los radiomensajes de Pío XII, singularmente en Benignitas et Humanitas; en la Pacem in Terris de Juan XXIII; en la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II; y más recientemente en la Centesimus Annus de Juan Pablo II. 

La DSI no se aleja de la ciencia política a la hora de definir lo que es un Estado de derecho. Pasamos a recoger 4 rasgos que encontramos en la DSI y que consideramos, en este momento, más relevantes (sujeción de los poderes al derecho; participación ciudadana y principio de subsidiariedad; separación de funciones; reconocimiento de derechos fundamentales) juzgando la actual situación que vivimos en España:

1.- Los poderes públicos (y no solo los ciudadanos que siempre lo han estado) ejercen sus funciones de acuerdo al derecho establecido. 

En España cada vez más vemos como el Gobierno, especialmente entre los poderes del Estado, actúa de espaldas al derecho. Lo vemos desde episodios más anecdóticos (o no) como que se empieza a hablar en lenguas varias españolas en el Congreso antes de que se apruebe el Reglamento que lo autoriza, como a episodios de más calado donde se establece que el Gobierno ha vulnerado los derechos de todos los españoles y de empresas y asociaciones, etc, etc. con la declaración inconstitucional del estado de alarma y ningún político responde por ello.

Debemos buscar un escrupuloso respeto a la ley justa, de tal manera que el político que la incumpla debe encontrar tal ambiente, que dimita de forma inmediata.

2.- Implica necesariamente una separación o diferenciación de las funciones o poderes del estado, que expresamente así exigía Juan XXIII:

  • El poder legislativo no debe descuidar las normas morales, las bases constitucionales o fundantes del estado y las exigencias del bien común
  • La administración o Gobierno aplicando las leyes resuelva los problemas en consonancia con el derecho y la realidad concreta
  • El poder judicial con imparcialidad plena y sin presiones de grupo de a cada cual su derecho
  • Aplicar el principio de subsidiariedad y que los ciudadanos y cuerpos intermedios puedan ejercer sus derechos y cumplir sus deberes

En España desde siempre ha habido una confusión general entre ejecutivo, Gobierno, y legislativo, Congreso. Solo en algunos momentos de mayoría simple el legislativo tímidamente ha sido un contrapeso al Gobierno. 

Pero de todos es sabido que la partitocracia española hace que el Diputado responda no ante sus electores sino ante el que manda en su partido en cada momento. La ley electoral favorece claramente esta situación.

Como posible solución estaría la búsqueda de una legitimidad distinta para el poder legislativo mediante el cambio del sistema electoral, de tal manera que el diputado pudiera ser realmente libre a la hora de defender aquello para lo cual ha sido elegido. Un sistema de circunscripción personal; o uno mixto mezclando circunscripción personal con nacional como el sistema alemán; o al menos un sistema de listas desbloqueado, podrían favorecer esta diferenciación de ambos poderes.

El tercer poder, el judicial, si bien ha conseguido mantenerse algo más alejado de los otros dos, al final ha sucumbido ante la injerencia partitocrática. Un golpe letal fue la reforma realizada por Felipe González en la que ya no eran los jueces los que elegían a los miembros del Poder Judicial, sino que eran los mismos partidos, gobernados por sus respectivas castas.

Señalaba Juan XXIII que para que la separación de poderes y el sometimiento de los mismos al derecho funcionase no bastaba la mejor de las estructuras. Era necesario también que los gobernantes “tengan, lo primero, una recta conciencia de la naturaleza, de sus funciones y de los límites de sus competencias, y posean, además, sentido de la equidad, integridad moral, agudeza de ingenio y constancia de voluntad”.

Todo ello, como parece obvio, brilla por su ausencia en el actual panorama político español. Pedro Sánchez ha llevado a su extremo la debilidad de nuestro sistema legal al tomar el Tribunal Constitucional con personas de su mayor cercanía, al reducir el papel del Consejo General del Poder Judicial ante la negativa de someterlo al Gobierno, a tratar de suplantar a su majestad el Rey, a tomar órganos al servicio del estado como el CIS para su provecho y últimamente, si algo no lo remedia, a usar armas inconstitucionales y/o atentatorias contra el bien común para perpetuarse en el poder como son la amnistía o la posibilidad de acabar con el bien de la unidad de España.

Respecto a esto último puede darnos luz el Compendio de la DSI que nos recuerda que en el Estado de Derecho, el poder de infligir penas queda justamente confiado a la Magistratura: «Las Constituciones de los Estados modernos, al definir las relaciones que deben existir entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, garantizan a este último la independencia necesaria en el ámbito de la ley». Una pena justa determinada por los Jueces y que sirve incluso de remisión del mal causado a los delincuentes, no debe ser corregida , por interés propio, por otro poder del Estado.

3.- El Estado de derecho exige que se incluya la canalización adecuada de la participación ciudadana en la vida pública como freno del poder y garantía de la observancia del derecho por parte del gobernante.

Esta participación en España se está reduciendo cada vez más a depositar el voto en la urna. Por muy importante que este derecho puede ser, la dignidad de cada persona, de cada ciudadano, exige que él sea el primer protagonista y responsable de las decisiones cotidianas que le afectan: mi salud, mi educación y la de mis hijos, mi trabajo, etc.

Deben ser los ciudadanos y las sociedades intermedias en los que estos, por libertad o por naturaleza se insertan (familia, agrupaciones de todo tipo, regiones, etc), los que tomen sus decisiones. Los poderes públicos deben suplir cuando el ciudadano o dichas entidades, por alguna razón no puedan hacer ejercicio pleno de esa responsabilidad, pero nunca limitar las opciones del ciudadano.

Pongamos un ejemplo: la educación. ¿Quién debe elegir la educación de los hijos? Los padres como principales responsables.

La realidad nos indica que el panorama educativo en España está determinado, esencialmente, por los poderes públicos, que deciden lo que deben estudiar nuestros hijos, sus horarios, y los colegios que a su juicio deben recibir fondos públicos. En función de la Comunidad autónoma estos centros son más o menos, pero en todo caso dependen de la decisión del Gobierno de turno. Y esto mismo sucede en la mayoría de campos de nuestra vida.

4.- Es necesario una carta de derechos como parte fundamental del estado de derecho

Aquí sí hay una diferencia importante entre la concepción cristiana que identifica el derecho con la justicia y parte de la ciencia política que defiende una concepción meramente positiva, identificando el derecho con lo aprobado o vigente en cada momento. Esto afecta también al primero de los puntos comentados con anterioridad.

Sin embargo, otra parte de dicha ciencia, quizás más olvidada hoy, insiste en la importancia de que se respeten siempre, en el derecho positivo, los derechos fundamentales de la persona, para que pueda entenderse que estamos ante un verdadero Estado de Derecho. Este olvido hace más probable la vuelta a regímenes totalitarios como los que nacieron en las primeras décadas del siglo XX, aunque ahora amparados por un envoltorio pseudodemocrático.

La realidad en nuestra España de hoy es que este punto ha alcanzado niveles de alarma absoluta:

  • No se respeta el derecho a la vida con los gravísimos atentados que claman al Cielo del aborto, la eutanasia y la manipulación de embriones de la que tan poco se habla
  • No se respeta la célula básica de la sociedad, la familia y el matrimonio, pues ya no se reconoce en nuestro derecho su figura tal y como es (ni entre hombre y mujer ni para toda la vida ni abierta a los hijos aparte de buscar el bien de los cónyuges)
  • Se violenta como ya se ha señalado el derecho a la educación, tanto de los padres como de los centros educativos libres
  • Se atenta contra el bien común de España por un puñado de votos que hagan posible permanecer en el poder.

Hemos de ser muy claros, como resumía Juan Pablo II en Evangelium Vitae no puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos.

Bueno es recordar estas otras palabras en la Centesimus Annus del papa polaco que describen muy bien nuestro actual panorama político (la democracia), no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideológicos, usurpan el poder del Estado. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Requiere que se den las condiciones necesarias para la promoción de las personas concretas, mediante la educación y la formación en los verdaderos ideales, así como de la “subjetividad” de la sociedad mediante la creación de estructuras de participación y de corresponsabilidad

Por todo ello, la movilización de la sociedad, para defender la concepción sana de todos estos puntos analizados, es esencial. 

Todos debemos ser conscientes de los riesgos que corremos si no luchamos por un verdadero Estado de derecho: perdemos libertades, nuestra dignidad como personas es pisoteada y caminamos por una pendiente que nos desliza hacia un Estado totalitario.

Empecemos este próximo 8 de octubre en Barcelona y continuemos el día 12 celebrando la Fiesta Nacional con todos los movimientos cívicos en la misma Barcelona y trabajando cada día por ser responsables de nuestro propio destino.

José Castro Velarde – Presidente de la Asociación Enraizados

¿Es ética la independencia de Cataluña según la Doctrina Social de la Iglesia?

¿Es ética la independencia de Cataluña según la Doctrina Social de la Iglesia?

¿Cómo afectaría la secesión de Cataluña a la dignidad de las personas, el bien común, la subsidiariedad, la participación, la solidaridad, la justicia social y el destino universal de los bienes?

Estos serían los principios éticos a considerar para adoptar un juicio razonable sobre una posible secesión en España, utilizando como herramienta la Doctrina Social de la Iglesia y sus grandes principios: Dignidad de la persona; Bien Común; Subsidiaridad; Participación; Solidaridad; Justicia Social y destino universal de los bienes.

Una cosa es que los católicos tengan libertad para opinar sobre distintas formas de organizarse política y geográficamente. Y otra cosa es aplicarlo a realidades concretas. No es como elegir un equipo deportivo.

No queremos hacer aquí un juicio sumario sobre la moralidad de la opción independentista pero sí, indicar que salvo que queramos caer en un relativismo absoluto y en un voluntarismo total, debemos aceptar que para tomar postura en un asunto tan delicado que supone romper con siglos de Historia, al mismo tiempo que presenta graves dificultades prácticas (qué personas deben decidir; si la decisión se debe tomar a nivel nacional, regional, provincial, pueblo a pueblo; cada cuanto tiempo debe repetirse la consulta; como se dividen los bienes hasta ahora comunes; etc.) deben existir algunas pautas morales que nos sirvan de fundamento para tomar una postura o su contraria.

Y estos principios no son otros que los que la Doctrina Social de la Iglesia manifiesta, válidos, por su carácter racional, para todos los hombres de buena voluntad, pero especialmente para los católicos. El Compendio de la Doctrina Social los resume en Dignidad de la persona; Bien Común; Subsidiaridad; Participación; Solidaridad; Justicia Social y destino universal de los bienes. Todos ellos están relacionados de tal forma que es imposible cumplir uno sin los otros, pero tratamos de analizarlos uno a uno.

a) Dignidad de la persona

En cada hombre ha de verse la imagen viva de Dios mismo. A la persona humana pertenece la apertura a la trascendencia: el hombre está abierto al infinito y a todos los seres creados. Ciertamente y en teoría una Cataluña independiente podría respetar mejor, igual o peor la Dignidad de sus futuros nacionales pero no es menos cierto que la secesión tiene el grave riesgo de crear dentro y fuera de Cataluña graves problemas de convivencia en este momento de crisis.

b) Bien Común:

El Bien Común es el Conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. Es el criterio fundamental de decisión en la vida social. Por ello ante una decisión de la envergadura que analizamos ha de afirmarse que la decisión solo será legítima si la misma conduce a alcanzar el Bien Común de todos los afectados y aquí son en primer lugar todos los ciudadanos de España, aparte de posibles consecuencias que pueda haber en otros lugares del planeta. ¿Alguna vez se ha escuchado reclamar la independencia de Cataluña invocando el bien de todos y cada uno de los españoles? Esto nos debe hacer pensar.

c) Solidaridad:

La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. ¿Conduce la segregación de una parte de España a promover ese camino común que todos los hombres recorremos? En materia fiscal parece que casi todos aceptan que quien más tiene más debe pagar. Cuando esto se invoca a nivel individual no parece haber problemas. Pero cuando es una región la rica parece que compartir con las más pobres es sinónimo no de solidaridad sino de fomentar el despilfarro y la holgazanería. Es cierto que estas son tentaciones en las que se puede incurrir con una política fiscal errónea pero esas objeciones son tan válidas a nivel individual como colectivo.

d) Subsidiaridad y participación:

Unimos en un solo comentario estos dos principios. En un primer análisis parece que la subsidiariedad y la participación podrán ser más fáciles y efectivas en regiones o naciones de menor tamaño que en aquellas de mayor dimensión. Pero en un análisis más profundo, lo que debemos destacar es que la subsidiaridad y la participación se basan en permitir a la sociedad desarrollar sus propios ámbitos de responsabilidad, que la familia como célula básica pueda elegir libremente la educación de sus hijos y las decisiones fundamentales, y que los poderes políticos sean subsidiarios interviniendo tan solo cuando la sociedad no puede valerse por si misma.

El intervencionismo es por ello una tentación constante del poder, y cuanto más cerca está más puede intervenir en la vida de los ciudadanos. Lo que en principio podría ser una ventaja, puede convertirse también en un grave perjuicio de la subsidiaridad y de la participación. La actual crisis del estado del Bienestar es un ejemplo palpable de la ineficiencia del intervencionismo.

Además, habría que enjuiciar qué Gobiernos en España han tratado de crear una sociedad más uniforme sin respetar las peculiaridades de cada persona, familia, comarca y región, es decir, juzgar si desde el conjunto de España se respeta mejor la diversidad de lo que lo hacen algunas Comunidades Autónomas individualmente consideradas con sus habitantes.

e) Justicia Social y destino universal de los bienes:

Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. ¿Es más fácil cumplir este principio estando unidos o estallando España en varios trozos?

Juan Pablo II, dirigiendo su reflexión sobre el problema del independentismo lombardo en 1994 a los católicos italianos dijo:

«… se trata de la herencia de la unidad, que, incluso más allá de su específica configuración política, consolidada a lo largo del siglo XIX, se halla profundamente arraigada en la conciencia de los italianos que, en virtud de la lengua, de las vicisitudes históricas y de la misma fe y la misma cultura, siempre se han sentido miembros de un único pueblo. Esta unidad no se mide por años, sino por largos siglos de historia… Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país.»

«A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no sólo dentro del país, sino también con respecto a toda Europa y al tercer mundo».

«El amor a la propia nación y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el vínculo del hombre con la región y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, más bien, pasa a través de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la nación, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vinculándolas entre sí según el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonomía»

¿Quién soy yo? La belleza de la persona

¿Quién soy yo? La belleza de la persona

D. Antonio Sastre Jiménez, profesor de Formación Humanística en la Universidad Francisco de Vitoria y coordinador de Formación Integral de los colegios Regnum Christi en España, impartió ayer la imperdible conferencia  “La belleza de la persona” en el canal de Youtube de Enraizados.

El profesor comenzó su intervención alabando la oportunidad de cerrar el ciclo de conferencias de nuestro Foro de Pensamiento y Acción con una disertación sobre antropología a la cual se refirió como “una disciplina no muy distante de nosotros que versa sobre aquello que nos acompaña siempre: nuestra propia realidad humana”.

Se refirió a la conferencia como un espejo que poner delante nuestro para observar, contemplar y preguntar “¿Quién eres? Esta es la realidad humana, este que se refleja, eres tú mismo, asómbrate, alucina porque esto es lo que eres tu”. Aderezó el momento con una diapositiva del reflejo de una persona en un espejo roto para resaltar “la dificultad que tenemos los humanos de mirarnos a nosotros mismos”.

 

Recordó el profesor que dicha dificultad, ya a mediados del siglo XX  la comentaba el antropólogo filosófico Max Scheler, autor en quien profundizó San Juan Pablo II siendo aún arzobispo de Cracovia y llegando a realizar su tesis doctoral sobre él.

El pensamiento del gran Scheler nos dice:

“No poseemos una idea unitaria del hombre. La multitud de ciencias especiales que se ocupan del hombre, ocultan su esencia mucho más de la que lo iluminan. En ninguna otra época ha resultado el hombre tan problemático para sí mismo como en la actualidad”.

“La pregunta más importante por resolver es la que nos hacemos durante toda la vida ¿Quién soy yo?”, apuntó Antonio Sastre y añadió, “ si ahondásemos un poquito más en estas cuestiones descubriríamos la belleza de la persona

El profesor quiso evocar una escena conmovedora de la película “La Lista de Schindler” para entender la evolución de su protagonista, “que al principio ve al ser humano como carne, como mano de obra barata y finalmente, si los judíos no hubieran sido reclamados para trabajar en su fábrica (…) habrían perdido la vida”.

 

En dicha escena, “llora el protagonista amargamente porque ha hecho un descubrimiento, ha evolucionado, ha encontrado el valor de la persona. Llora arrasado en lágrimas cuando le dice a los judíos de los que se está despidiendo porque la guerra ha terminado y él tiene que huir,  que podría haber salvado a uno o incluso a cinco más (…)”. 

Entonces su contable le regala un anillo de parte de todos los trabajadores con la inscripción: “Quien salva una vida, salva al universo entero”.  Explica Antonio Sastre que “esta frase recogida del Talmud, en este momento tan emocionante es toda una lección de antropología. No tengo capacidad para expresar de una forma mejor lo que quiere decir el valor y la belleza de ser persona”.

“Para mi quiere decir – continuó el profesor – que independientemente de lo que haya hecho acertada o equivocadamente cada uno con su libertad, el ser humano tiene un valor prácticamente infinito”.

Continuó Antonio Sastre la conferencia explicando muchas otras nociones, el soma, la psique, el nous haciendo hincapié en que “la persona que se encierra en sí misma está traicionando lo más esencial de su ser, que es la apertura al mundo y especialmente a los otros seres humanos”. 

Concluyó el profesor con la recomendación del libro del filósofo catalán Josep María Esquirol “Humano, más humano” quien aduce que lo que hay en el centro de nuestra alma, es una herida. 

No dejes de escuchar esta conferencia que verdaderamente, te abrirá muchas puertas que ni siquiera sabías que tenías.

CONFERENCIA «La Belleza de la Persona»

CONFERENCIA «La Belleza de la Persona»

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​La persona ¿Es un qué o un quién? ¿Qué significa ser persona? ¿Existe una naturaleza humana? ¿Qué nos diferencia de una silla o un gato?  

Retomamos nuestro ciclo de conferencias sobre “La vida, la dignidad de la persona y la objeción de conciencia y queremos invitarte a nuestro próximo encuentro, el quinto y último, esta vez para analizar y tratar el panorama actual desde el punto de vista de la ANTROPOLOGÍA.

Para ello, el próximo 18 de mayo, a las 19.30h., contaremos con la participación de D. Antonio Sastre, profesor de formación humanística en la Universidad Francisco de Vitoria y coordinador de formación integral de los colegios del Reignum Christi en España, que nos hablará de la belleza de la persona

Ante la situación actual con todo tipo de leyes que atentan contra lo más sagrado e inherente a la persona, intentando incluso negar la existencia misma de una naturaleza humana,  queremos ahondar en lo que significa ser persona y la maravillosa belleza que conlleva.

La conferencia, que es online, podrás seguirla en directo a través de nuestro canal de YouTube

Puedes apuntarte aquí, y te enviaremos el link al evento.

Esperamos contar contigo.

La Bioética ante los desafíos actuales

La Bioética ante los desafíos actuales

En el marco de nuestro “Foro de Pensamiento y Acción”, D. Nicolás Jouve de la Barreda, doctor en Biología y catedrático emérito en Genética, nos ofreció la conferencia: “Desafíos actuales a los que se enfrenta la Bioética”.

Comenzó la charla compartiendo unas nociones básicas sobre qué es la bioética. En primer término se refirió a ella como “una ciencia multidisciplinar en la que confluyen especialistas de muchas ramas, filósofos, científicos, juristas… y también teólogos”.

“Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o las verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad. La búsqueda de la verdad, presupone la ética”. Con esta frase del filósofo Karl Raimund Popper, teórico de la ciencia, comenzó la exposición del profesor Jouve.

El Dtor. en  Biología aclaró desde el momento uno la enorme importancia de plantearse las consecuencias de lo que hacemos dado que “el eslogan de la bioética nos dice que, no todo lo técnicamente posible es éticamente viable”. 

Dividió su conferencia en tres puntos principales: “El origen y la misión de la bioética”, “Papel del médico y de la profesión médica: La deontología” y “Los principales temas que se tratan en la bioética: inicio de la vida, aborto, reproducción asistida, eutanasia, etc”.

Afirmó el profesor que entre los orígenes de la bioética “encontramos la Declaración Universal de los Derechos Humanos del año 1948  que surgió a raíz de los acontecimientos acaecidos en Alemania con el desprecio a las capas de la sociedad que no se consideraban al nivel que se quería implantar en aquella etapa tan triste de la historia reciente”.

Recordó Nicolás Jouve el artículo tercero de la citada declaración como contexto de la bioética: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” y continuó afirmando que “la declaración de Helsinki de 1964,  es en lo que cristaliza el movimiento por la vida o el movimiento de defensa de los pacientes y trata de establecer unas normas de cómo debe llevarse a cabo la experimentación y las aplicaciones en la biomedicina”.

El profesor expresó que “las pautas de la declaración de Helsinki son las que luego se han recogido sucesivamente en los códigos deontológicos de casi todos los países del mundo” y añadió que “el primero de todos ellos es el conocido como Juramento Hipocrático realizado en la antigua Grecia cuatro o cinco siglos antes de Cristo”.

Continuando con su disertación, el catedrático emérito en Genética afirmó que “no se pueden considerar actos médicos los que son contrarios a la curación de una enfermedad, el alivio de un padecimiento o la promoción integral de la salud”, señalando como tales la selección o utilización de los embriones obtenidos por fecundación in vitro, el aborto y la eutanasia o suicidio asistido.

“No todo lo que es legal es deontológicamente correcto”

Nicolás Jouve desgranó la bioética en una conferencia imprescindible que te invito a escuchar y re-escuchar detenidamente. Para cualquier neófito y también, para cualquier estudioso de la materia, es un verdadero regalo.

El profesor quiso finalizar la conferencia estableciendo tres principios básicos, tres conclusiones que bien podrían ser una norma de vida. “No todo lo que es legal, es deontológicamente correcto. En el contexto de la bioética médica debemos quedarnos siempre con lo deontológicamente correcto”, afirmó.

En segundo lugar, “las leyes que atentan contra la vida humana, siendo legales – la del aborto, las que están en contra de la vida embrionaria, la de la eutanasia- no son justas ni por tanto, legítimas. Son leyes sí,  y por tanto son legales, pero no son justas, no están perfectamente legitimadas”.

Y en tercer lugar, concluyó el profesor Jouve que “una buena ley, para ser respetada por todos los ciudadanos, debe permitir que cada vida humana pueda desarrollar su programa existencial y alcanzar la plenitud de su identidad personal”.

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